Sean Bean y Joely Richardson fueron los protagonistas de "El amante de Lady Chatterley" de la BBC en 1993. (Foto: BBC)
Sean Bean y Joely Richardson fueron los protagonistas de "El amante de Lady Chatterley" de la BBC en 1993. (Foto: BBC)
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Cuando la apasionada heroína de la famosa novela de 1928 de D.H. Lawrence, "El amante de Lady Chatterley" buscó un romance, lo encontró con su guardabosque.

Noventa años después, Lady Chatterley recurrió a la aplicación de citas , con la ayuda de la artista Libby Heaney.

"Hay muchos peces buenos en el mar... tal vez", escribió Lawrence en la novela.

"Pero las grandes masas parecen ser caballa o arenque, y si no eres caballa o arenque, es probable que encuentres muy pocos peces buenos en el mar".

En el libro, frustrada por Clifford, su marido herido en la guerra, impotente, Constanza Chatterley se arriesga a un escándalo al embarcarse en una ardiente aventura con su guardabosques de la clase obrera Oliver Mellors.

Ahora, en el siglo XXI, la aristócrata recurrió a Tinder y ha estado coqueteando con hombres modernos.

El Tinderbot de Lady Chatterley conversó con hombres reales, usando frases del libro. (Foto cortesía de Libby Heaney).
El Tinderbot de Lady Chatterley conversó con hombres reales, usando frases del libro. (Foto cortesía de Libby Heaney).

La presencia de Lady Chatterley en Tinder se dio gracias a Libby Heaney, quien creó un perfil para el personaje y programó un bot (un programa informático) para que chateara con hombres de verdad, utilizando solo frases del libro.

Creó también perfiles para Clifford y Mellors.

Después de alrededor de 800 conversaciones con hombres en busca de romance, los intercambios son parte de una obra llamada "El Tinderbot de Lady Chatterley", que está expuesta en Reino Unido, en el centro de arte de Lowry en Salford.

Las frases de Lady Chatterley están en azul.

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La forma en que interactuamos

Heaney le contó a la BBC que quiso en explorar "cómo Tinder cambia la forma en que la que interactuamos y cambia nuestros puntos de vista sobre las citas, el amor, las relaciones y el sexo".

Su bot automáticamente movía hacia la izquierda o la derecha en el perfil de una persona -para escoger hombres que le podrían interesar- y mantuvo conversaciones usando el diálogo original del personaje.

"Como Lady Chatterley está repitiendo el mismo tipo de conversaciones, siempre encontrarás a algunas personas que solo piden sexo, otras que están realmente solas, que parecen agradables, y algunas que se confunden con todo", dijo Heaney.

Algunos usuarios de Tinder incluso averiguaron de dónde provenían las líneas y respondieron usando sus propias citas.

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Heaney usó una foto suya en perfil de Lady Chatterley y la foto de su novio para Clifford y Mellors.

Los Tinderbots usaron un algoritmo para analizar el mensaje del humano y decidir qué cita enviar en respuesta.

"Si suena más positivo, el bot responderá usando un mensaje más positivo", explica Heaney. "Y si es más negativo, responderá usando un mensaje más negativo, pero todo tomado del libro".

El libro se hizo famoso por su lenguaje y fue prohibido en Reino Unido hasta que un juicio por obscenidad autorizó su publicación en 1960. Algunas de las líneas de chat usadas por los robots incluían lenguaje explícito.

El libro estuvo prohibido en Reino Unido por más de 30 años. (Foto: Robert Couse-Baker/Creative Commons)
El libro estuvo prohibido en Reino Unido por más de 30 años. (Foto: Robert Couse-Baker/Creative Commons)

Automatizar nuestras vidas amorosas

Heaney señala que hubo otras consideraciones. El robot solo le enviaba un máximo de tres mensajes a una persona para evitar que se ilusionaran en vano.

"La persona podía seguir respondiendo después de eso. Algunas respondieron 10 veces después de que se suspendía la conversación. Obviamente, realmente les gustaba ella".

La artista dice que lo hizo como una reflexión sobre cuán bueno es que automaticemos partes de nuestras vidas, y si eso podría extenderse a cosas que consideramos muy personales, como enamorarse.

"En términos de pensar para el futuro y cómo estamos automatizando diferentes aspectos de nuestras vidas, realmente hay una fuerte sensación de que estamos yendo demasiado lejos, estamos tratando de automatizar nuestras vidas amorosas", dice.

El software que ella usó estaba disponible para todos.
"Plantea interrogantes sobre el hecho de que quizás en algún momento todos lleguemos a tener un robot que actúe en nuestro nombre".

"Podría llegar a haber una Libby virtual que hable en Tinder con otra persona virtual y solo si los bots llegan a enamorarse, te plantees hablar con él en la vida real".

"Así que la idea es preguntarse hasta qué punto la automatización digital se está colando en asuntos que uno considera que son muy, muy humanos".

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