¿Qué podemos hacer para que la ansiedad no se se apodere de nosotros ante esta cuarentena? (Foto: Shutterstock)
¿Qué podemos hacer para que la ansiedad no se se apodere de nosotros ante esta cuarentena? (Foto: Shutterstock)
Christian Mestanza Arquiñigo

De un día para otro, los peruanos nos vimos obligados a cambiar nuestro ritmo de vida. El decretado por el Gobierno para mitigar el avance del nos mantiene en aislamiento. Sabemos que la medida ha sido tomada para salvaguardar la seguridad de todos, pero eso no quita que, al ser una situación nueva y desconocida, pueda causarnos temor y ansiedad.

Estamos combatiendo a un enemigo intangible, sabemos que existe y que se propaga por el mundo causando muerte y paralizando economías, pero nosotros no lo podemos ver. Esto de por sí ya nos puede causar miedo y angustia.

De hecho, hace muy poco todos nos dimos cuenta de cómo actúa el miedo a este virus: gente vaciando los centros comerciales y comprando irracionalmente productos que no son esenciales para sobrellevar la crisis, como papel higiénico.

Y eso no es todo. Ahora estamos obligados a cambiar nuestra rutina diaria y quedarnos dos semanas (si no más) en casa sin poder salir. Otra vez nos topamos con una situación que podría llevar a desestabilizarnos emocionalmente.

El domingo pasado, el Gobierno decretó estado de emergencia nacional durante 15 días, que comprende el cierre total de las fronteras y ordena el estado de inmovilización de la ciudadanía como parte de las medidas para luchar contra la propagación del coronavirus en el país.
El domingo pasado, el Gobierno decretó estado de emergencia nacional durante 15 días, que comprende el cierre total de las fronteras y ordena el estado de inmovilización de la ciudadanía como parte de las medidas para luchar contra la propagación del coronavirus en el país.

¿Cómo hacemos entonces para evitar que este tipo emociones se apodere de nosotros?

Consultamos con tres especialistas sobre cómo pasar estos quince días sin que nuestra y emocional se vea afectada, y más bien poder encontrar oportunidades en esta crisis.

Dos tipos de miedo

Diana Díaz, psicóloga de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH), explica que es natural que en un primer momento sintamos disgusto, por ejemplo, contra los ciudadanos chinos, por expandir el virus, o contra las autoridades, por no actuar más rápido. Por otro lado, que sintamos miedo también es normal y hasta en cierto nivel útil, ya que nos hace conscientes de que para evitar el contagio lo mejor es quedarse en casa. Sin embargo, Diaz también aclara que existe un miedo que nos hace daño. “Es el miedo que no nos deja dormir, que nos hace pensar que ya estamos contagiados porque empezamos a estornudar o que nos hace ver las cosas de manera catastrófica”.

La especialista recomienda reconocer lo que estamos sintiendo en estos momentos. “Quizás estoy enfadado por no poder trabajar, me siento triste porque no puedo salir o me siento vulnerable. A partir de esa observación, debo preguntarme qué cosas escapan a mi control y cuáles si puedo controlar.

(Foto: Shutterstock)
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Así por ejemplo, no está en nuestras manos erradicar el virus, pero sí podemos cuidarnos al evitar exponernos a él y al seguir los consejos de higiene que han dado las autoridades. Por otra parte, si estamos tristes porque todas las noticias que vemos son negativas, debemos cambiar nuestro foco de atención, leamos sobre otro tema, veamos una serie o una película, o dediquémonos a organizar nuestro día a día.

Incluso, por más extraño que parezca, Diaz considera que podemos sacarle cosas favorables a esta crisis. Podemos aprovechar en darnos tiempo para nosotros mismos, mirar nuestro interior y ver cómo nos sentimos en la vida u ordenar nuestras prioridades. Pensemos cuántas veces hemos dejado de hacer algo que realmente queríamos por falta de tiempo. Pues, bien, ahora tenemos tiempo de sobra, solo hay que tomar acción.

“En crisis como estas no todo es negativo”

Para Rocío Carranza, psicóloga y ‘coach’ sistémico, es muy importante cuidar nuestros pensamientos, ya que ellos pueden generan emociones positivas o negativas.

“Cuando una persona siente que no tiene en su poder el control de las cosas, se desespera y empieza a experimentar sentimientos negativos, como fastidio, fatiga, angustia y desesperación, los cuales lo desestabilizan. Y el constante consumo de estos altos niveles de estrés tiene un impacto sobre la química del cuerpo humano: bajan nuestras defensas y nos volvemos más propensos a enfermarnos, comenta.

No obstante, la psicóloga aclara que en crisis como estas no todo es negativo, también hay manifestaciones de solidaridad y empatía. Hay personas que dicen ‘debemos hacer algo’, y entonces empiezan a darle desayunos a los policías o aplauden al personal de salud que trabaja arduamente para controlar la enfermedad. Ellos actúan de acuerdo a la medida de sus posibilidades, no tienen que hacer grandes esfuerzos, basta con solidarizarse con los vecinos, si es que tienen alguna necesidad, o con llamar a algún familiar para saber cómo se encuentra”.

