(Foto: Ingemmet)
(Foto: Ingemmet)
Diego Suárez Bosleman

Periodista de Ciencia y Tecnología

diego.suarez@comercio.com.pe

Aproximadamente el 40% de todo el territorio peruano está bajo el mar. Pero hasta la fecha, solo se conoce un 1% de todo este fondo marino, según el Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet). Sin embargo, desde el 2016 un proyecto nacional, llamado Ingemar, busca mapear por primera vez esta remota zona.

–Cruceros científicos–

“Nuestra tarea está enfocada en generar la carta geológica nacional marina; es decir, mapear cómo es nuestro fondo marino, determinar qué elementos guarda y caracterizarlos”, dijo a El Comercio Gerardo Herbozo, del Ingemmet, el cual coordina esta iniciativa.

Para cumplir con este objetivo se han llevado a cabo hasta el momento tres cruceros de exploración submarina. Para el primero y el tercero se empleó el BAP Zimic –embarcación adaptada para la exploración científica–. Se analizaron las zonas marinas de Talara-Paita y Sechura, respectivamente. Para la segunda misión los especialistas monitorearon el área de Tambo de Mora a bordo del BAP Carrasco, buque científico equipado con avanzada tecnología de reconocimiento marino.

–Territorio desconocido–

(Infografía: Antonio Tarazona)
(Infografía: Antonio Tarazona)

De acuerdo con Herbozo, con cada crucero se conoce un 0,5% más del fondo marino peruano. Y a pesar de que es un porcentaje muy bajo, el experto de Ingemmet se siente sorprendido de los primeros hallazgos.

“Hemos encontrado más de mil plumas de gas solo en el norte del Perú. Se trata de indicios de fuentes de gas natural en el fondo marino, como si fueran géiseres; es decir, si cogemos un poco y lo inyectamos a una cocina, esta funcionará”, explica el experto.

También se ha logrado identificar nuevos cañones submarinos en Piura. Estos –sostiene Herbozo– son de suma importancia por un tema de circulación oceánica, la cual lleva nutrientes desde zonas profundas, lo que provoca que estos lugares sean especialmente productivos y alberguen más organismos de los que normalmente hay.

Los datos obtenidos sugieren también la existencia de microhábitats en afloramientos rocosos donde prácticamente no hay oxígeno. “Las especies que podrían vivir tendrían adaptaciones especiales”, opina el experto, quien recalca también el descubrimiento de deslizamientos submarinos ligados a eventos como tsunamis que ocurrieron en el pasado.

–Estudio a profundidad–

Al preguntarle a Herbozo cómo llegaron a recabar tanta información, recalca tres métodos de estudio. El primero es el uso de ecosondas de batimetría multihaz. A través de sonido, estos dispositivos –empotrados en el caso del barco– sirven para reconocer los rasgos de la superficie del fondo marino. Asimismo, se emplean equipos geológicos de sísmica de reflexión, los cuales permiten observar las estructuras que se encuentran debajo del fondo marino. Por último, se utilizan distintas herramientas de extracción para perforar el fondo y obtener muestras de sedimentos.

El trabajo se mantiene, y a mediados de este mes se embarcará la cuarta misión de Ingemar, nuevamente en el BAP Carrasco. Esta vez, se explorará el área de Sechura. Sin embargo, Herbozo afirma que si se contara con mayor financiamiento, se podrían llevar a cabo más cruceros al año, pues si se sigue al ritmo actual, se terminará de cartografiar todo el fondo marino peruano en unos 200 años.

–Para tener en cuenta–

1. Países como EE.UU. y Japón llevan a cabo constantemente trabajos de investigación del fondo marino. Para Gerardo Herbozo, este tema es todavía incipiente en el Perú, en donde no hay muchos especialistas en geología marina.

2. El BAP Carrasco es el primer buque peruano construido especialmente para el estudio oceanográfico y antártico. Sin embargo, realizar un crucero en esta embarcación puede llegar a costar un millón de soles.

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