La Mega Drive en su presentación básica. La edición estadounidense era muy similar, aunque con ligeros cambios cromáticos y llevaba por nombre Sega Genesis. (Foto: Dominio Público)
La Mega Drive en su presentación básica. La edición estadounidense era muy similar, aunque con ligeros cambios cromáticos y llevaba por nombre Sega Genesis. (Foto: Dominio Público)
Guillermo Vera Ayala

Portadista web y redactor de mesa digital

guillermo.vera@comercio.com.pe

Sega es un nombre reconocido en el mundo de los videojuegos, pero hace tres décadas vivió su etapa de mayor notoriedad cuando competía directamente con Nintendo en el mercado de consolas gracias a la llegada de Mega Drive, el más exitoso de sus equipos. Este 29 de octubre se cumplen 31 años del lanzamiento del legendario dispositivo de color negro.

El dispositivo de Sega no es muy recordado en el Perú, debido a que la Super Nintendo dominó las importaciones en aquel periodo, convirtiéndose en parte de los recuerdos de infancia muchos peruanos. Sin embargo, el legado de Mega Drive en la industria de los videojuegos sigue vigente hasta el día de hoy y es por ello que lo recordamos.

Todas las baterías contra Nintendo

La consola apareció por primera vez en el mercado japonés en octubre de 1988 y un año más tarde lo haría en Norteamérica, territorio al que llegó con el nombre de Sega Genesis. Por este último nombre muchos también la conocieron en Latinoamérica.

La Sega Mega Drive era un dispositivo de 16 bits y para el momento de su lanzamiento era un equipo bastante potente si era comparada con la Nintendo Entertainment System (NES), la consola de 8 bits que dominaba el mercado en aquellos años. La Master System, la antecesora de Genesis y rival directa de la NES, había tenido un éxito moderado y la compañía buscaba revertir esa situación.

El lanzamiento del aparato a Estados Unidos llegó acompañado de una agresiva campaña de mercadotecnia que tenía como blanco a la NES. Sega afirmaba por todo lo alto que su nuevo dispositivo podía hacer todo lo que el de Nintendo no, con una pegajosa canción y juego de palabras en inglés: “Genesis does what Nintendon’t”.

La jugada fue exitosa en primera instancia, pero en 1990 (1991 en Norteamérica) finalmente llegaría la respuesta de la competencia con la Super Nintendo, que venía de la mano con “Super Mario World”, un verdadero buque insignia para su biblioteca de juegos.

Sega devolvió el golpe en 1991 presentando “Sonic the Hedgehog”, título que fue ideado con sumo cuidado para revertir el impacto de “Super Mario World”. Naoto Ohshima se encargó del diseño del personaje principal, mientras que Yuji Naka desarrolló la idea central del juego.

El protagonista del título, Sonic, era un erizo azul de aire bastante desenfadado y desde un inicio fue pensado como la nueva mascota de la compañía. La idea era hacerlo un personaje más fresco y juvenil que Mario, la gran figura de la competencia. Desde un inicio, la estrategia de Sega en territorio americano era hacer ver los productos de Nintendo como aburridos y mucho más infantiles.

Esa misma idea también se vio traducida en las mecánicas de juego que apostaban por un gran dinamismo. La gran habilidad de Sonic era su velocidad, siendo esta el eje central de la jugabilidad y el título se encargaba de recordarlo en todo momento y de la mejor manera. En efecto, “Sonic the Hedgehog” era un juego de plataformas en sentido estricto, pero nadie ponía en duda que, además de su calidad, era muy distinto a cualquier otro título de su tipo.

La apuesta fue muy bien recibida comercialmente y Sonic de inmediato se convirtió en una figura icónica de la industria. No obstante, el juego del erizo y sus secuelas no serían los únicos grandes títulos de la Sega Genesis, pues a lo largo de su vida comercial aparecieron “Ecco the Dolphin”, “Streets of Rage 2”, “Phantasy Star IV” o “Shinobi”.

Aunque Super Nintendo llegó dos años después con prestaciones superiores, la Mega Drive compitió palmo a palmo en el mercado e incluso hubo momentos en los que logró superar las ventas de su competidora. Uno de los pocos aspectos en los que la Mega Drive era superior fue la velocidad, por lo que su equipo de marketing ideó el término “blast processing” para promocionarla como un equipo superior. A lo largo de esa generación de consolas, Sega vendió más de 30 millones de unidades de la Genesis.

La consola también es recordada por su gran cantidad de juegos deportivos, muchos de los cuales incluían el nombre de alguna personalidad famosa dentro de esas disciplinas, a fin de ganar notoriedad. Un detalle interesante es que el primer juego de FIFA, la serie dedicada al fútbol de EA, apareció en la Sega Genesis.

Pese a todo lo anterior, Super Nintendo ganaría el último tramo aquella carrera gracias a la llegada de títulos de culto como “Donkey Kong Country”, “Super Metroid” o “Chrono Trigger”, vendiendo 49 millones de unidades.

La competencia entre ambas compañías no solo dejó juegos de gran calidad sino que dio origen a muchos parámetros de la industria de consolas domésticas que pueden verse hasta el presente. Sega Genesis convirtió en norma que los videojuegos tuvieran cajas de plástico adecuadamente etiquetadas como las de hoy en día, mientras que el esquema básico del control de Super Nintendo se ve todavía en los controles modernos.

Finalmente, ambas compañías popularizaron un modelo en el que vendían sus consolas a precios bajos, incluso inferiores al costo de fabricación. La idea era generar dinero a través del gran volumen de juegos vendidos y no sería hasta la siguiente generación de consolas que la situación comenzaría a cambiar.

Pese a que años después otras consolas siguieron luchando por imponerse en el mercado, en el imaginario popular de los jugadores la “guerra” entre Nintendo y Sega siempre estará presente y difícilmente habrá otra pugna igual.