Ignacio Ñañez, Arturo Arias, Cristian Medina y Sergio Bugosen.
Ignacio Ñañez, Arturo Arias, Cristian Medina y Sergio Bugosen.
Arturo León

Si estuviéramos hablando de fútbol, ellos vendrían a ser los vigentes campeones mundiales. Así de relevante es lo que han logrado Cristian, Sergio, Ignacio y Arturo. Ellos son peruanos, tienen poco más de 20 años y acaban de terminar la carrera de ingeniería química en la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC). A finales del año pasado, participaron en un concurso internacional de conocimientos sobre la materia llamado ChemE Jeopardy. Nunca antes un equipo peruano había vivido tal experiencia. Ellos se inscribieron, llegaron hasta el final y ganaron.

“Nuestro objetivo solo era participar y dejar un precedente para los alumnos que vienen detrás de nosotros. Pero, en el proceso, nos dimos cuenta que teníamos un gran nivel y que podíamos avanzar hasta la final. Ahí le ganamos a dos equipos de la India, que para llegar ahí vencieron a 40 equipos de todo Asia”, cuenta Arturo Arias, cuyo sueño es trabajar en la NASA. Él fue quien impulsó a sus compañeros a participar del torneo para ingenieros químicos. En el 2018 participó de la conferencia anual de estudiantes de AICHE (American Institute of Chemical Engineers por sus siglas en inglés), el instituto de ingenieros químicos más importante del mundo, donde se enteró del campeonato.

Amigos desde que iniciaron la carrera, no dudaron en aceptar el reto. “Pensamos que era una buena oportunidad para impulsar esta profesión en el Perú”, dice Ignacio Ñañez, cuya felicidad máxima a nivel laboral sería aplicar conocimientos de biotecnología para crear procesos más ecoamigables.

Confirmada su inscripción, tenían solo tres meses para prepararse. “No había mucho tiempo, así que nos dividimos los temas y profundizamos lo ya aprendido en la Universidad”, cuenta Sergio Arias, que a sus 22 años espera laboral en la industria farmacéutica o petroquímica.

En torneo empezó con un primer concurso en Colombia, en la Universidad Nacional con sede en Medellín. Si ganaban ahí, obtenían el boleto a la etapa final en Orlando, Estados Unidos. Eso pasó en marzo. Compitieron contra ocho equipos, la mayoría de Colombia, y dieron la sorpresa. Los locales, que organizan este evento regional desde hace más de 10 años, nunca antes habían caído ante un extranjero.

“Se sintió un silencio sepulcral cuando ganamos”, recuerda Cristian Medina. “Era el auditorio más grande de la Universidad”, interviene Ignacio.

El concurso funcionaba parecido a los programas de conocimiento que se ven en TV. Cada miembro de los equipos participantes contaba con un botón. El que apretaba primero tenía que responder correctamente la pregunta, de lo contrario perdía puntos. “Habían varias categorías. Todas sobre ingeniería química, menos una, que tenía preguntas sobre todo: cultura, cine, etc.”, explica Arturo. Un dato no menor: todo era en inglés.

En la final, que se realizó en el marco de la Conferencia Anual de Estudiantes de AICHE en Orlando, compitieron por el primer lugar con dos equipos de la India. Fue una final reñida y todo se definió en la última pregunta. La respondieron bien los peruanos y triunfaron. “Esta vez, todos los latinos que estaban presentes sí celebraron con nosotros. Fue un momento emocionante”, detalla Sergio. Recibieron una suma de dinero simbólica y no importa: el verdadero premio fue la red de contactos que hicieron mientras duró todo el coloquio. “Hemos conocido a personas muy inteligentes y hemos aprendido de todas ellas. Incluso ya estamos escribiendo artículos científicos que esperamos sean publicados”, comenta Arias.

Su objetivo inicial lo lograron desde que ganaron en Colombia. Han dejado un legado importante para las próximas generaciones de ingenieros químicos.






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