(Foto: Eduardo López)
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Redacción Somos

A lo largo de su vida, el historiador Pablo Macera Dall’Orso (Huacho, 19 de diciembre de 1929 – Lima, 9 de enero del 2020) habló poco con periodistas. Pero las veces en que respondió algunas preguntas dejó ver toda la sabiduría y el hartazgo, y claramente, la neurosis que lo unía con el Perú. Fue, hasta antes de la enfermedad, uno de los grandes protectores de la biblioteca de su segunda casa, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, a la que donó hace cinco años más de 30 mil tomos de su biblioteca personal.

(Foto: Eduardo López)
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En marzo de 1996 aceptó que el periodista Mario Campos, de la revista Somos del diario El Comercio, lo entrevistara (cuatro años después sería congresista del fujimorismo, una decisión que le granjeó reproches de colegas y políticos). Aquí algunos momentos de aquella conversación:

¿Sigue creyendo que quien se siente feliz en este país es un miserable?

Depende. Diría ahora ya más bien que, depende de la clase de felicidad, y el costo ajeno de esa felicidad. Ahora bien: dadas las frustraciones acumuladas colectivamente en este país, yo encuentro sumamente difícil la felicidad... Pero hay algo que puede hacer un país distinto, y mejor: la provincianización de Lima. Esta es cualitativamente más importante que la que ocurrió en tiempos de Odría, y trae consigo todo un estilo de vida, de hacer negocios, y mañana, de hacer teatro, de hacer literatura...

¿Qué grandes defectos tenemos los peruanos?

Somos colectiva y personalmente conflictivos. Tenemos temor al triunfo ajeno, como si este nos quitara algo. Somos envidiosos.

¿Y qué virtudes reconoce?

Tenemos la virtud, lo que a veces es defecto, de la generosidad. Pero sobre todo, los peruanos, especialmente en las clases medias y populares, tenemos una invencible capacidad de resistencia. Resistimos.

Hace un tiempo leí poemas suyos. La poesía era un mundo en el cual no lo imaginaba.

Pero ya no tengo esos poemas. Creo que algunos se los di a Marco Martos, y otros a una revista trujillana, que ya no tengo. A esa revista le di dos, y solo publicó uno. De manera que si usted tiene uno, démelo, por favor.

Usted fue muy amigo de Juan Gonzalo Rose, ¿no?

Lo admiré y lo quise mucho. Juan Gonzalo era muy vulnerable, de una sensibilidad que lo destruyó. Se le hacía muy difícil su relación con los demás.

El historiador utiliza la memoria de manera profesional pero, ¿cómo quisiera que lo recuerden?

De ningún modo. No quisiera ser recordado absolutamente.

Bueno, están sus libros...

Ah, pero yo no veré mis recuerdos.

¿Tiene miedo a los recuerdos?

Tengo miedo a los recuerdos y los rechazo. Yo no tengo la pretensión de convertirme en una suerte de fantasma en el corazón o en la memoria ajena.

Hablemos del Perú...

Hay una solución política autoritaria, frente a la cual las agrupaciones tradicionales no tienen ninguna opción, ni programa que ofrecer. Ni el Apra, ni la izquierda, ni la derecha. Y por otro lado, estoy convencido de que si cualquiera de ellos llegase al poder, también tendrían que ejercitar un estilo autoritario o abandonar el gobierno.

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