Ocuparon un lugar especial en la antigua sociedad egipcia, pero con el pasar del tiempo perdieron su estatus de divinidad y fueron relegados —salvo suertudas excepciones— a cazar ratones en las cocinas. El siglo XXI, sin embargo, los volvió a hacer soberanos de la humanidad entera, aumentando con creces la devoción que los egipcios les profesaron. Hoy, son los reyes y reinas indiscutibles de los hogares en los que viven, de los humanos que los acogen y de los memes que nos alegran la vida.

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