El doctor Edward Málaga-Trillo indica que a pesar de las limitaciones del país, es posible llevar a cabo importantes proyectos de investigación, especialmente para combatir el nuevo coronavirus. (Foto: Juan Ponce / El Comercio)
El doctor Edward Málaga-Trillo indica que a pesar de las limitaciones del país, es posible llevar a cabo importantes proyectos de investigación, especialmente para combatir el nuevo coronavirus. (Foto: Juan Ponce / El Comercio)
Diego Suárez Bosleman

Periodista de Ciencia y Tecnología

diego.suarez@comercio.com.pe

Es simple: se debe tener un número aproximado y preciso de casos de para tomar medidas que realmente sean efectivas en el país. Por eso es tan necesario adquirir y aplicar el mayor número de pruebas moleculares rápidas de diagnóstico, que tienen una alta tasa de precisión. Con ese objetivo en mente, Edward Málaga-Trillo, profesor principal en la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH), y sus colegas han desarrollado un prototipo de test de diagnóstico más sencillo y accesible que la versión estándar. El resultado inicial, publicado en redes sociales, luce prometedor.

- ¿Cómo surgió la idea del proyecto?

Con mis colegas decidimos enfocarnos en el desarrollo de nuevas pruebas de diagnóstico porque es un tema esencial. Las políticas públicas, las medidas que toma el Gobierno con respecto a la cuarentena, el aislamiento y la reactivación económica, dependen de la data que se tiene sobre el número de personas con el nuevo coronavirus. Si no se hacen suficientes test moleculares de diagnóstico, esos datos no van a reflejar la realidad y las acciones que se tomen no serán 100% efectivas. Es por eso que conversé con mis colegas de la UPC y de la UPCH. Elaboramos el proyecto pero tuvimos la mala suerte de no pasar la etapa de preselección del Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (Concytec). Son gajes del oficio [risas]. Pero no nos quedamos con los brazos cruzados y buscamos apoyo en el sector privado. Sumando esos aportes, pudimos financiar nuestro objetivo, que en resumen es proponer una alternativa a la técnica tradicional de pruebas moleculares de PCR.

- En redes sociales usted indica que han sido meses llenos de obstáculos…

El proyecto fue diseñado para un tiempo efectivo de trabajo de cuatro semanas. Efectivo significa que todo está listo y solo es cuestión de dedicarse a trabajar. Pero obviamente, rara vez esa es la realidad, y mucho más en el Perú. Desde que empezamos a buscar apoyo del sector privado, pasaron dos o tres semanas para lograr reunir a los primeros interesados. Tuvimos que explicarles y justificar nuestro proyecto. Se trata de reuniones que pueden durar una o dos semanas. Luego de eso, se aprueba la donación, la cual se canalizó a través de la UPCH, un proceso que toma entre tres y cuatro semanas más, porque se tiene que firmar un convenio de cooperación y pasar por dos equipos de abogados. Y luego vino otro problema, pues muchos de los insumos y equipos necesarios debían ser importados, lo que implica más trámites y dificultades asociados a la misma situación de emergencia internacional. Todo el tema logístico tardó mucho, como dos meses. Estábamos retrasados, por eso tuvimos que reducir nuestro tiempo efectivo de trabajo de cuatro a dos semanas. Nos enceramos esas dos semanas en el laboratorio, todo el día, muchas veces pasando el toque de queda. En ciertas ocasiones tuvimos que salir con pañuelos blancos para que no nos arrestaran en pleno toque de queda. Hemos avanzado muy rápidamente.

- ¿Cuánto tarda en arrojar un resultado el método que proponen?

Tenemos la prueba de concepto, que es un prototipo donde las técnicas ya están afinadas y funcionan para detectar el virus en un paciente real. Todo el proceso de detección dura entre 40 y 45 minutos. Las pruebas de PCR tardan más o menos cuatro horas. El método de diagnóstico que hemos desarrollado tiene tres fases: la extracción del material genético del virus, el copiado de ese material para hacerlo más visible, y la detección del rastro genético viral. Cabe resaltar que en las pruebas tradicionales, el material de partida para el análisis es el hisopado. Este tiene varias desventajas. Además de ser un método bastante agresivo, molesto para el paciente y complicado para el especialista, puede generar falsos resultados si es que el hisopo no es introducido correctamente, ya que la muestra no tendría suficiente material viral. Nosotros estamos optando por afinar esa técnica para que podamos usar el hisopado pero también muestras de saliva. Últimas investigaciones científicas sugieren que las muestras de saliva serían incluso más efectivas que el hisopado.

