¿Estamos reencauzando el camino hacia nuestro Bicentenario? (Imagen: El Comercio)
¿Estamos reencauzando el camino hacia nuestro Bicentenario? (Imagen: El Comercio)
Katherine Subirana Abanto

Conforme a los criterios de

Trust Project
Saber más

“No nos conocemos, pero nos necesitamos”. Esta consigna, escrita en letras negras sobre cartulina blanca, fue vista en una protesta en la plaza San Martín y parece perfecta para explicar al Perú que se va reconfigurando tras más de una semana de manifestaciones ciudadanas ininterrumpidas, iniciadas el 9 de noviembre. Las movilizaciones han marcado un hito y, al mismo tiempo, se han convertido en una brújula. Así lo considera la politóloga Noelia Chávez, para quien, a primera vista, durante estos años no habíamos encontrado una forma apropiada de dotar de sentido a nuestro bicentenario. Hasta ahora. “Si me preguntan qué puede unirnos en este bicentenario, diría que, muy a pesar de nuestra historia rota, parece que contamos con una generación que no se va a quedar callada, y esa podría ser una nueva esperanza de nuestra república. No porque tengan un proyecto político o una organización fuerte, sino porque concentran un potencial participativo que, si se canaliza e incentiva –sin capturarlos–, podría construir otros proyectos de país, nuevos y heterogéneos, aprendiendo del pasado y dándonos otra oportunidad”, explica Chávez, quien acuñó el término para referirse a aquellas personas, las más jóvenes, que se ubicaron en la primera línea de la protesta.

MIRA: Cinco protestas lideradas por jóvenes que cambiaron el curso de la historia

A la luz de los hechos, la historiadora Carmen McEvoy considera que la celebración de los 200 años de nuestra independencia nos encuentra en el umbral de una nueva era marcada por el ‘altruismo efectivo’, un movimiento cuyo propósito es, de acuerdo al filósofo Derek Parfitt, aplicar la razón e imaginación para la búsqueda del bien común. “Fue ese el ideal que dos peruanos, Inti Sotelo y Jack Bryan Pintado, defendieron con su propia vida. Lo que unió a estos jóvenes fue justamente la noción del bien común, traducido en la defensa de la patria contra los secuestradores de turno”, dice la historiadora. Por ello, para la conmemoración bicentenaria propone regresar a los ideales incumplidos de nuestra imperfecta república: justicia, libertad e igualdad; y complementarlos con la frase del notable científico y compatriota José Gregorio Paredes: “Firme y feliz por la unión”. “Bajo este conjuro debemos reconocernos y emprender de forma colectiva el inmenso trabajo de erradicar el abuso y maltrato secular. Resignifiquemos a la república peruana y refundémosla, con esperanza. El siglo XXI, plagado de incertidumbres, abrirá también inmensas posibilidades si aprendemos a querernos y respetarnos”.

La protesta ciudadana convocó a miles de personas en torno a cuidar aquello que en el Perú suele ser endeble: la democracia y el bien común (Foto: EFE)
La protesta ciudadana convocó a miles de personas en torno a cuidar aquello que en el Perú suele ser endeble: la democracia y el bien común (Foto: EFE)

“SOMOS LIBRES, NOS FALTA SER UNIDOS”

En ese marco, el escritor Gustavo Rodríguez apuesta por la unidad para impulsar al Perú. “Quizá la sociedad peruana no haya avanzado justamente porque hemos tenido ideas disímiles sobre lo que debe ser el porvenir: para unos es conservar sus privilegios, y para muchos otros es dinamitar el sistema que los relega. En ambos casos, lamentablemente, no se mira al otro como parte de un colectivo. Se ha dicho hasta el cansancio que si perdimos la guerra con Chile fue porque nos peleamos más entre nosotros que contra el enemigo externo. Cuando se vive en climas polarizados, un bando desacredita al otro: se busca señalar lo que nos diferencia y casi nunca lo que nos une. En las marchas recientes, al menos hay una nueva generación que se ha puesto de acuerdo en lo que no quiere. Poco a poco, quizá se llegue a un consenso mínimo sobre lo que se quiere. Es un avance esperanzador que ojalá inaugure una nueva era en este bicentenario: una en la que descubrimos que lo que nos une es más grande que lo que nos separa”, dice.

Anya Abanto, estudiante peruana en Berlín, tiene 19 años y es, definitivamente, parte de esta Generación Bicentenario. Para ella hay pocas consignas que puedan unir tanto a un país tan ajeno a sí mismo como la lucha contra un enemigo común: la corrupción. “La evidencia es la solidaridad que mostraron los peruanos a nivel nacional en las recientes protestas y la organización colectiva contra el abuso de poder que unió a miles. Por ello, el interés por la esfera pública y la cultura política debe trascender las marchas. Esto no solo significa que votemos de forma responsable, sino que nos reconozcamos como actores políticos capaces de reclamar los cambios que queremos ver, pensando en el bien común y sin olvidar nunca que cuando nos organizamos y nos hacemos escuchar, podemos lograr mucho. Solo si empezamos a pensar en el otro y fomentamos la participación política en todos los niveles, de forma inclusiva y empática, podremos empezar a formar un Perú del que queremos ser parte”, señala.

