Redacción EC

Toyota apuesta por un futuro con autos y conductores mucho más interconectado. Así lo ha demostrado con la presentación de su nuevo concepto LQ, una evolución de su vehículo Concept-i que mostró en el CES en 2017.

En el marco del Salón Automóvil de Tokio, y a pocas semanas de su presentación oficial, ya tenemos las primeras imágenes de este modelo eléctrico que tiene 4,5 metros de largo, 1,8 de ancho y 1,5 de alto, y que cuenta con una autonomía de 300 kilómetros.

No obstante, lo que más ha llamado la atención de este concepto -por ahora es solo un prototipo- es sin duda ‘Yui’, el asistente de inteligencia artificial que integra. Este permite al conductor (o al pasajero, si es que está en modo autónomo) controlar diversas funciones del vehículo a través de algunos comandos.

De este modo, ‘Yui’ ahora proporciona una experiencia más personalizada basada en el estado emocional y de cansancio del conductor. Así, ajusta la iluminación, la música o el olor del habitáculo (mediante diferentes fragancias) para crear un entorno o bien relajado o bien estimulante, según explican en TechCrunch.

Además, los asientos del LQ también se adaptan al estado de quien va al volante. Equipados con varias bolsas de aire, estas se inflan cuando detectan que está cansado para que mantenga una postura erguida, además de activar la ventilación, o se inflan y desinflan si perciben que está estresado para estimular la respiración abdominal y ayudar a calmarlo.

El LQ está diseñado, además, con características de conducción autónoma SAE Nivel 4 a bordo, lo que quiere decir que debería ser capaz de manejar las tareas de conducción por completo, pudiendo supera obstáculos sin la interferencia de la persona detrás del volante.

Asimismo, el auto cuenta con tecnología “Automated Valet”, creada en colaboración con Panasonic, que le permite estacionarse solo, incluso después de que se hallan bajado todos los pasajeros.

Por último, otra de los detalles futuristas del LQ es su DMD (dispositivo digital de microespejos), una función basada en el uso de un millón de pequeños espejos que permiten proyectar gráficos frente al vehículo con el fin de comunicar información tanto a los ocupantes del vehículo como a la gente que lo rodea.

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