Netflix acaba de echar otra tanda de leña a la hoguera de la televisión tradicional. Pero respire, que aún no ha llegado la hora de enterrarla. La plataforma de video y series en streaming lanzó el pasado fin de semana la cuarta temporada de la serie de culto Arrested Development, y mantuvo pegados a la televisión a miles de fans a lo largo y ancho de Estados Unidos.

Para ser exactos, como señala la propia Netflix, se trata de una serie semi original, pues las tres primeras temporadas fueron emitidas por Fox entre 2003 y 2006. La cadena de televisión la retiró debido a los flojos rankings de audiencia. No obstante, no está siendo todo de color de rosas.

Las críticas del revival de esta oscura comedia, sutil e intrincada, fueron mixtas, lo que provocó que el lunes las acciones de la empresa en bolsa cayeran 14,55 dólares, cerrando la jornada en 214,19 dólares. Sin embargo, como era de esperar, Facebook y Twitter fueron un hervidero de posts y comentarios sobre si éste podría marcar o no un punto de inflexión en la historia de la televisión.

Apenas unos meses después de que Netflix debutara con su primera serie original, la aclamada House of Cards, el estreno de Arrested Development coincide en el tiempo con varios factores que están estrechando el cerco a la televisión tradicional con la amenaza del tsunami que supone la banda ancha.

Empresas como Google, Microsoft, Intel o Apple están trabajando a contrarreloj en nuevas formas para adaptar la televisión a la era digital. La última oferta es la Xbox One de Microsoft, que integrará contenido desde el proveedor de cable y fuentes online sugiriendo al cliente una programación de acuerdo a sus gustos y permitiéndole controlar todo el sistema con comandos de voz y señales manuales.

Los cambios también se aprecian en Washington, donde el senador republicano John McCain ha introducido una legislación que forzará a los proveedores de televisión por cable y satélite a desligar su programación y permitir que el consumidor compre sólo aquellos canales que desee.

En la web, YouTube ha lanzado canales con suscripción de pago que proporcionan precisamente esa alternativa a la carta que imagina McCain, mientras que la plataforma Hulu está siendo cortejada por numerosos pretendientes. Y es que Hulu se considera un potencial reemplazo a la televisión, con un precio de partida de 1.000 millones de dólares.

Además, hay otras tecnologías que están poniendo cada vez más poder en manos de los fans. Los seguidores de la serie Veronica Mars contribuyeron con más de 5,5 millones de dólares a convertirla en película gracias a la plataforma de crowdfunding Kickstarter. Zach Braff también utilizó la web para conseguir más de 2,5 millones de dólares de fans ávidos de ver la secuela de su película de culto Garden State.

Pero aunque todas estas tendencias apunten a un panorama de ocio drásticamente distinto del que conocemos, no sería inteligente pensar que esto se producirá en un futuro inmediato, advierte Bob Thompson, profesor de historia de la televisión en la Universidad de Syracuse.

Arrested Development es un producto dirigido a Internet, pero recibió toda su energía de la televisión, explica a dpa. Definitivamente, hay un montón de nuevos espacios, pero eso ha sucedido siempre. Yo diría que Netflix está ahora en el lugar que ocupaba HBO en 1999. Va a ser una parte importante de la nueva configuración mediática, pero hay que tener cuidado y no sobreestimarlo.

Según el experto, el modelo de la televisión por cable tiene ante sí un reto, porque está muy fragmentado. Hay muchos jóvenes que ven la televisión en streaming, y serán muchos más. Las cosas van a cambiar de forma dramática, pero no será en uno o dos años. Aunque quizá sí en diez.