A nurse works in a COVID-19 patient's room during a tour of SSM Health St. Anthony Hospital's intensive care unit (ICU) amid the coronavirus disease (COVID-19) pandemic in Oklahoma City, Oklahoma, U.S., August 24, 2021.  REUTERS/Nick Oxford
A nurse works in a COVID-19 patient's room during a tour of SSM Health St. Anthony Hospital's intensive care unit (ICU) amid the coronavirus disease (COVID-19) pandemic in Oklahoma City, Oklahoma, U.S., August 24, 2021. REUTERS/Nick Oxford
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Una nueva investigación del Trinity College de Dublín (Irlanda) y de la Universidad de Edimburgo (Reino Unido) ha examinado la asociación entre la vitamina D y el , y ha descubierto que la radiación ultravioleta B (UVB) ambiental, que es clave para la producción de vitamina D en la piel, en el lugar de residencia de un individuo en las semanas previas a la infección por COVID-19, protegía fuertemente contra la enfermedad grave y la muerte, según publican en la revista .

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Estudios anteriores han relacionado la deficiencia de vitamina D con una mayor susceptibilidad a las infecciones respiratorias virales y bacterianas. Asimismo, varios estudios observacionales hallaron una fuerte correlación entre la deficiencia de vitamina D y el COVID-19, pero podría ser que estos efectos estuvieran confundidos y fueran en realidad el resultado de otros factores, como la obesidad, la edad avanzada o las enfermedades crónicas, que también se relacionan con un bajo nivel de vitamina D.

Para superar esto, los investigadores pudieron calcular el nivel de vitamina D “genéticamente predicho”, que no está confundido por otros factores demográficos, de salud y de estilo de vida, utilizando la información de más de cien genes que determinan el estado de la vitamina D.

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La aleatorización mendeliana es un enfoque analítico particular que permitió a los investigadores investigar si la vitamina D y el COVID-19 podrían estar relacionados causalmente utilizando datos genéticos. Algunos estudios anteriores lo intentaron, pero no lograron demostrar una relación causal. Esto podría deberse a que se ignoró la radiación solar UVB, que es la fuente más importante de vitamina D para la mayoría de las personas.

Por primera vez, los investigadores analizaron conjuntamente el nivel de vitamina D previsto por la genética y por la radiación UVB. Casi medio millón de individuos del Reino Unido participaron en el estudio, y la radiación UVB ambiental antes de la infección por COVID-19 se evaluó individualmente para cada participante. Al comparar las dos variables, los investigadores descubrieron que la correlación con la concentración de vitamina D medida en la circulación era tres veces mayor para el nivel de vitamina D predicho por la UVB, en comparación con el predicho genéticamente.

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Los investigadores descubrieron que la radiación UVB ambiental en el lugar de residencia de un individuo antes de la infección por COVID-19 estaba fuerte e inversamente asociada con la hospitalización y la muerte. Esto sugiere que la vitamina D puede proteger contra la enfermedad grave por COVID-19 y la muerte.

Además, aunque los resultados del análisis de aleatorización mendeliana no fueron concluyentes, se observaron algunos indicios de un posible efecto causal. Debido al vínculo relativamente débil entre el nivel de vitamina D predicho genéticamente que se utiliza para el análisis de aleatorización mendeliana, es posible que el número de casos del estudio actual fuera demasiado pequeño para determinar de forma convincente el efecto causal, pero futuros estudios más amplios podrían proporcionar la respuesta.

La profesora Lina Zgaga, catedrática asociada de Epidemiología de la Facultad de Medicina del Trinity College e investigadora principal del estudio, ha resaltado que el estudio “añade más pruebas de que la vitamina D podría proteger contra la infección grave por COVID-19. Es fundamental llevar a cabo un ensayo controlado y aleatorio de la administración de suplementos de vitamina D para el COVID-19 que esté bien diseñado. Hasta entonces, dado que los suplementos de vitamina D son seguros y baratos, es definitivamente aconsejable tomar suplementos y protegerse contra la deficiencia de vitamina D, especialmente con el invierno en el horizonte”, apunta.

Por su parte, la profesora Evropi Theodoratou, catedrática de Epidemiología del Cáncer y Salud Global de la Universidad de Edimburgo e investigadora principal del estudio, recuerda que, “dada la falta de terapias altamente eficaces contra el COVID-19, creemos que es importante mantener la mente abierta a los resultados que surjan de estudios rigurosamente realizados sobre la vitamina D”.

Finalmente, el doctor Xue Li, investigador del estudio de la Universidad de Zhejiang, “el estudio apoya la recomendación de la administración de suplementos de vitamina D no solo para el mantenimiento de la salud ósea y muscular durante el bloqueo, sino también para los posibles beneficios en relación con la protección contra el COVID-19”.

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