Alumnos del poblado de Huaca de Barro. La igualdad de género es otro de los objetivos del curso. (Foto: Luis Miranda)
Alumnos del poblado de Huaca de Barro. La igualdad de género es otro de los objetivos del curso. (Foto: Luis Miranda)
Luis  Miranda

Periodista

Se dice que Mórrope es el distrito de Lambayeque que mejor ha conservdo las costumbres mochicas. Y también las características étnicas. Tanto así que los rostros de los morropanos fueron escogidos para dar vida a la representación en maniquíes de la realeza mochica de Sipán que se puede ver en el museo Tumbas Reales.

Sin embargo, en Mórrope se estaba empezando a perder la costumbre de tejer con el antiquísimo telar de cintura. Las bolsas de plástico reemplazaron a las alforjas y la contaminación empezó a invadir los bosquecillos de algarrobo y los hermosos médanos. Entonces a los profesores Néstor Chinguel y Elmer Bances Zapata se les ocurrió que una buena forma de recuperar las tradiciones era creando un proyecto educativo piloto que también involucrara a las madres y abuelas que aún tejían sus propias bolsas y fajas de trabajo.

El profesor Elmer Bances Zapata muestra una manta tradicional y dos de sus alumnos las alforjas tejidas en telares de cintura. (Foto: Luis Miranda)
El profesor Elmer Bances Zapata muestra una manta tradicional y dos de sus alumnos las alforjas tejidas en telares de cintura. (Foto: Luis Miranda)

El proyecto se aplicó en el propio centro de trabajo de ambos, el colegio 10169 Señor de la Divina Misericordia, ubicado en la hermosa localidad de Huaca de Barro. Fueron 130 los alumnos de secundaria a quienes se les pidió que recuperen los viejos telares de cintura que yacían refundidos en algún rincón de sus hogares. Algunos los encontraron en buen estado y otros solo hallaron partes o ya nada y debieron fabricarse nuevos.

En una población tradicionalmente machista como la de Mórrope, a algunos no les cayó bien que los varones se pusieran a tejer como las abuelas. Sin embargo, los chicos no se hicieron mayores complicaciones y, con la ayuda de los telares mochicas, empezaron a salir de sus manos bolsas, fajas y hasta alforjas de vívidos colores lambayecanos. Una excelente manera de enseñar la igualdad y el respeto entre chicos y chicas.

Son 60 varones y 70 mujeres los que ahora prefieren presumir de sus obras maestras y que ya han sido convocados a participar en una gran feria. Las clases de tejido se dan en las horas del curso de Educación para el Trabajo.

La ama de casa Petronila Bances es una de las madres voluntarias del proyecto educativo.  (Foto: Luis Miranda)
La ama de casa Petronila Bances es una de las madres voluntarias del proyecto educativo. (Foto: Luis Miranda)

La clave de todo esto fue contar con la sabiduría de las madres de familia morropanas, que no escatimaron tiempo ni paciencia para conseguir que sus hijas e hijos dominen este tipo de tejido. Se convirtieron en las transmisoras de un legado textil que enorgullece a Mórrope, pues este distrito es uno de los pocos donde sobrevivió el algodón nativo de colores. Por eso el siguiente paso de los alumnos de los profesores Chinguel y Bances será aprender a hilar y tejer con bellotas de algodón nativo.

Hay que decir que el colegio Señor de la Divina Misericordia sufrió por las lluvias del último fenómeno de El Niño. Algunas aulas se destruyeron y los chicos deben estudiar hacinados en los pocos salones estables que quedan. Hasta la fecha no se ejecuta la reconstrucción debido a muchos trámites burocráticos.

Los escolares varones y mujeres han empezado a tejer sus propias alforjas, bolsas y prendas y tienen como profesoras a las propias madres de la comunidad. (Foto: Luis Miranda)
Los escolares varones y mujeres han empezado a tejer sus propias alforjas, bolsas y prendas y tienen como profesoras a las propias madres de la comunidad. (Foto: Luis Miranda)

Los profesores mencionados temen que el proyecto de tejido no continúe, porque son profesores bajo un contrato que termina este mes de diciembre. Pero las madres de Huaca de Barro han formado un comité para que las clases de telar de cintura continúen el próximo año.

“Pedimos que MINEDU promueva más la interculturalidad y el proyecto de rescate de herencia muchik. Y declarar a Mórrope como pueblo vivo de herencia mochica”, señala Néstor Chinguel. El profesor e investigador sueña con un Lambayeque donde ya no prolifere la contaminación por bolsas plásticas y que los jóvenes luzcan orgullosos sus alforjas y morrales tejidos de la misma forma que se hizo en el pasado mochica. //