Jordi Marín: "Todas las ciudades pueden ser smart cities"
Jordi Marín: "Todas las ciudades pueden ser smart cities"
Redacción EC

Llegué a Indra en el 2010 como director de administración pública en Barcelona y Baleares. Y desde marzo del 2013 soy, además, director de Smart City. Para nosotros, el principal foco cuando hablamos de smart cities es el ciudadano. El reto es unir las soluciones existentes en cada ciudad para ser más eficientes. Siempre digo que una smart city es la suma de territorio, innovación, inteligencia y tecnología. Representan el concepto de las urbes del futuro a través del uso intensivo de las tecnologías de vanguardia.

Marín dice que una smart city es la ciudad del futuro basada en palancas tecnológicas que van a contribuir a hacer ciudades eficientes y sostenibles. En pocas palabras, se trata que el ciudadano viva mejor y tenga una mejor calidad de vida y que la gestión municipal sea más integrada, eficiente e inteligente.

¿Cualquier ciudad puede ser una smart city?
Sí, sí, de eso estamos convencidos. Hay modelos, pero al final cada ciudad debe definir su visión, su hoja de ruta de futuro. Es muy importante conversar con las autoridades para ayudarles a definir esta visión, ver dónde quieren llegar. Y conocer qué es lo que tienen, porque ¡seguro han hecho cosas! Así empieza a construirse el proyecto de smart city.

Independiente de la gran ciudad, ¿una municipalidad distrital puede convertirse en smart city?
Sí. Seguramente será en otra dimensión, con unos componentes más pequeños y distintos que la gran urbe, pero sí que pueden ser smart city. Pero en servicios como el transporte y la energía, por darte un ejemplo, sí que conviene hacer un plan metropolitano, una tarjeta inteligente que me permita subir a todos los medios de transporte de la ciudad.

¿Qué rol jugará el smartphone?
Será básico. El móvil [celular] somos todos nosotros, ha llegado para estar muchos años. La penetración de los smartphones es brutal, lo mismo de las tabletas. Una smart city es la ciudad del ciudadano con un smartphone en la mano, con una capacidad de información e interacción enormes, además de una capacidad de poder contribuir con su comuna a cada instante.

El transporte es el gran problema de una ciudad como Lima. ¿Cómo una smart city puede ayudar a mejorarlo?
Por un lado, debemos tener mayores capacidades para recabar información, esto es fundamental. Yo como ciudadano debería conocer el movimiento de las avenidas principales, así como también debería saber dónde puedo estacionar si es que tenemos una red de ‘parkings’ [playas de estacionamiento] conectadas. Esto tanto para el ciudadano como para el gestor, que con esta información podría priorizar rutas, semáforos, horarios de tránsito. ¿Qué más podemos hacer? Instalar carriles de movilidad para el transporte público, colocar semáforos inteligentes de acuerdo a las horas de mayor densidad. Podemos trabajar en señalización de estacionamientos. Y en fomentar, claro está, el uso de la bicicleta, aunque todo dependerá de las características de cada ciudad. ¿Detrás, qué podemos tener? Capacidades tecnológicas, sistemas de información tecnológicos tanto para el gestor y el ciudadano, que les permitan tomar decisión de manera más inteligente y eficiente.

¿Por qué la bicicleta está asociada a las smart cities?
Para mí hay dos temas importantes. Uno son los temas de eficiencia y sostenibilidad, por lo tanto, la bicicleta, el andar a pie y la disminución del uso del vehículo privado contribuyen al equilibrio ambiental de nuestras ciudades. Debemos alentar el uso de medios alternativos más eficientes energéticamente y sostenibles. El otro tema es que estamos en la obligación de fomentar ese equilibrio en las ciudades, digamos armónico, donde el ciudadano debe ‘vivir’ un poco más su ciudad, ser conscientes de que esta es “su” ciudad. Caminas, paseas, te diviertes; gozas de tu ciudad y eso es fundamental. A la vez, el disfrutar tu ciudad, sentir orgullo por ella, genera calidad de vida.

Lo que se dice estar identificado con tu ciudad...
Exactamente, eso es muy importante. Es lo que decíamos al inicio: definir la visión para que tus ciudadanos participen activamente en el avance de la ciudad. Y la tecnología ayuda muchísimo a ello, porque a través de un smartphone, el ciudadano puede participar. Avisar por ejemplo, puedes alertar o denunciar a tu localidad sobre algo que no está bien, serán ‘drivers’ de futuro.

¿Existe un plazo para convertirte en smart city?
Diría que es difícil de establecer. Lo que sí es importante es que en esa visión de futuro, en esa hoja de ruta de la que hemos hablado, fijemos objetivos intermedios que tengan gran impacto en la población. Por ejemplo, si en mi visión de futuro es importante la eficiencia energética, no es difícil conseguir ahorros rápidos en alumbrado en la calle, en riego de parques. Es fácil, cambiamos unos sensores, elegimos una tecnología determinada, y a lo mejor en seis meses podemos tener el problema resuelto. Así le damos a la población un signo de que estamos avanzando. Luego podemos ir con movilidad, imponiendo semáforos inteligentes o implantando carriles de movilidad en el transporte; son cambios que no requieren grandes inversiones y podemos hacerlo en tiempos medianos, de manera que la población vea que, dentro de mi visión que es muy grande y a largo plazo, estamos dando pequeños pasitos en esa dirección. Más que fijarse un tiempo determinado, yo diría que en plazos relativamente cortos se pueden conseguir cosas.