El nitrógeno se alojó en especie de bolsas y se adhirieron a los músculos. Esto ha originado que el cuerpo de Ramos Martínez se deforme y aumente en 30 kilos su peso.
El nitrógeno se alojó en especie de bolsas y se adhirieron a los músculos. Esto ha originado que el cuerpo de Ramos Martínez se deforme y aumente en 30 kilos su peso.
Redacción EC


Todos quedamos sorprendidos al ver en un programa dominical el caso de Alejandro Ramos Martínez, un peruano dedicado a la extracción de mariscos de las profundidades de nuestro mar. Hace casi cuatro años ascendió a la superficie de manera muy rápida, lo cual habría generado que desarrolle la extraña enfermedad por descompresión. ¿En qué consiste esta enfermedad?


Mientras más presión haya, mientras a más profundidad se encuentre un , el aire al que tenga acceso se comprimirá más. Esto hace que cada vez que el buzo inspire a grandes profundidades, el aire contendrá más moléculas de nitrógeno y oxígeno que lo normal. Como ya es sabido, nuestro organismo usa el oxígeno para sobrevivir. Pero ante esta particular circunstancia, el exceso de oxígeno no se acumula en el organismo. Todo lo contrario sucede con el nitrógeno, que al acumularse busca un lugar en la sangre y en los tejidos.


“El tema con los artesanales es que no saben que a 30 metros de profundidad el nitrógeno, que normalmente es eliminado porque no es un gas indispensable para la vida, empieza a acumularse y genera una especie de aeroembolia, que es la formación de pequeñas burbujas que empiezan a acumularse en el torrente sanguíneo y en los tejidos más débiles”, indica a El Comercio Martina Gómez, directora del Centro de Terapias Alternativas y Antienvejecimiento.


Si el ascenso a la superficie se realiza de manera inadecuada, todo el nitrógeno que no puede eliminarse de manera inmediata se convierte en burbujas en la sangre y los tejidos, llegando a lesionar a estos últimos o a provocar obstrucciones en vasos sanguíneos. ¿El resultado? Dolor en músculos, articulaciones y tendones, debilidad en el cuerpo, dificultad para hablar, entre otros. ¿Pero eso fue lo que sucedió con Alejandro Ramos Martínez?

“Lo que normalmente suele suceder con los es lo que se conoce como narcosis de nitrógeno. Es una sensación como de gas anestésico, pérdida de concentración y del sentido del peligro y hasta pérdida de conciencia. Pero en este caso, parece que el nitrógeno quedó encapsulado en el tejido adiposo y ha generado lo que vemos en esta persona. A todas luces es un caso poco común”, explica Gómez.


De acuerdo con la página web Manuales MSD, del laboratorio Merck, Sharp & Dohme, los efectos más graves de quienes sufren la enfermedad por descompresión están referidos a problemas de articulaciones. Y aunque se menciona –tal como indicó Gómez- que el nitrógeno no eliminado se puede alojar en tejido graso, no se mencionan las complicaciones de la magnitud del caso de Ramos Martínez.


Se sabe que  en el caso muy particular del artesanal peruano, someterse al tratamiento de cámara hiperbárica le ha ayudado a mejorar en algo su condición. Hasta el momento ha llegado a disminuir hasta en un 30% el tamaño de las masas de grasa que se habían formado en su organismo.


-FALTA DE CAPACITACIÓN-
“No hay que generalizar y decir que es un caso común entre los buceadores. Hay buceo recreativo y buceo extractivo, dentro del cual está la actividad artesanal. Lamentablemente no hay un control, un cuidado para proteger la seguridad de los que realizan esta práctica”, refiere por su parte Luis Rodríguez, de la academia Perú Divers.


Según detalla el experto, los buceadores artesanales no cuentan con la capacitación adecuada, no saben de tiempos de permanencia, de técnicas para salir a la superficie de manera correcta y segura.


“La actividad de los buzos de recreación está regulada por reglas internacionales y hace años que no tenemos accidentes. Los buzos artesanales están desamparados porque no tienen quién los capacite, quien los proteja. Por lo raro de este caso es que hoy se ha hecho noticia, pero hay muchos buzos artesanales a lo largo del litoral que tienen constantemente serios problemas de salud, de los que nunca se sabe nada”, concluye Rodríguez.