Guillermo Vera Ayala

Portadista web y redactor de mesa digital

guillermo.vera@comercio.com.pe

Han pasado casi tres semanas del estreno de Pokémon Espada y Pokémon Escudo, arribo que se produjo en medio de una gran polémica que Somos repasó poco después del lanzamiento. En ese período, las aguas se han calmado un poco y este parece un momento más propicio para analizar los detalles de ambos títulos.

Pero hay una interrogante aún vigente: ¿el juego realmente merecía las duras críticas que recibió antes de llegar al mercado, sobre todo de parte de un sector de fans de la franquicia?

-PREMISA CONTRA NIVEL TÉCNICO-

En primera instancia, “Escudo” y “Espada” cumplen con un requisito fundamental: son bastante divertidos, incluso están un peldaño por encima de los títulos de la generación previa (los juegos de Alola).

Pokémon Espada y Escudo. (Captura de pantalla)
Pokémon Espada y Escudo. (Captura de pantalla)

La historia de esta entrega doble no se diferencia demasiado de lo visto hasta ahora en la franquicia: elegir un pokémon inicial y formar un equipo, obtener ocho medallas y derrotar al campeón regional. A pesar de que algunos fans buscan algo como la profundidad (mayor) de entregas como “Pokémon Blanco” y “Pokémon Negro”, no podría decirse que la historia de los títulos de esta generación sea un problema por sí misma.

A partir de estos dos puntos, empieza a perfilarse claramente la idea de que estas nuevas entregas no son el despropósito que las opiniones más negativas predijeron. Sin embargo, es innegable que el saldo no es del todo favorable para “Espada” y “Escudo”.

Uno de los aspectos que mayor malestar produjo entre los seguidores de la franquicia fue el apartado gráfico del juego. Aunque muchos comentarios fueron exagerados, el haber probado el producto final pone en evidencia que este ha estado por debajo de la media, al menos en lo visual.

Es justo señalar que las ciudades y pueblos tienen diseños encantadores, además de dimensiones mayores que en entregas previas. También es cierto que los juegos lucen mejor en el modo de sobremesa de la Nintendo Switch, pero las las carencias pueden verse cuando se va más allá de estos detalles.

Pokémon Espada y Escudo. (Captura de pantalla)
Pokémon Espada y Escudo. (Captura de pantalla)

Por ejemplo, muchas batallas en interiores suelen tener fondos casi monocromáticos con algún degradado. No muestran nada del entorno en el que tienen lugar, más allá del color base, que suele ser de un gris bastante aburrido.

Paralelamente, en ciertas áreas abiertas no es raro que las batallas presenten un problema de coincidencia. Si el entrenador es retado en un puente de piedra, cuando se abre el menú de combate a veces se muestra como escenario un camino boscoso.

En el Área Silvestre la situación también tiene altibajos, pero hay lugares donde el bajo nivel gráfico se hace demasiado evidente. Un caso puntual es la Cuenca Polvorienta, el área desértica del juego.

Si la forma en la que lucen los árboles dentro de “Pokémon Espada” y “Escudo” –demasiado poligonal para un juego de estos tiempos– ha sido una gran fuente de memes, los troncos marchitos de la zona desértica se llevan la medalla a los gráficos más pasados de moda entre los títulos de cabecera de Nintendo Switch.

Roxy es una entrenadora que busca ser la campeona de la Liga Pokémon. (Captura de pantalla)
Roxy es una entrenadora que busca ser la campeona de la Liga Pokémon. (Captura de pantalla)

El juego no parece ser demasiado exigente, mas ciertos tiempos de carga y algunas caídas de cuadros también se dejan ver, aunque no son frecuentes y se reducen a momentos muy puntuales.

Game Freak, el estudio a cargo de la franquicia, había sabido sacar lo mejor de los sistemas portátiles de las entregas previas de Pokémon. En esta ocasión hay una deuda no saldada. Parece evidente que al equipo de desarrollo le ha costado el salto a la alta definición y la creación de un juego de mayor escala.

-AÑADIDOS POSITIVOS QUE PUEDEN MEJORAR-

También es pertinente señalar que tales desaciertos no suponen un obstáculo tan grande como cabría esperarse a nivel de la jugabilidad.

