(Foto referencial: Shutterstock)
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Redacción EC

Un equipo de utilizó por primera vez una nueva técnica para observar de forma directa un planeta extrasolar a 130 años luz de distancia. El método, denominado interferometría óptica, permitió medir y estudiar el espectro un descubierto en 2010 que se encuentra en la constelación de Pegaso, con un precisión sin precedentes.

Se trata de HR 8799e, un mundo que es parte de un joven sistema de cinco cuerpos que consisten en la estrella anfitriona y al menos cuatro planetas que la orbitan. Todos ellos son gigantes gaseosos con entre cinco y diez veces la masa de Júpiter.

La clave de la nueva técnica es el instrumento Gravity del Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO) en Chile. Gravity es capaz de combinar la luz de las cuatro unidades de 8 metros del VLT para formar una imagen común y trabajar como si se tratase de un único telescopio de mayor tamaño.

Con esta tecnología, los científicos descubrieron que la atmósfera de dicho mundo contiene nubes de polvo de hierro y silicatos. Esto, combinado con el exceso de monóxido de carbono, es lo que revela que HR8799e está inmerso en una enorme y brutal tormenta.

“Nuestras observaciones sugieren que hay una bola de gas iluminado desde el interior, con rayos de luz cálida arremolinándose a través de áreas tormentosas de nubes oscuras”, comentó Sylvestre Lacour, investigador CNRS del Observatorio de París-PSL y del Instituto Max Planck de Física Extraterrestre, quien publicó los resultados de la investigación en la revista especialziada “”.

“La convección mueve las nubes de partículas de silicato y hierro, que se desagregan y llueven hacia el interior. Esto nos pinta un panorama en el que presenciamos la dinámica atmósfera de un exoplaneta gigante en su nacimiento, sometido a complejos procesos físicos y químicos”, añadió.

Actualmente, los astrónomos están planeando utilizar Gravity para realizar observaciones de seguimiento a largo plazo.

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