Fotografías tomadas el 4 y 13 de febrero muestran la reducción de la capa de hielo de la isla Eagle, ubicada en la Antártida. (Foto: NASA)
Fotografías tomadas el 4 y 13 de febrero muestran la reducción de la capa de hielo de la isla Eagle, ubicada en la Antártida. (Foto: NASA)
Redacción EC

El pasado 6 de febrero, los termómetros de la base de investigación argentina Esperanza, ubicada en el extremo norte de la península antártica, alcanzaron los 18,4 °C, aproximadamente lo mismo que se registró en Los Ángeles (EE.UU.) ese día. Los efectos de este incremento –un nuevo récord en esa parte del continente blanco– no tardaron mucho en notarse: la isla Eagle perdió alrededor del 20% de su acumulación estacional de nieve. Se trata de un derretimiento inusualmente rápido.

—Panorama inédito—

De acuerdo al Observatorio de la Tierra de la NASA, las altas temperaturas en la parte norte de la península antártica –que limita con Sudamérica– se mantuvieron del 5 al 13 del presente mes.

Los drásticos cambios en la isla Eagle fueron observados por el satélite estadounidense Landsat 8. Para ser más precisos, la capa de hielo de la isla se derritió 106 milímetros durante esta ola de calor. Asimismo, alrededor de 1,5 km2 de su manto de nieve se saturó con agua de deshielo, dando lugar a estanques.

No he visto que los estanques de deshielo se desarrollen tan rápido en la Antártida”, sostiene Mauri Pelto, glaciólogo del Nichols College (EE.UU.). “Ves este tipo de eventos de derretimiento en Alaska y Groenlandia, pero no usualmente en la Antártida”, agrega.

(Infografía: Antonio Tarazona)
(Infografía: Antonio Tarazona)

—Las causas—

Típicamente, la península antártica está protegida de las masas de aire cálido gracias a los fuertes vientos del oeste del hemisferio sur, que rodean el continente. Sin embargo, explica el observatorio de la NASA, es posible que estos vientos del oeste hayan estado debilitados, permitiendo el paso del aire caliente hasta la capa de hielo. Cabe resaltar también que las temperaturas de la superficie marina estuvieron por encima del promedio. Otro motivo pudo ser el calentamiento rápido del aire que desciende por laderas o montañas, asociado a vientos secos y cálidos.

—Región sensible—

La Antártida tiene una extensión de 14 millones de km2 (aproximadamente dos veces el tamaño de Australia). Su temperatura promedio varía entre los -10 °C y los -60 °C, y contiene el 90% del agua dulce del mundo, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

Es también una región muy sensible al rápido calentamiento. Entre 1979 y el 2017, al menos seis veces se incrementó la cantidad anual de hielo perdido en la capa antártica. Esta reducción se debió en gran medida al agua oceánica relativamente cálida, que ingresa principalmente por el oeste de la Antártida, y en menor cantidad por la península y la zona oriental antártica.

Siguiendo esta tendencia, la OMM informa que el 87% de los glaciares ubicados en la costa oeste de la península antártica se han retirado en los últimos 50 años, mostrando un aceleramiento en los recientes 12 años. En otras palabras, ha sufrido una serie de cambios inéditos.

—Para tener en cuenta—

1. De acuerdo a la OMM, si todo el hielo de esta región se derritiese, elevaría el nivel del mar en unos 60 metros.

2. El glaciar Pine Island, una de las más importantes fuentes de hielo de la Antártida, se ha reducido drásticamente en los últimos 25 años.

3. La ola de calor experimentada este febrero ocasionó el tercer evento de derretimiento importante del verano 2019-2020, después de los períodos cálidos en noviembre pasado y enero de este año.

4. El récord de temperatura registrado en la Antártida es de 19,8 °C. Se detectó en isla Signy en enero de 1982.

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