Cuando un padre primerizo pasa por malos días y siente miedo y culpa, por Abraham Taipe.
Cuando un padre primerizo pasa por malos días y siente miedo y culpa, por Abraham Taipe.
Abraham Taipe

| A los tres meses tu hijo empezará a dormir plácidamente y te dejará, poco a poco, descansar más. Eso me dijo un amigo, obviamente también un papá primerizo, y desde aquella vez añoré que ese día llegara. Aquel anuncio también fue confirmado por mi hermana. Sin embargo, no fue así.

Gabriel llegó a sus tres meses con complicaciones al dormir, donde hay días en los que se despierta cada hora, estira los brazos y piernas y se le debe dar un poco de leche o cargarlo para que vuelva a dormir. Al parecer, como dicen los especialistas, es un bebe de alta demanda.

Los fines de semana suele estar tranquilo cuando sale a pasear, pero en casa debe ser atendido cada minuto. Le gusta estar en brazos y apenas cae a la cama, llora. No toma sus siestas o cuando lo hace, no pega el ojo más de 20 minutos. Hacemos malabares para almorzar y cenar, peor aún si queremos ver una serie o película.

Estos eventos no han sido bien recibidos por mi calma. Esperé con ansias la llegada de los tres meses y a poco que lleguen los cuatro sigo pensando si habrá cambios. Sé que todos los niños no son iguales, pero la esperanza de dormir más y tener tiempo suficiente para otros menesteres ha hecho que me estrese ininterrumpidamente.

Peor aún, mi trabajo como periodista tampoco ayuda. En las últimas semanas escribo como si fuese un robot y no leo ni un solo libro, algo caótico para un hombre de prensa. Incluso hay días –lunes a viernes- donde la carga de trabajo, sumado al tráfico limeño y los problemas cotidianos de la familia (enfermedades u obras inconclusas), ocasionan que solo tenga ganas de llegar a descansar, saludando apenas al pequeño Gabriel.

Levantarme de madrugada a ayudar a Pau, mi pareja, en atender a mi hijo se me hace un mundo. Y hay veces en el que es tanto el cansancio que me duermo de largo y despierto con una ira y desazón contra mí. ¿Es malo sentir que hay días en los que no podrás ser buen padre?

Gabriel no tiene la culpa, ni Pau. Los pediatras -expertos en el tema- dicen que cada niño aprenderá a dormir por si solo a su tiempo y que solo debemos ayudarlos. Quizá a los 6 meses o un poco más todo esto será una anécdota, pero hoy no.

Escribo esto solo para respirar un poco y continuar. Mi labor de padre no debe detenerse, pero seré muy breve: tengo miedo y esto duele.