Volviendo al Área Silvestre, hay un enorme consenso en que esta es una de las mayores contribuciones de “Escudo” y “Espada” a la serie principal de juegos de Pokémon, con todo y sus limitaciones gráficas.

Pokémon Espada y Escudo. (Captura de pantalla)
Pokémon Espada y Escudo. (Captura de pantalla)

Este gran espacio no llega a ser de lo que muchos fans pedían desde hace tiempo, un “mundo abierto” repleto de Pokémon, pero podría considerarse una primera aproximación muy bien pensada a esa idea.

Ver a los pokémones en estado salvaje paseando por este territorio es una experiencia refrescante y le brinda más vida al juego. A lo anterior se añade que la posibilidad de capturar a cualquiera de estas criaturas en cuanto estén frente al jugador –siempre y cuando su nivel sea acorde a nuestra cantidad de medallas– se siente mucho más natural que los encuentros aleatorios tradicionales. Estos últimos no han desaparecido y tienen algunas sorpresas, aunque parecen haber sido desplazados en buena medida por la nueva función.

La extensa zona citada ocupa buena parte del mapa y rodea dos de las ciudades más importantes del juego. Pese a que la región de Galar, donde están ambientada la historia, tiene algunas rutas menores en las que también hay muchos monstruos de bolsillo, es altamente probable que el usuario haga el grueso de sus capturas en el Área Silvestre si busca llenar la Pokédex.

Pokémon Espada y Escudo. (Captura de pantalla)
Pokémon Espada y Escudo. (Captura de pantalla)

Si bien e Área Silvestre puede parecer algo vacía después de un tiempo y no es excesivamente atractiva a nivel visual, cumple de forma maravillosa su rol de promover la exploración. No es extraño que el jugador invierta buena parte de su tiempo recorriendo las diversas áreas en busca de algún pokémon, objeto o una incursión dynamax, tal como sucedió con quien escribe esta nota.

Al final, las virtudes de esta parte del juego terminan superando en buena medida a los aspectos más criticables. Empero, sí cabe esperar que entregas posteriores mejoren lo visto en ese gran safari que traen “Pokémon Espada” y “Pokémon Escudo”.

Más decepcionante es la exploración de áreas cerradas, donde se extrañan muchísimo lugares como las Islas Remolino y la Torre Campana de Pokémon Gold o las bases de los equipos antagonistas (Rocket, Plasma, etc.). No hay zonas laberínticas extensas con rompecabezas, áreas ocultas o plagadas de entrenadores rivales, algo que era parte del sello de la serie. A pesar de que la exploración en el Área Silvestre se agradece, no hay una experiencia complementaria.

Yendo al terreno del juego competitivo, la gran purga de pokémones –de la que se hablará más adelante– que vino de la mano con los nuevos juegos ha generado un panorama bastante distinto al que se vio en el último Campeonato Mundial de Pokémon (VGC 2019). Muchas de los criaturas predilectas del ‘metagame’ no se encuentran en las dos nuevas versiones, sobre todo el grueso de legendarios, los ‘tapus’ y ultraentes.

Esto puede ser una oportunidad nada despreciable de ver algo nuevo, pues algunos de los momentos de mayor creatividad y que mayor sorpresa generaron entre la comunidad del juego fueron los campeonatos con restricciones para el uso de pokémones. Los próximos torneos oficiales pueden ser escenario de estrategias bastante innovadoras.

Así son las incursiones en Pokémon Espada y Escudo. (Captura de pantalla)
Así son las incursiones en Pokémon Espada y Escudo. (Captura de pantalla)

En cuanto al Dynamax, mecánica de juego que reemplaza a las megaevoluciones y los movimientos Z, por ahora parece ser entretenida y crea más espacio para la sorpresa en los combates. Más discutible es qué tanto podría contribuir a añadir o restar dinamismo a estos.

-LO QUE PASA CON LA GRAN POLÉMICA-

El más grande punto de referencia en las críticas hacia “Espada” y “Escudo” es la imposibilidad de atrapar a todos los pokémon que han aparecido hasta la fecha, pero en términos de la aventura principal debe decirse que no es una ausencia que se sienta demasiado. De hecho, merece ser valorado que la captura se sienta más natural y que casi todas las criaturas de la Pokédex puedan verse en estado salvaje.