El reconocerse –reconocernos– como factor de cambio es una visión que comparte Paloma Casanave. “Muchos jóvenes crecimos pensando que solo los políticos podían hacer política, que nuestro rol como ciudadanos debía limitarse a votar, y el 2020 nos ha demostrado lo contrario. Todos podemos tener un rol activo. Desde mi tribuna de empresaria puedo hacerlo siendo formal, pagando impuestos, cuidando a mi equipo de trabajo, informándome de los aconteceres políticos y sociales, encontrando espacios de intercambio de opiniones y reconociendo que mi voz es valiosa y puede generar cambios. Tanto la pandemia como la crisis política nos han quitado mucho, pero también nos han enseñado a unirnos, dándonos voz y esperanza y eso es lo que empuja un país. El reto ahora es actuar según los valores que exigimos a los demás, sobre la base de la empatía, el respeto, la honradez, el trabajo duro y la honestidad”, dice la fundadora de Miss Cupcakes.

Llamó la atención en estas movilizaciones la presencia de familias enteras y, sobre todo, el ver a niños y niñas involucrados activamente. ¿Esto es bueno?, se preguntaron algunos. Angelina Sagástegui, profesora de inicial y participante de las manifestaciones, considera que sí. “Desde pequeños deben entender lo que significa comprometerse con lo que sucede en su país. Educarlos también es hablar con ellos y explicarles, en sus términos, las cosas que pasan en coyunturas complejas”, dice. Lo mismo piensa Raquel Vílchez, madre de familia que asistió a una protesta pacífica con su hijo de 5 años, Marcelo, quien, ante la pregunta ¿por qué protestas?, respondió: “Porque un verdadero héroe debe proteger su ciudad”.

FOMENTAR LA DIVERSIDAD

El escritor Alonso Cueto considera que lo que nos debe convocar es la lucha contra la discriminación y la corrupción, que son, a decir suyo, los dos grandes pecados originales de nuestra historia. “Nuestros problemas económicos y políticos son consecuencias de esos gemelos siniestros. Lo que ha pasado en las marchas para vacar a Merino ha sido un ejemplo de que algo está cambiando. Por primera vez en mucho tiempo un solo ánimo unió a personas de distintas clases sociales, razas y credos, en todas las ciudades. No hubo un líder para toda esa gente. No los unía una ideología o una doctrina, sino un sentido de exigencia moral, un espíritu de protesta contra los apetitos particulares y la corrupción. La discriminación y la corrupción vienen en realidad de un mismo problema: la falta de un sentido de pertenencia a una nación. De todo lo que ha pasado, el espíritu que unió a esas personas en las marchas contra la corrupción me parece que ha sido la mejor noticia, una ocasión de celebrar”, explica.

El sentido de pertenencia al que se refiere Cueto tiene que conjugarse con el reconocimiento de nuestras multiplicidades. Por ello, la apuesta de Sonaly Tuesta de cara al bicentenario es reconocernos en nuestra diversidad. “Somos un país diverso, de gentes, sabidurías y realidades distintas. Podemos caminar hacia el desarrollo si partimos de impulsar lo que somos en cada una de nuestras regiones y comunidades y ponemos por delante el bien común. Una democracia real con oportunidades y compromisos requiere un Estado que esté cerca de las personas, que las reconozca y entienda, y que les sirva en toda la dimensión de la palabra”, dice.

Madres y padres de familia decidieron salir a protestar con sus hijas e hijos. Marcelo, de 5 años, salió a las calles de Jesús María de la mano de su madre. (Foto: Katherine Subirana)
Madres y padres de familia decidieron salir a protestar con sus hijas e hijos. Marcelo, de 5 años, salió a las calles de Jesús María de la mano de su madre. (Foto: Katherine Subirana)

La candidata al Congreso, mujer trans y activista, Gahela Cari, considera que nos une la construcción de una sociedad con justicia social, sin violencia de género y con igualdad. “Nos falta definir a través de qué leyes, normas y políticas públicas vamos a garantizarle los derechos a toda la ciudadanía sin dejar a nadie detrás o fuera”, dice. Ella apuesta por un cambio en la Constitución –pedido que ha sonado bastante en las últimas protestas– para que las leyes estén al servicio de toda la ciudadanía y no solo de pequeños grupos. “Debemos unirnos y exigir justicia para Inti, para Bryan, para las víctimas de las esterilizaciones forzadas y para tantas otras. Es momento de continuar con la lucha a través del arte y la cultura, de la canción, de los poemas y de los afectos. Por la salud integral, la educación de calidad, por familias que no discriminen, por una igualdad real, plena y efectiva”, añade.

Para construir esa igualdad y esa sociedad que millones de peruanos y peruanas imaginamos con fervor, la actriz Norma Martínez apuesta por la mejora de la educación. “Si viene un genio y me pregunta qué quiero, le pediría educación de calidad. Tenemos que superar los niveles de desentendimiento a los que hemos llegado y para ello la educación es el principio de todo. Debemos construir ciudadanía, y eso se hace desde la educación”, dice convencida.

Con la misma convicción, la cantante y compositora Susana Baca, nos invita a empujar al Perú bajo esta consigna: “Ven, tú y tú, vamos, caminemos juntos, el Perú es nuestro, recuperemos nuestra dignidad pisoteada, que nuestros ideales no se los agarren los políticos indecentes o abusivos comerciantes de la salud y la educación... vamos, caminemos juntos, el futuro es nuestro... hagamos que el bicentenario sea de nosotros...”. Y tú, ¿qué crees que nos convoca para construir un mejor país, de cara al bicentenario?

VIDEO RELACIONADO

Libro bicentenario