Jennifer López y la historia real detrás de la película “Hustlers”.
Jennifer López y la historia real detrás de la película “Hustlers”.
Gabriela Machuca Castillo

Son varios motivos por los que se ha armado tanto barullo en torno a la cinta Estafadoras de Wall Street (Hustlers es el título en inglés). El primero tiene que ver con que la película ha conseguido muy buenas reseñas desde que se estrenó recientemente en el Festival de Cine de Toronto. Otro con que una de las protagonistas, la actriz y cantante , ni más ni menos, está siendo voceada para una nominación al Óscar – aunque algunos críticos ya han salido a decir que ello es un exceso y que de producirse sería el resultado de una poderosa campaña de marketing-. Un gran atractivo de la propuesta, sin embargo, y eso es innegable, es la trama del filme, la cual se basa en una historia de la vida real.

Esta es la sinopsis de la película (y por consiguiente, del suceso verdadero): un grupo de strippers neoyorquinas arma un plan para robarle a banqueros de Wall Street en medio de la crisis económica del 2008. Aprovechándose de las discretas visitas que hacían estos hombres a clubes de la Gran Manzana, los drogaban para usar como querían sus tarjetas de crédito y sus cuentas bancarias. ¿Qué fundamento justificaba el accionar? Estos sujetos eran los mismos que habían provocado la debacle financiera sin recibir ningún tipo de castigo. Los que, para hacerse ricos, habían perjudicado a los que menos poseían en toda la nación. Ellas, por otro lado, pertenecían a esa afectada clase trabajadora que tenía que pagar una renta, los servicios o el preescolar de los hijos. Y que también, por qué no, deseaba comprarse zapatos de marca o darse gustos de vez en cuando. En la película López interpreta a Ramona, el cerebro de la operación. Y la actriz Constance Wu a Rosie, una de sus más aplicadas aliadas.

Los hechos reales ocurrieron a inicios de este siglo. El relato más allá de la ficción es lo que viene a continuación.

LA VIDA REAL

Lorene Scafaria –cuyo estilo ha sido comparado con el de Martin Scorsese- dirige el proyecto fílmico que se gestó a partir de una columna periodística publicada en New York Magazine en el 2015 a cargo de la escritora Jessica Pressler . Esta recoge las confesiones de Roselyn Keo (interpretada por Wu), quien narra con pelos y señales cómo ella y otras tres mujeres estafaban a sus clientes. Cómo llegaron a robar casi 200 mil dólares antes de ser descubiertas.

Ella es Roselyn Keo.
Ella es Roselyn Keo.

¿Qué es lo que le cuenta Keo a la prensa hace cuatro años que hace que todo termine cines de todo el mundo? Que ella era la hija de unos refugiados camboyanos que llegaron a Estados Unidos en busca, sin éxito, del sueño americano. Que a los 17 años ya había abandonado la escuela y empezado a trabajar como mesera en una cafetería ubicada en Nanuet, un pueblito a 40 minutos al norte de Nueva York. Que esa cafetería quedaba frente a un night club y que los comensales habituales, también empleados del último local, la animaban constantemente a irse a trabajar con ellos, pero bailando. Que ella terminó aceptando porque podía llevarse más de 1000 dólares cada noche.

Según figura en el artículo de Pressler, Roselyn Keo llega con el tiempo a danzar en los clubes más exclusivos de Manhattan. Sin embargo, por un breve tiempo debe alejarse de los escenarios para dar a luz a su hija. Cuando vuelve, ya la crisis del 2008 se había desatado y lo que sacaba sobre la tarima no le alcanzaba para vivir. Entonces recuerda a alguien que ya conocía, la otra mujer clave de este relato: Samantha Barbash (López, en la ficción).

Barbash era una legendaria ex bailarina que para entonces ya se dedicaba a las relaciones públicas. Ella le ofrece a Keo formar parte de “su negocio”: drogar banqueros de Wall Street para desplumarlos. Roselyn acepta y así lo hacen en complicidad con otras dos chicas llamadas Karina Pascucci y Marsi Rosen. El modus operandi, en resumen, era así: una del grupo cenaba con el cliente, lo seducía y lo emborrachaba. El resto de las chicas se les unían y lo llevaban a un club. Allí le ofrecían drogas y luego ellas se despachaban con la tarjeta de crédito. Si alguno no quería las sustancias, Barbash se las suministraba en contra de su voluntad en un coctel especial que contenía cocaína, ketamina y MDMA. Si querían sexo, Rosie había armado una lista de prostitutas que actuaran en complicidad. ¿Cómo conseguían los datos personales de las víctimas? Keo cuenta que, narcotizados, ellos mismos se los daban.

“Robaron mi historia. J.Lo no trabaja gratis, ¿por qué lo haría yo?”


Samantha Barbash

Para no caer en spoilers, pero sí ir de acuerdo a lo mostrado en el trailer de la cinta, solo diremos que las cuatro mujeres son detenidas y acusadas de robo, asalto y falsificaciones. Hoy, tiempo transcurrido y a raíz del estreno de la cinta, Keo y Barbash han cobrado fama por lo alucinante de su audaz historia.

Roselyn Keo, por un lado, viene apareciendo por estos días de la mano de López en varias alfombras rojas y eventos de promoción de la película. Es su versión de cómo sucedieron las cosas, finalmente, sobre la que está fundada la cinta. Así que más feliz de lo que le viene ocurriendo, no puede estar. De hecho, acaba de lanzar su primer libro, La estafadora sofisticada. Asimismo aparece en programas de televisión donde se le da trato casi de heroína popular. Ya saben, porque “ladrón que roba ladrón tiene 100 años de perdón”.

Samantha Barbash, en cambio, está furiosa. Acaparando también titulares ha amenazado con demandar a Jennifer López por lucrar con una historia que, según ella, está cargada de detalles inexactos o falsos. Así, según le explicó a TMZ, los productores del filme le ofrecieron una cantidad mínima por los derechos, oferta que rechazó. “Tengo bolsos Hermes que valen más de lo que recibiría con esa cinta. Robaron mi historia. J.Lo no trabaja gratis, ¿por qué lo haría yo? Encima la construcción de su personaje me difama”, ha dicho recientemente.

Samantha Barbash.
Samantha Barbash.

Ninguna de las dos puede verse en persona.

Mientras las declaraciones y acusaciones van de un lado a otro como violentas flechas, la expectativa por ver Estafadoras de Wall Street crece cada día. En el Perú se estrena el 24 de octubre. //