- ¿Qué diferencias hay entre su prueba y la de PCR?

En las pruebas de PCR, el genoma viral es copiado en un proceso que dura unas cuatro horas, alternando entre tres temperaturas y utilizando una máquina muy costosa. Nosotros usamos otras enzimas, de otras bacterias, que son capaces de hacer lo mismo, copiar ADN, y con la misma eficiencia, pero tarda solo 15 minutos. Ese es el cambio principal. Debido a eso, el método que usamos es más barato, más corto, más sencillo y más portátil. Adicionalmente, empleamos la técnica de edición genética CRISPR-Cas, que nos ayuda a aumentar la sensibilidad de la detección. No involucra equipamiento costoso o personal altamente especializado, y se puede llevar a varios lugares.

- ¿El proceso que emplean tiene antecedentes en la detección de virus?

Absolutamente. No hemos creado nada nuevo. Hemos tomado cosas que se han publicado en los últimos cuatro o cinco años. Estas técnicas ya habían sido aplicadas en la detección del virus del zika, el ébola, el VIH, y el dengue. Ya se sabía que funcionaban. Cuando llegó el SARS-CoV-2, la idea era adaptar la técnica. Cuando nosotros propusimos nuestro proyecto al Ministerio de Salud (Minsa), Instituto Nacional de Salud (INS) y al Concytec, todavía no se había probado en EE.UU. La idea era anticiparnos. Pero hace dos o tres semanas, el país norteamericano ya probó el método. Creo que pronto será comercializado.

-¿Hay otros países que estén utilizando esta técnica para el diagnóstico del nuevo coronavirus?

Es algo verdaderamente nuevo. En EE.UU. se acaba de aprobar y anunciar la venta del kit de diagnóstico. Recién será usado de forma masiva. El Perú podría ser una de las primeras naciones en producir y aplicar este tipo de pruebas para SARS-CoV-2 si se pone la pilas.

- ¿Los insumos para la producción son fáciles de adquirir?

Sí. Una vez que la prueba sea validada clínicamente con más muestras, lo que podría hacer una empresa biotecnológica es simplemente importar los insumos en grandes cantidades, empaquetarlos y ofrecerlos, sería lo más rápido y lo que siempre se ha hecho en el país. Pero nosotros queremos vincular eso a una segunda vía, que es que la empresa que se dedique a la producción de esta prueba construya una planta de fabricación para que de acá a unos meses más haya una producción local. Queremos que el Perú produzca localmente estas pruebas algún día. Mis colegas y yo no somos unan industria ni una compañía biotecnológica, somos laboratorios académicos, trabajamos para generar conocimiento, publicar artículos. La idea es que una empresa tome la posta y se dedique a producir estos test.

- ¿Cuáles son los siguientes pasos?

Nuestro método debe ser capaz de producir resultados grandes basándose en otras pruebas ya validadas, como la estándar. Si yo tomo 500 muestras que ya han sido probadas por el INS a través de otro método, puedo tomarlas y comparar los resultados. Ese es el sentido de la validación, tener un resultado macro que confirme lo que otras tecnologías ya aprobadas lograron. Actualmente estamos tramitando con el INS la cesión de muestras biológicas. Pero este papeleo tarda mucho. Es lo que falta.

Por lo que me cuenta, existe mucha burocracia en la obtención de autorizaciones para la investigación científica, incluso en una situación de emergencia...

Es terrible. No existen protocolos para una situación de emergencia. Además, tenemos un problema estructural en la manera en la que funciona nuestro Estado y la mentalidad que se le impone a nuestros servidores públicos. Muchos de ellos están aterrorizados de cometer un error por el cual sean después llamados, investigados o enjuiciados, y todo por haber tomado una decisión que no estaba en el libreto, por una decisión de sentido común durante una emergencia internacional. He escuchado lo siguiente: “entiendo que se está muriendo gente pero tenemos normas que observar”. Entonces, cómo le puedes pedir a un Estado que reaccione rápido si es que tiene miedo de meter la pata.

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