Programar es una pasión para dos adolescentes latinoamericanos premiados por Google, que cumplirán este mes el sueño de viajar a la sede de la empresa y conocer a sus ingenieros en Mountain View, California.

El uruguayo Agustín Zubiaga, de 15 años, y el argentino Nicolás Satragno, de 17, se encuentran entre los 20 ganadores a nivel mundial del concurso Google Code-in 2012, que distingue el talento de programadores adolescentes.

Más de 300 estudiantes de 36 países participaron en la competencia anual, completando cerca de 2.000 tareas para diez organizaciones de software libre.

Empecé a programar alrededor de los ocho años, le relató a BBC Mundo Nicolás desde Villa Luzuriaga, La Matanza, en la provincia de Buenos Aires.

Mi tío estudiaba ingeniería en sistemas. A mí me encantaban las computadoras y quería aprender a programar como mi tío. Le pedí prestado un libro de segundo año de su carrera que enseñaba a programar en C. Cuando rindió la materia me lo regaló y de ahí fui para adelante.

Agustín también descubrió su amor por el lenguaje digital muy temprano. Su madre es profesora de computación. A principios de 2010, junto a mi profesor Flavio Danesse y varios compañeros, formamos el grupo Phython Joven, contó.

Flavio formaba talleres una vez a la semana donde nos enseñaba a programar de forma muy intuitiva, varios interesados empezamos a programar por nuestra cuenta y nos unimos a organizaciones de desarrollo de software libre como Sugar Labs, nos dijo el adolescente uruguayo, de la localidad de Rafel Perazza, en el departamento de San José.

APLICACIONES GANADORAS Para el concurso de Google, Agustín programó para Sugar Labs, la organización encargada de desarrollar el entorno educativo Sugar, un sistema operativo para computadoras dedicadas a la educación.

Sugar fue desarrollado principalmente para el proyecto Una Computadora por Niño, One Child Per Laptop o OLPC por sus siglas en inglés. Hoy en día, al fundarse Sugar Labs, funciona en forma independiente de ese proyecto y en otras máquinas para estudiantes, le explicó Agustín a BBC Mundo.

Para algunos observadores, el adolescente es un ejemplo de qué puede alcanzar la iniciativa OCPL, que a través de su implementación en Uruguay, el Plan Ceibal, distribuyó computadoras a cada niño del país en edad escolar. Agustín desarrolla ahora aplicaciones para la plataforma detrás de las mismas máquinas XO del Plan Ceibal, que llegaron a San José en 2008.

Hace dos años que el adolescente contribuye a Sugar Labs. Una de sus creaciones más queridas es Chart, una aplicación que les permite a los estudiantes crear gráficos y ordenar esa información. Eso no se podía hacer desde Sugar. Esta actividad fue muy apreciada por los desarrolladores de Sugar Labs y hoy en día viene preinstalada en las máquinas, señaló Agustín.

La tarea que me dio más puntos para el concurso consta de una implementación al sistema Sugar que permite escoger un fondo de pantalla, una funcionalidad que no estaba implementada y varias personas habían reclamado.

Nicolás trabajó para Fedora. Es una fundación que crea una distribución de GNU/Linux totalmente libre y gratuita. En definitiva, hacen un sistema operativo (como Windows) pero completamente libre para que cada uno lo copie, distribuya, regale, venda, modifique, etc., como quiera, le explicó el adolescente argentino a BBC Mundo.

Hice un mapa interactivo que muestra a los contribuidores de Fedora en el mundo, en una página web. También reescribí unas wikis que explican cómo hacer funcionar Fedora desde un pendrive, sin tocar el disco rígido de un equipo. Edité un video en el que hablo de las cuatro fundaciones de Fedora y en lo que más contribuí es en la siguiente página: https://isitfedoraruby.com, un sitio que (muy a grandes rasgos) ayuda a desarrolladores del lenguaje Ruby a hacer andar sus programas en Fedora.

SOLUCIONES LIBRES ¿Debería la programación enseñarse en la escuela, para que más jóvenes puedan descubrirla en forma temprana al igual que Agustín y Nicolás?

La educación tiene que ser totalmente transformada, no se debería enseñar a todos los alumnos lo mismo, opinó Agustín. Pienso que deberíamos enseñar a cada estudiante lo que necesita para desarrollar su vocación. En mi caso, mi pasión es la programación, pero en otro adolescente va a ser, por ejemplo, el arte y dicho estudiante no necesita aprender a programar, en cambio yo sí, le dijo a BBC Mundo el joven uruguayo.

Nicolás estudia Ingeniería en Informática en la Universidad Nacional de La Matanza y en el futuro le gustaría dedicarse a hacer auditorías de seguridad y programar software relacionado con antihacking. El adolescente argentino imagina un futuro más abierto y colaborativo, en especial en lo que se refiere a cooperativas de software libre, empresas en las que cada empleado es dueño.

¿Qué disfrutan más ambos adolescentes de programar?

Todos los procesos de programar, le dijo Agustín a BBC Mundo. Desde pensar la idea hasta terminar los últimos detalles de un programa. Es mi hobby favorito y una de las cosas que más me entretiene.

Para Nicolás, poder crear soluciones libres, para que cualquiera se pueda beneficiar y aprender de ellas.