Los Prisioneros, años 80.
Los Prisioneros, años 80.
Miguel Villegas

El viernes 25 de octubre, cuando Lima no sabía si seguir de invierno o confirmar la primavera, ardía. Las protestas por la crisis política y financiera tuvieron distintos carteles, miles de gritos, pero una sola voz: El baile de los que sobran, la mítica canción del grupo chileno Los Prisioneros, que se cantó como si toda calle en la capital sureña fuera un infinito escenario de rock.

Fue muy curioso, romántico diría. Ahora que el vocalista de ha prácticamente perdido el habla , los hijos de quienes crecieron con su música, y ellos mismos, le dieron voz.

Y así dio la vuelta al mundo, nuevamente. O estalló en Spotify, que hoy es lo mismo.

En ese escenario, (Santiago, Chile, 1976) presenta hoy en Lima Latinoamérica es grande: la ruta internaciona de Los Prisioneros, un repaso por la carrera de la banda formada desde 1983 por Jorge González (voz, bajo), Claudio Narea (guitarra y coros) y Miguel Tapia (batería y coros), donde se actualizan viejas hazañas y rumbos poco conocidos, con un paradero que nos atrae: Perú.

Este libro viene a saldar esa deuda informativa. Habla de los viajes y de la repercusión de la banda fuera de Chile, y para ello se basa en relatos de la prensa internacional y en archivos gráficos, pero sobre todo en testimonios inéditos de fans, periodistas y músicos que vieron a la banda triunfando en Uruguay, Argentina, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela y México.

Este es un extracto del libro, cedido en cortesía para Somos:

PERÚ, Lima, 19 de septiembre de 1987

“Yo vengo a Lima, y me siento súper bien, siempre. Me encanta, me tranquiliza. No sé por qué. La cortesía de la gente me sirve mucho”, comentó Jorge González en un video grabado en un hotel de Lima a fines del 2014. Palabras breves, pero que grafican lo que ha sido la relación del músico con esa ciudad y país que desde un comienzo los hicieron sentir como en casa.

Durante mucho tiempo existió una página web llamada Los Prisioneros en Perú, página web creada por Massiel Chirinos, seguidora peruana, para difundir el trabajo y las actividades de la banda en el Perú, donde se aglutinaron relatos, fotos y curiosidades de las visitas al país vecino. El siguiente texto fue publicado por este sitio web y habla de la primera visita del grupo:

“La primera gira del grupo chileno Los Prisioneros en Lima, Perú, fue accidentada en cuanto a su organización, pero exitosa en cuanto a asistencia de público y a la (posterior) atención de los medios. Había mucha expectativa a su llegada, ya que se asociaba su nombre con la situación política que vivía Chile. Esta gira fue un desastre financiero para el grupo, ya que la radio que los auspició les dijo que los traerían a Lima en gira promocional. Ellos pensaban que no eran muy conocidos aquí. Desconocían que sus temas eran número uno en los rankings radiales. Fue por ello que, al comienzo, solo programaron un concierto en la discoteque Reflejos de San Isidro —un local chico—, pero luego sumaron un concierto en la Plaza de Acho, una plaza en la que se ofrecen espectáculos de corridas de toros y que cuenta con una capacidad de doce mil espectadores, consiguiendo Los Prisioneros, en sus dos conciertos, un lleno total. Tras el show, fueron elegidos el grupo del año y la canción ‘El Baile de los que Sobran’, fue elegida como single del año en la mayoría de las emisoras radiales del país”.

El primer concierto de Los Prisioneros en Perú fue, como se lee en la crónica, en un local pequeño para la popularidad del grupo. La banda ofreció un buen show. El evento no estuvo, eso sí, exento de problemas, por la sobreconvocatoria, las dificultades técnicas y uno que otro arrebato patriotero por parte del público. Pese a todo, el concierto fue un éxito.

“La primera presentación se realizó el 18 de septiembre de 1987. El concierto fue programado para las 8 p.m., pero comenzó cerca de las 10. Hubo desorden, desorganización y retraso; sin embargo, el grupo cumplió con sus seguidores, aunque el espectáculo se vio mermado por algunas fallas técnicas. Estos pequeños impases no impidieron, en todo caso, que los asistentes disfrutaran del show, aunque no faltaron algunos falsos patriotas que pedían que Arica fuera devuelta al Perú. Esta misma ‘petición’ se repitió al otro día en la Plaza de Acho. ¿Fueron los mismos? Quizás, pero, a pesar de todo, el evento fue un éxito de concurrencia y el grupo demostró, en todo momento, y a pesar de los contratiempos, mucho profesionalismo. Los Prisioneros supieron enfrentar con valentía y música a estos asistentes ‘patriotas’, para quienes es fácil gritar insultos, ocultándose tras el muro de una multitud”, se lee en la citada página web peruana.

El escritor peruano Diego Trelles Paz, hombre de letras y experto en la obra del escritor chileno Roberto Bolaño, señaló: “Yo crecí escuchando grupos chilenos de rock y leyendo a sus narradores y poetas. Yo, por ejemplo, fui uno de los afortunados adolescentes que estuvo en el mítico concierto de Los Prisioneros en la Plaza de Acho”.

“Yo no tenía con quién ir a la Plaza de Acho. Fui solo. Terribles eran aquellos tiempos de inseguridad y terrorismo. Mucha gente que estuvo en Acho eran forajidos, pirañas, fumones, gente desadaptada, por donde se les mire. Todo era descontrol allí. Yo estuve en el centro de la arena de la Plaza de Toros, recibiendo empujones de todo tipo, saltando, eufórico, con mal sonido, instrumentos y voces desafinadas, todo deficiente, pero lo extraordinario era la música unida al mensaje y la ironía, que lo convirtieron en un conciertazo. ¿Cómo olvidar los gritos de la gente ‘Arica es del Perú’ o los soliloquios de González por casi quince minutos, cuando en el tema ‘Nunca quedas mal con Nadie’ aludía a las chicas excitadas, exclamando ‘¿Por qué he dejado a Luis Miguel?’ o ‘Charly, tómame, fóllame’. Recuerdo cuando al inicio de la canción ‘El Baile de los que Sobran’, Los Prisioneros dejaron de tocar y se retiraron porque le había caído un objeto a Claudio Narea, que gritó ‘¿quién fue el imbécil?’. Salí completamente seco de ese concierto, ni un litro de agua me calmó la sed, pero me fui con la satisfacción de haber presenciado una de las mejores bandas de rock en español, junto a 15 mil personas”.

En el sitio “Los Prisioneros en Perú”, se lee lo siguiente respecto de este concierto:

“El segundo show fue un éxito, aunque en el tema ‘El Baile de los que Sobran’ un grupito de cuatro o cinco punkies lanzaron piedras al escenario. La prensa chilena tituló en sus diarios ‘Apedrean a Los Prisioneros en Perú’. En realidad, solo fueron cuatro desadaptados los que tiraron esas piedras, ya que las 12.000 personas que fueron corearon felices los temas del grupo y pedían que no se fueran”.

***

Ocurre que los viejos héroes musicales de los pueblos están aunque nadie los vea. En un video de You Tube donde se ve a Enrique Bunbury y Andrés Calamaro versionando Crimen, de Gustavo Cerati, justo en el minuto 2:44, el Salmón recita un verso de José Hernández que también puede aplicarse a Jorge González y Los Prisioneros:

Cantando me he morir,

Cantando me han de enterrar,

Y cantando he de llegar

Al pie del Eterno Padre —

Desde el vientre de mi madre

Vine a este mundo a cantar.

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