Kevin Spacey es Frank Underwood en "House of Cards".
Kevin Spacey es Frank Underwood en "House of Cards".

No cuesta imaginar a Frank Underwood (Kevin Spacey), una versión actualizada de estrategas como Sun Tzu o Julio Mazarino pero con un sentido vil del pragmatismo moral potenciado a la N, lanzando una mirada impasible que camufla un desprecio profundo hacia una parte considerable de la política peruana. O quizás ni siquiera eso. Con la desconcertante exhibición pública de Alejandro Toledo desde Nueva York, por ejemplo, el presidente de EE.UU. y protagonista de “House of Cards” –la quinta temporada de la serie se estrena el martes por Netflix– tal vez considere que no tiene tiempo que perder para fijarse en un caso semejante.

En su cruzada despiadada, una figura esencial es su esposa Claire (Robin Wright). Una noción elástica de la ética también es su bandera. Al final de la cuarta temporada, ella ya está plenamente empoderada como una primera dama que interviene en la trituradora presidencial. A ambos las imágenes del degollamiento de un rehén por parte de extremistas difícilmente les despierta sentimientos compasivos. Ellos se quedan quietos como dos piedras y ven en esa crueldad una chance para influir en la opinión pública. Frank mira a la cámara y afirma: “No nos rendimos ante el terror. Nosotros creamos el terror”. Esto lo sabe únicamente el televidente: la hipocresía tiene que ser invisible para que sirva en el cumplimiento de las metas. Una complicidad perversa.

El presidente, que pertenece al Partido Demócrata, apelará a lo que sea con tal de contrarrestar al candidato del Partido Republicano, durante la campaña electoral, en la nueva entrega de la serie. Y volverá a fascinar. Los mecanismos retorcidos en la realidad espantan. Pero en la ficción, si están hilvanados con virtuosismo, hipnotizan. Morbo y voyeurismo: auscultar la trastienda mugrienta del poder genera adicción. Para Underwood parece que los límites no existen. El siguiente repaso de sus hitos sádicos refuerzan esta teoría. La pantalla refleja nuestros deseos, ansias y secretos.

LA TEORÍA PRAGMÁTICA DEL DOLOR

Esta secuencia no es parte del tinglado político, pero es tremendamente simbólica. Ocurre en el episodio 1 y es una carta de presentación de Frank Underwood. El entonces líder de la mayoría del Partido Demócrata en la Cámara de Representantes se topa con un perro atropellado. El animal agoniza y aúlla. Underwood lo remata con sus manos para que deje de sufrir. Luego diserta mirando a la cámara: “Hay dos tipos de dolor: el que te hace fuerte y el inútil que solo te hace sufrir”. La vileza funcional, además de estrategia y sutileza maquiavélica, requiere de pragmatismo.

NI DIOS TE SALVA

Una muchacha fallece al estrellar su auto contra un pozo de agua por el que Underwood luchó para que no fuera removido. Un rival de Underwood intenta que los padres de la joven lo demanden. Underwood busca negociar con ellos y, en una misa, se sube al estrado para soltar una perorata y dirigirse a los padres que han asistido a la liturgia. En su farsa, el político se vale de Dios para referirse al dolor y al misterio del plan divino. Underwood también habla sobre la partida prematura de su padre. Entonces el protagonista toma una pausa y vuelve a mirar a la cámara solo para acotar que su papá no valía para nada.

Un instante de "House of Cards". (Foto: Netflix)
Un instante de "House of Cards". (Foto: Netflix)

SE DESECHA LO QUE ES INÚTIL

Peter Russo (Corey Stoll), el alcohólico congresista y operador político a la sombra de Underwood, ya no es útil. Para deshacerse de él, el protagonista le tiende una trampa tras otra (una prostituta se infiltra para viabilizar la emboscada). Bajo el simulacro de un suicidio, Russo es asesinado.

LOBO DISFRAZADO DE CORDERO QUE SE RESPETA DESCONOCE EL SENTIMENTALISMO

De amante de Underwood y periodista que con primicias hiere mortalmente a sus adversarios políticos, Zoe Barnes (Kate Mara) pasa a ser una piedra en el zapato obsesionada con lo que le pasó a Russo. Ella muere al caer a los rieles de un tren. Adivinen quién la empujó.

EL TRABAJO SÓRDIDO SE DELEGA

Urge callar a la ahora ex prostituta (Rachel Brosnahan) que fue parte de la emboscada a Russo. Doug Stamper (Michael Kelly), hombre de confianza de Underwood, se encarga de la tarea. Stamper recibe una golpiza al mismo tiempo que Underwood asume la presidencia de EE.UU. Este último dice: “El camino hacia el poder está pavimentado con víctimas, nunca con arrepentimiento”. Más adelante, cuando Stamper intente nuevamente finiquitar esta misión, retumba esta frase: “A veces hay que sacrificar a uno para salvar a muchos”.

ODIO FILIAL

Underwood lleva flores al cementerio. El protagonista afirma que, como ahora es presidente, tiene que mostrarse más humano. Se prohíbe a los periodistas que acompañan al mandatario que se acerquen. Sin nadie alrededor, Underwood orina en la tumba de su padre.

LAS TRAICIONES MARITALES SE ACEPTAN

Frank Underwood y Claire, la pareja presidencial, funcionan como un equipo. Pero la mujer manda en casa. Por eso, a pesar de las miserias domésticas, infidelidades mutuas, las ansias de poder de Claire y los golpes bajos de diverso calibre, Underwood cede y dice sí a las peticiones de su esposa. No hay que mostrarse como un dúo con grietas que se deja avasallar por los hambrientos enemigos. Todo sea por el poder, más si Underwood decide lanzarse a la campaña electoral para seguir como presidente (es pan comido para él recurrir a un escándalo para tumbarse a su rival en las internas del Partido Demócrata). El duelo con el Partido Republicano los espera.

VILEZA QUE RINDE FRUTOS: LA CARRERA POLÍTICA DE FRANK UNDERWOOD

1959
Nace en Gaffney, Carolina del Sur, Estados Unidos.
1990
Accede al cargo de representante del Partido Demócrata del quinto distrito congresal de Carolina del Sur.
2005
Es elegido el líder de la mayoría del Partido Demócrata en la Cámara de Representantes.
2013
Se convierte en vicepresidente de EE.UU.
2014
La cumbre: Frank Underwood es el nuevo presidente de EE.UU. tras la renuncia de Garrett Walker (Michel Gill) por un escándalo. De algo sirvió destruir a sus enemigos y engatusar a personas en posiciones estratégicas.
2016
Underwood inicia su campaña electoral para seguir como presidente y vence en las internas del Partido Demócrata, con el inevitable escándalo que hunde a su contendor de por medio. Ahora toca enfrentarse al Partido Republicano