Gestos como estos los hemos visto los últimos días. Sin ir muy lejos, en las redes sociales algunos usuarios se están ofreciendo a llevar víveres a quienes no puedan salir a abastecerse por sí mismos y vivan cerca de ellos.

Para sobrellevar el aislamiento y no frustrase, Carranza recalca que, primero, debemos ser conscientes de la complicada coyuntura por la que está pasando el país y, por lo tanto, ser obedientes con respecto a los cuidados de nuestra salud. Segundo, necesitamos saber que hay cosas que podemos controlar y otras que no. Fijémonos entonces en las cosas que sí controlamos. Hoy por hoy la situación nos obliga a permanecer en nuestras casas, por lo que tenemos que conectarnos con nuestro entorno. ¿Cómo lo hacemos? Planificar actividades al interior de la familia, desde distribuir las tareas de limpieza hasta realizar actividades lúdicas, que de paso nos ayudan a trabajar el hemisferio izquierdo del cerebro.

Asimismo, la especialista agrega que las crisis pueden darnos la oportunidad crear mentalidad positiva y emprendedora, porque, según comenta, quién mira su situación de una manera positiva va a poder salir más rápido de ella. “El emprendedor usa la “mala suerte” y la potencia al buscarle oportunidades. Él mira lo positivo incluso de una situación devastadora”.

Tener incertidumbre también es válido, lo importante es reconocer lo que sentimos

(Foto: Shutterstock)
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Primero, hay que admitir que esta es una situación que da ansiedad, en mayor o menor medida. Es importante que seamos consciente de ello porque empezamos a cuidar nuestra salud mental cuando reconocemos lo que sentimos”, nos dice Maria Paz Sáenz, psicóloga de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC).

“Hay que reconocer que esta es una situación nueva para todos y, por eso, como no tenemos referentes de cómo actuar ni sabemos qué va a pasar, nuestra incertidumbre se incrementa. Esto genera a su vez mucha inestabilidad y, por lo tanto, puede provocarnos diferentes sentimientos, como rabia o miedo”, explica.

No obstante, además de reconocer nuestras emociones, necesitamos comunicarlas. El aislamiento nos permite, o nos obliga, a encontrarnos cara a cara con nuestra familia todo el día, y muchas familias pueden tenerse amor entre sus miembros, mas no poseen hábitos de comunicación emocional. Así que este es el momento perfecto para empezar a practicar. Y para hacerlo, de acuerdo a Saénz, una pregunta sencilla pero básica y vital es “¿cómo te sientes?”. También podemos preguntar, dando por sentado que a todos nos preocupa algo, “¿qué te preocupa?”, pues las inquietudes de cada persona son muy diferentes.

Si nuestra familia no es nuestra red de soporte, podemos recurrir a nuestros amigos o compañeros de trabajo. Felizmente, hoy en día la tecnología nos ayuda a mantenernos conectados.

Pero hay que acotar que, si bien este aislamiento es una buena oportunidad para estar junto a la familia, cada uno debe tener su espacio. Lo ideal sería disponer de un cronograma de actividades que incluya estar en diferentes lugares de la casa. Lo importante es no estar todo el día en un mismo lugar, por ejemplo, en la cama.

Por otra parte, para cuidar nuestra salud mental, la psicóloga recomienda también no estar pendiente de las noticias sobre el coronavirus. Es mejor fijar horarios para informarse, por ejemplo, en la mañana y por la tarde, y además buscar en fuentes confiables. La medida es más significativa aún en personas con ansiedad o depresión.

“Las personas que sufren de depresión y ansiedad deben tener más cuidado. No es lo mismo una persona que constitucionalmente es más relajada que aquellas que son más ansiosas. Estos últimos tienen que ser mucho más cuidadosos con no estar viendo noticias de este tipo todo el día”.

Finalmente, la experta recalca que “ahora se habla mucho de ver esta crisis como una oportunidad, pero creo que hay que decir que también vale estar con incertidumbre, nerviosos, abrumado o no saber qué hacer. Una vez que reconozcas tus sentimientos y los puedas mirar, será más fácil poder transformarlos y hacerlos coexistir con otros. De esa manera, podrás decir 'sí, tengo miedo, pero también tengo la oportunidad de conversar con mis padres, de conocer algo nuevo de ellos, de amistarnos o de hacer muchas otras cosas más”.

Recuerda no sentirte mal si un día no logras cumplir todas las recomendaciones para cuidar tu salud mental, ten en cuenta que al día siguiente tienes una nueva oportunidad para tratar de hacerlo.

¿Cómo se contagia el coronavirus?

La covid-19 se contagia por el contacto de una persona sana con otra que esté infectada. Esta enfermedad se propaga de persona a persona mediante las gotículas procedentes de la nariz o boca cuando el que se encuentra enfermo tose o exhala.

En muchos casos, estas gotículas caen sobre objetos o superficies, que después tocan otros individuos y se llevan a la nariz, ojos o boca cuando pasan sus manos por la cara.

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