Arturo León

Hubo un tiempo en que no era conocido como “El Comandate”, si no como “Triatlón”. Al menos así lo llamaban algunos fanáticos del Manchester United cuando lo veían jugar. Llegó en la temporada 2003/2004. Él chico portugués -el primero de ese país que fichaban los ‘Red Devils’ en toda su historia- pidió usar su mismo número en Sporting de Lisboa (el 28) pero los dirigentes le dieron la '7′. Ese dígito no es cualquier cosa en el equipo inglés. La han usado cracks de la talla de Eric Cantona, George Best y David Beckham, precisamente el último que la vistió antes de la llegada de Cristiano.

Tenía 18 años, usaba la camiseta del ‘Spice Boy’ y su fichaje fue por entonces el más caro de la historia de la Premier League por alguien de su edad. Cristiano estaba muy motivado por demostrar su talento, pero en sus primeras tres temporadas (27 goles en 137 partidos) le costó ser un jugador influyente en ataque. Algo que sí es desde 2006/2007. Recuerdo que a Ronaldo le encantaba pegarse a la zona izquierda del ataque del Manchester. Ahí podía recibir de derecha, enganchar hacia el medio y quedar perfilado para su pierna derecha. El problema es que CR no hacía eso.

Al luso le provocaba más hacer firuletes, dejar a uno, dos, tres rivales con corridas zigzagueantes, levantar al público con un sombrerito o asombrarlos con una gambeta mágica. El problema es que, luego de hacer todo eso -y ganarse aplausos efímeros en Old Trafford-, no terminaba bien las jugadas. Sus centros no eran precisos, sus remates se iban desviados o simplemente acababa perdiendo la pelota en su afán por hacer amagues de otro calibre. Por eso le decían “Triatlón”. Corre, hace bicicleta y nada (pero no del verbo nadar).

Cristiano Ronaldo debut en Manchester United

Jonathan Spector fue compañero de Cristiano Ronaldo del 2003 al 2005. Ahí conoció de cerca al portugués. “Era un jugador frustrante. Se notaba que tenía mucha habilidad pero aún no era un producto terminado”, comentó en julio del 2019. “A veces Ruud Van Nistelrooy [estrella holandesa] se frustraba porque no sabía qué iba a hacer Ronaldo antes de mandar la pelota al área para él. Pero por su habilidad para dejar jugadores en el camino era evidente que iba a ser muy especial”, agregó a AmericanGambler.com.

La paciencia y sabiduría de Sir Alex Ferguson convirtieron a Cristiano Ronaldo en un artillero letal. Tuvo paciencia el técnico inglés y el portugués lo ha reconocido en más de una ocasión. El 2009, cuando se concretó su transferencia al Real Madrid, dijo: “Ha sido mi padre en el deporte, uno de los factores más importantes y más influyentes en mi carrera. Tengo que agradecerle por todo lo que me enseñó. Ha sido fundamental. Siempre le tendré un gran cariño y ocupará un lugar especial en mi corazón".

Con todo lo que aprendió con el entrenador inglés, Cristiano se fue al equipo español y se convirtió en uno de los delanteros más importantes de toda la historia del fútbol. Solo en Real Madrid, Ronaldo marcó más goles (450) que partidos jugadores (438). Hoy hace felices a los hinchas de la Juventus de Italia.

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