Cultivan partes del cerebro humano para estudios
Cultivan partes del cerebro humano para estudios

NUEVA YORK. El neurobiólogo Sergiu Pasca solía envidiar a los especialistas en cáncer, pues ellos podían utilizar tumores en sus estudios, mientras que Pasca no podía estudiar directamente cerebros vivos. Pero en estos días, el experto no está tan lejos.

En su laboratorio en la Universidad Stanford, miles de bolitas de tejido cerebral humano flotan en placas de petri. Fueron creadas a partir de células cerebrales humanas, incluyendo algunas de personas con autismo. Cada una tiene el ADN de la persona de la que provino, y cada una se organizó lo suficiente para formar parte del cerebro que interesa a Pasca.

Él no es el único. Decenas de laboratorios están cultivando tejido cerebral humano para estudiarlo, una práctica que atrajo atención en el 2013, cuando científicos dijeron que habían creado 'mini cerebros' que contenían partes importantes.

Aunque las células cerebrales en el tejido cultivado en los laboratorios muestran actividad, nadie ha creado un cerebro humano adulto completamente funcional. Las versiones reportadas en revistas científicas reproducen una o más partes de este órgano. 

Científicos dicen que esta tecnología tiene gran potencial para estudiar las raíces de padecimientos como autismo y esquizofrenia, así como probar posibles tratamientos y lidiar con interrogantes básicas sobre la evolución.

Creando órganos

Pero este avance es parte de una tendencia que ha crecido en los últimos años y que busca crear organoides, versiones en miniatura de órganos o de sus partes claves.

Entre los objetivos de crear estos organoides están el estudio de enfermedades, realizar pruebas con posibles tratamientos y quizás suministrar remplazos para trasplantes.

Cabe resaltar que científicos han producido organoides representando el intestino, la próstata, el riñón, la tiroides, la retina y el hígado.

Ese enfoque es "un importante cambio de paradigma en términos de estudiar tejidos humanos en lugar de los tejidos animales. Es realmente espectacular", dice Arnold Kriegstein, que estudia el cerebro en la Universidad de California en San Francisco. 

Los organoides "van a tener un gran impacto en el entendimiento de las enfermedades, y también del desarrollo humano", agregó.

Fuente: AP

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