Tupac acaba de regresar de París, donde también está exhibiendo su obra, para dar los últimos detalles de su muestra en Índigo. Aquí con cuadros en proceso.
Tupac acaba de regresar de París, donde también está exhibiendo su obra, para dar los últimos detalles de su muestra en Índigo. Aquí con cuadros en proceso.
Gabriela Machuca Castillo

Esta vez las letras no serán las protagonistas. Y por eso Elliot Tupac está entusiasmado. Para su primera exposición en una galería de arte en la capital –aunque usted no lo crea–, el artista de origen limeño, y de familia y tradición huancaína, ha decidido salir de su zona de confort privilegiando las figuras geométricas, las líneas y las distintas abstracciones que de ellas se desprenden. Es una nueva mirada, dice sentado en su estudio barranquino un lunes por la mañana. Una desafiante exploración que aún está en proceso. No tiene mucho tiempo para indagar más y completarla, de hecho. Floreser, así se llama la exposición que montará en Índigo por el aniversario 15 del espacio, arranca el 14 de noviembre. Antes, no obstante, se fue a París unos días porque allá también querían ver su trabajo. “No me abrumo cuando tengo escaso margen para hacer las cosas. La calle me ha entrenado bien”, comenta.

Tupac lo dice con tal seriedad y seguridad que le crees. Además de su talento y su invaluable contribución a la propagación del arte urbano en la capital, tiene que ser su responsabilidad y cumplimiento en el trabajo lo que ha hecho que empresas, universidades e instituciones hayan confiado en él como diseñador gráfico para sus campañas a lo largo de casi toda esta década. “El 2019 ha sido movido, pero así es siempre. Felizmente hay bastante trabajo. Con estas dos muestras estamos cerrando bien las ramas de mi labor orientadas a desarrollar mi expresión como artista. No siempre tengo tiempo para eso. Floreser, particularmente, es parte de una transformación y de un crecimiento personal”, explica.

El lettering y la tipografía han caracterizado la obra del limeño en la última década.
El lettering y la tipografía han caracterizado la obra del limeño en la última década.
Tupac considera los años 2011 y 2012 como aquellos en los que comenzó a producir series puntuales y ya no solo obras sueltas.
Tupac considera los años 2011 y 2012 como aquellos en los que comenzó a producir series puntuales y ya no solo obras sueltas.

El objetivo con esta exhibición, donde se mostrarán una veintena de piezas de diversos materiales y estéticas, casi todas atípicas frente a las que estamos acostumbrados a asociar al trabajo de Tupac, surge de hacer visible lo que suele ser invisible en su obra. “Cuando yo diseño, uso criterios básicos de matemática para generar proporciones y dimensiones. De cierta manera ocupo líneas que nunca terminan de revelarse. Me gusta mucho la simetría. Esa parte no visible me permite componer cuadros que por más orgánicos que sean tienen una arquitectura detrás. Esta última es la que estoy poniendo ahora delante de manera protagónica”, afirma. La forma sobre el fondo, entonces.

Eso es lo nuevo. Lo que no cambian son los colores de Elliot, los degradés. El espíritu. Hay, además, un gran valor agregado: sus elementos figurativos (como, por ejemplo, las flores o los colibríes) concretados en manos de otros artistas populares.

“Pensé que mi obra se podía enriquecer con el aporte de maestros en otras técnicas. Yo como diseñador tengo varias ideas, pero no todas las puedo concretar”, detalla. Por eso está planeando para el 14 de noviembre una instalación de colibríes, cuyos cuerpos serán hechos con las latas de los sprays de las pinturas que usa, pero que tendrán las cabezas y las alas hechas gracias a la fina labor de hojalatería de los Araujo, reconocida familia de artesanos de Ayacucho. “Pero no solo se verán cuadros en Índigo. Habrá bordados, azulejos hechos en el taller de cerámica Iturri de Magdalena, piezas de acero y más”, agrega. ¿Habrá letras? “Pocas. Espero que el público pueda sorprenderse”. //

Elliot Tupac no dejará de lados los colores neón y los blancos y negros con los que siempre ha trabajado.
Elliot Tupac no dejará de lados los colores neón y los blancos y negros con los que siempre ha trabajado.

OTRAS MUESTRAS EN ÍNDIGO

- Floreser, de Elliot Tupac, es una de las muestras que la galería Índigo tiene preparadas para celebrar su aniversario 15.

- El despertar de Wiracocha es otra de ellas. Se trata de la segunda exhibición individual de art toys de Jumping Lomo.

- La colectiva ¡Ay, Moche!, con apoyo del Mincetur, busca reconocer la figura del perro peruano.

- Todas las actividades se inauguran el 14 de noviembre a las 7:30 en avenida El Bosque 260 y 263, en San Isidro.