En sentido horario, John Locke (Terry O'Quinn), Vision (Paul Bettany), Charlie Pace (Dominic Monaghan), y Wanda Maximoff (Elizabeth Olsen); personajes de "Lost" y "WandaVision". Fotos: ABC/ Disney+.
En sentido horario, John Locke (Terry O'Quinn), Vision (Paul Bettany), Charlie Pace (Dominic Monaghan), y Wanda Maximoff (Elizabeth Olsen); personajes de "Lost" y "WandaVision". Fotos: ABC/ Disney+.
Alfonso Rivadeneyra García

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En sus orígenes la televisión fue una vía unidireccional; la pantalla muestra algo y el espectador solo mira. Pero el no tener injerencia en la historia en caso de una ficción no significa ser indiferente a lo mostrado. Con internet, gente unida por las ficciones encontró su hábitat natural hasta llegar a niveles como el que vemos en “”, donde discuten semana a semana y, sobre todo, hacen teorías sobre lo que vendrá.

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Magia y suspenso

Como indica el libro “Historia de las series” de Toni de la Torre (Roca Editorial, 2016), las comunidades digitales en torno a la TV empezaron a formarse en los años 90 con el caso de “My So-Called Life” (1994) y “Buffy, The Vampire Slayer” (1997); aunque ya existían en décadas previas, antes de las redes, donde destaca el fandom de “Star Trek”.

En cuanto a “Buffy…”, la creación de Joss Whedon se convertiría no solo en el modelo a seguir por los dramas de ciencia ficción y fantasía por un tema de estructura, sino porque, al tener una construcción de mundo tan específica, con su propia versión de mitos populares, se prestaba al análisis y a la elaboración de teorías.

Con “Buffy…” como primera piedra, fue la serie “Lost” (2004), creada por J.J. Abrams, la que despertó el lado detectivesco de los fanáticos. Los foros de internet, donde se discutían estos temas antes de Facebook y Twitter, estaban llenos de teorías que analizaban desde el significado de los nombres de los personajes, los libros que leía Sawyer; etc. ABC, el canal que la transmitía, aprovechó la existencia de estas comunidades en campañas que no solo reforzaron su márketing, sino que establecieron el estándar de interacción entre creadores y aficionados.

Dragones y zombies

Todo lo que se aprendió con “Lost” llegó a otro nivel una vez entrada la segunda década del siglo XXI, primero con “The Walking Dead” (2010) del canal AMC, donde cada episodio ofrecía un motivo de discusión en Twitter y Facebook. Pero esas discusiones alcanzaron un nivel superior “Game of Thrones”.

La obra de George R.R. Martin cambió la televisión en más de un sentido. No solo abrió las puertas a las adaptaciones de más novelas de fantasía y ciencia ficción, sino que cada uno de sus episodios se transformó en un evento, con miles de comentarios en redes sociales. Esto se vivió en particular, el episodio 9 de la temporada 3, “Las lluvias de Castamere”, donde la muerte de varios personajes principales motivó comentarios de furia contra el canal HBO. Es justo decir que esta reacción se repitió una y otra vez en futuras temporadas de la serie, casi siempre por la muerte de algún personaje.

La discusión en torno a la “GOT” se alimentaba en gran parte por las novelas que inspiraron la serie, en la cual abundan profecías sobre el destino de varios personajes, así como por las diferencias en la adaptación; que terminó por alejarse de los libros.

La bruja y el robot

Al acabar “Game of Thrones” se dijo que había muerto parte de la historia de la televisión, que ya no existiría ese fenómeno en el que millones de personas se conectan al unísono para ver un episodio de inicio a fin, pues la tendencia de Netflix, plataforma de streaming líder, es lanzar todos los episodios de una temporada al mismo tiempo. Algo de cierto hay en esa afirmación, pero lo más cercano que tenemos ahora es “WandaVision” de Disney+; que al sostenerse en el Universo Cinematográfico de Marvel tiene suficiente contenido como para llevar a sus seguidores a establecer una teoría tras otra.

Tras el una de estas teorías se reveló como cierta, pero aún quedan varias por definirse. Un fenómeno participativo que no ocurriría con las series de Netflix, cuyo catálogo es tan grande que no tiene que preocuparse por lo que hablen de una serie porque, en unos días, la plataforma lanzará otra. Y luego otra. Parece que el futuro de la TV social se encuentra en el pasado.

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