Jelena Dokic of Australia returns a shot to Lucie Safarova of Czech Republics during their singles final match of the WTA Malaysian Open tennis tournament in Kuala Lumpur on March 6, 2011. AFPPHOTO / Saeed Khan
Jelena Dokic of Australia returns a shot to Lucie Safarova of Czech Republics during their singles final match of the WTA Malaysian Open tennis tournament in Kuala Lumpur on March 6, 2011. AFPPHOTO / Saeed Khan
Arturo León

“Tuve que quedarme en Wimbledon en el salón de jugadores esa tarde y esa noche e intentar dormir allí. Me escondí esperando que nadie me fuera a encontrar, pero los limpiadores lo hicieron a las 11 de la noche. Tuve que buscar otro lugar donde dormir por la noche, sin dinero, sin tarjeta de crédito, nada”.

El relato parece escrito por una principiante, una tenista sin recursos que, por miedo al qué dirán, no quiere que sus compañeros se enteren de su real situación económica. Una farsante, por así decirlo, que busca entrar a un mundo que todavía no le pertenece. Como dije: parece. Nada más alejado de la realidad.

La declaración corresponde a Jelena Dokic. Año 2000, Inglaterra. En las semifinales del tercer Grand Slam del año, la croata pierde ante la estadounidense Lindsay Davenport por 6-4 y 6-2. Pero la noticia no es tan mala si tomamos en cuenta el contexto. Recién tenía 17 años y mucho futuro por delante (llegó a ser número 4 del mundo).

“Eso debería haber sido uno de los mejores momentos”, dijo Dokic a la BBC a finales del 2017, “pero después del partido mi padre pensó que yo era una vergüenza y no me permitió volver al hotel”. Es por eso tuvo que arreglárselas para dormir a escondidas en algún rincón del All England Lawn Tennis and Croquet Club.

Por culpa de él, también, estuvo muy cerca de quitarse de la vida en más de una oportunidad. “Sentí que todos estarían mejor si yo no estaba aquí. Todo lo que quería era tener una vida normal y poder jugar al tenis en paz”. Así lo escribe en su autobiografía titulada Unbreakable (Irromplible en español).

Damir Dokic nunca fue un papá normal. Cuando ella tenía seis años, edad en la que empezó a jugar tenis, él dio las primeras muestras de su terrorífico carácter: abusó verbal, emocional y físicamente de Jelena. Algunos de los textuales de la ex tenista son de espanto. “Me pegaba a diario, incluso me pateó la cabeza. Mi padre siempre pensó que yo era una vergüenza”.

ASÍ JUGABA

DEPRESIÓN, SUBIDA DE PESO Y RECUPERACIÓN

Jelena fue infeliz durante muchos años. En el 2000, su padre fue suspendido seis meses por lanzar todo tipo de insultos en la sala de jugadores del US Open. También tiene antecedentes por romper el teléfono de un periodista.

En el 2009 fue encarcelado. "Intenté reconciliarme con él algunas veces a lo largo de los años y simplemente no ha sido posible. Es difícil comunicarse con alguien que piensa que no ha hecho nada malo y no ha mostrado ningún remordimiento", confesó.

Luego de retirarse profesionalmente del tenis en el 2014, Dokic sufrió de depresión, un mal que la condujo a subir de peso de forma incontrolable.

“Luché contra la depresión durante más de 10 años, pensé en terminar mi vida innumerables veces y casi me suicido hace poco más de 10 años. Recuerdo los momentos difíciles, pero al mismo tiempo estoy feliz ahora”, afirmó.

Hace 11 meses decidió dar un cambio en su vida. Mientras ocupaba su tiempo como comentarista de tenis, siguió una estricta rutina de entrenamiento y una dieta a cargo de Jenny Craig, gurú en Estados Unidos en lo que a pérdida de peso se refiere.

“No era saludable ni estaba en forma, pero lo que era más importante, era muy infeliz, sin confianza. No quería salir de la casa e incluso rechacé las oportunidades de trabajo porque era muy insegura e infeliz. No se trata solo de perder peso, sino de tener un estilo de vida saludable y equilibrado y desarrollar hábitos saludables pero sostenibles para el resto de su vida. Espero poder inspirarlos y motivarlos a todos. No importa lo que intenten lograr, se puede hacer”, aseguró.

De alguna forma, Dokic ha renacido.

La Jelena Dokic de hoy.
La Jelena Dokic de hoy.