Arturo León

El escenario está compuesto por diez mesas, cada una con todo tipo de utensilios propios de la cocina: tablas para picar, cuchillos filosos, cubiertos de uso diario, sartenes grandes y pequeñas, envases con sazonadores (sal, pimienta, aceite, etc.) y otras herramientas. Al lado de estos muebles, cerquita nomás, hacen su aparición los kamados. Aunque más fácil es decirles ‘huevos’, por su forma. Tienen tapa, son de cerámica y hay de distintos colores y tamaños. Ya fueron alimentados previamente con carbón. Están prendidos. El reloj marca las 11:30 de la mañana, los cocineros (y sus invitados) están ubicados en los mostradores y Marco Balcázar hace las últimas pruebas con el micrófono.

La clase de parrilla está por empezar. En las próximas cuatro horas, mientras alista varias delicias en su propia estación, Balcázar enseñará a preparar tres platos: lomo strogonoff, chancho enrollado y crocante de camote. Entregará los insumos para su elaboración, explicará cada paso de las recetas con lujo de detalles y asesorará de forma personalizada a los alumnos. Lo hará con un carisma envidiable, a tal punto que el jardín trasero de una casa en Surco dejará de ser un salón de clase y se convertirá en el lugar perfecto para pasar un sábado diferente y divertido.

“Lo interesante de esto es que yo no soy chef, aunque muchos piensan lo contrario. Me gusta demostrarles a las personas que pueden ser capaces de cocinar cualquier cosa con una pequeña guía”, confiesa Marco. ¿Cómo, entonces, sin estudios de cocina, ya ha realizado 25 eventos de este tipo, los cupos se agotan en solo 10 minutos y se ha convertido en el peruano que más sabe sobre kamados? Todo comenzó hace 15 años.

DE LA GUERRA A LA COCINA

En 1990, Balcázar se recibió como infante de la Marina de Guerra del Perú. “Fui soldado de élite. He estado en combate en los frentes de Ucayali, Aguaytía, toda esa zona. Participé en la lucha contra el terrorismo y también en la guerra contra el Ecuador”, le cuenta a Somos mientras prepara un salmón ahumado en la terraza de un departamento en Punta Hermosa. Días antes de cada clase –aún no tiene fecha para la próxima– hace pruebas, como ahora.

Su primer contacto con el kamado fue en Estados Unidos, a finales de los 94. Era alférez, viajó para hacer un curso y su compañero de cuarto era un japonés que cocinaba en un horno de barro. “Ahí observé y aprendí a preparar un montón de cosas”, asegura. Muchos años más tarde, en el 2015, retirado ya de la Marina e inmerso en el mundo de la minería por sus conocimientos en prevención de conflictos, decidió importar un kamado de China. “Antes de eso yo vivía en Cajamarca, donde tenía una casa grande con todo: parrilla, cilindro, caja china, wok, etc. Me encantaba hacer reuniones con amigos, prender varios fuegos y pasar un buen rato”, cuenta. Cuando volvió a la capital por trabajo, ya no tenía el mismo espacio en casa. Por eso compró su primer ‘huevo’. Con el transcurso del tiempo y aprendiendo poco a poco a sacarle el máximo provecho, el aparato les pareció, a él y a su esposa, tan auténtico que pensaron en producirlo aquí. Hicieron las consultas, contactaron con expertos en cerámica y la respuesta fue negativa. “Nos dijeron que era muy difícil fabricar algo así. Que aquí no se contaba con esa tecnología”, interviene Luciana, mamá de tres hijos.

De hecho, solo siete países en el mundo fabrican kamados en la actualidad. La pareja, ante las constantes consultas de sus amigos más cercanos, optaron por comprar más y revender. Crearon el fan page Kamado Perú, registraron la marca en Indecopi y a la fecha han colocado más de 500 kamados en el país. “Todos los que nos compraban nos preguntaban cómo usarlo. Así nacieron las clases”, explica el también director de Asuntos Sociales y Corporativos de una importante compañía minera.

“Enseñar a utilizar este sistema se ha convertido en mi pasatiempo. Me relaja, me divierte y me libera”, menciona Marco. Se nota. Durante esta entrevista se paró varias veces a ver sus preparaciones en el kamado. Es momento de comer. //

Para conocer precios de los kamados, así como las fechas de las clases, pueden escribir a o llamar a los siguientes números: 976332530 - 999437315. En Facebook e Instagram los encuentran como Kamado Perú.

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