Con la cantidad creciente de monstruos de bolsillo –hoy son más de un millar– que llegan con cada generación era de esperar que a la larga se hiciera insostenible incluirlos a todos en cada juega que fuera lanzado. Por lo tanto, la decisión de recortar la Pokédex a unas 400 criaturas es racional si se piensa incluso en el mediano plazo y ahorrar tiempo de trabajo en el desarrollo de secuelas o futuras entregas.

Pikachu estará presente en Pokémon Escudo y Espada. (Captura de pantalla)
Pikachu estará presente en Pokémon Escudo y Espada. (Captura de pantalla)

La decisión adquiere más lógica si se observa que la importación de muchos pokémones desde versiones previas se antojaba bastante artificial en términos de jugabilidad. Teniendo en cuenta que Pokémon Home, un servicio de almacenamiento para estos monstruos llegará el próximo año, la perspectiva no puede ser tan mala.

Asimismo, si el pokémon favorito de alguien no se puede encontrar en “Espada” o “Escudo”, es bastante probable que vuelva para versiones posteriores.

No obstante, la molestia de un sector de fans puede ser comprensible desde un aspecto innegable: “Pokémon Espada” y “Pokémon Escudo” son dos de los títulos exclusivos más importantes de Nintendo Switch, pero parecen estar por debajo del nivel que se espera de un juego así.

Como consumidor uno no puede dejar de pensar en que juegos mucho más pulidos como “The Legend of Zelda: Breath of the Wild” o “Super Mario Odyssey” tienen el mismo precio que los nuevos Pokémon. Si se busca un juego RPG, “Xenoblade 2” puede ser otro punto de referencia.

El Área silvestre en Pokémon Espada y Escudo. (Captura de pantalla)
El Área silvestre en Pokémon Espada y Escudo. (Captura de pantalla)

La comparación puede ser dolorosa o incluso parecer forzada, pero al final simplemente se trata de ponerse en el lugar de un cliente promedio.

Incluso si el juego hubiera tenido el nivel de un ‘triple AAA’ en toda regla, es probable que las quejas por el ‘Dexit’, como llaman al recorte de la Pokédex, seguirían estando presentes. Lo que sí podría esperarse es que estas hubieran sido menores de haber sido ese el caso.

En defensa de los creadores de Pokémon debe decirse que son un estudio no tan grande y que deben cumplir ciertos plazos impuestos por Nintendo, lo que estaría ligado a que en años recientes se haya llegado a un ritmo de lanzamiento casi anual para los títulos de la serie.

Otro detalle es que para elaborar un juego de calidad gráfica superior es necesaria una gran inversión económica y en el caso de Pokémon se trata de un terreno algo nebuloso, pues la propiedad de la marca está dividida en tres partes con igual participación: Game Freak, Nintendo y Creatures Inc. Estas tres compañías de forma conjunta fundaron The Pokémon Company para administrar la marca “Pokémon”.

El Área silvestre en Pokémon Espada y Escudo. (Captura de pantalla)
El Área silvestre en Pokémon Espada y Escudo. (Captura de pantalla)

La pregunta que quedaría es de quién debería provenir la mayor inversión. ¿De Game Freak por ser la desarrolladora? ¿De Nintendo por ser la compañía que lo publica? ¿De Creatures Inc. que se enfoca más en los juegos de cartas de Pokémon? Solo los directivos de dichas instituciones tienen claro el panorama. A lo mejor podría darse la fórmula de que Nintendo financie una parte de la creación de uno de sus juegos de bandera, que es parte de una de las franquicias más rentables del mundo.

Con todo esto, hay algo que nuevamente debe quedar claro: “Pokémon Espada” y “Pokémon Escudo” son buenos juegos. También son buenas entregas de Pokémon, con lo que la historia de esta serie implica; sin embargo, han debido lidiar con una expectativa propia de una franquicia gigantesca.

Es difícil complacer a todos, pero no puede dejar de sentirse que estos títulos tienen una deuda pendiente. Qué tan grande o pequeña es esta, quedará a criterio de cada uno. Mientras tanto, “Escudo” y “Espada” se siguen vendiendo a un ritmo vertiginoso y ya superaron los 6 millones de unidades despachadas.