Seong Gi-hun (Lee Jung-jae), el empobrecido protagonista de "El juego del calamar" ("Squid Game"), quien arriesga todo para triunfar. Foto: Netflix.
Seong Gi-hun (Lee Jung-jae), el empobrecido protagonista de "El juego del calamar" ("Squid Game"), quien arriesga todo para triunfar. Foto: Netflix.
Sebastián Pimentel

Si “Parásitos” (2019) fue el anuncio de que Hollywood iba a ser tomado por la industria surcoreana, “” (”Squid Game”) es el signo de una promesa cumplida. Ya en la era post-pandémica que vivimos actualmente, y cuando el streaming reemplaza a las salas de cine como modo de consumo preferente, la serie de nueve episodios de Hwang Dong-hyuk se ha convertido en la más vista de la historia de Netflix, a nivel mundial.

MIRA | “El juego del calamar”: siete secretos de la popular serie de Netflix revelados por sus protagonistas

Aunque diferentes, no es difícil hacer un paralelo entre las tramas de “Parásitos” y “El juego…”. Ambas son historias de sobrevivencia en un mundo sádico y cruel. Si en “Parásitos” una familia pobre debe inmiscuirse en la mansión de una familia rica, en “El juego…”, diferentes ciudadanos endeudados de Seúl deciden probar suerte en una competencia cruenta, la que depara un premio millonario a quien salga vencedor.

El héroe principal (Lee jung-jae) es el prototipo del perdedor: padre divorciado y sin empleo, tiene una hija a la que apenas puede comprarle un regalo barato en su cumpleaños, y se las ingenia para robar a su madre anciana, con tal de poder apostar en las carreras de caballos. Asediado por los mafiosos del barrio, a quienes también les debe, un día se encuentra con un tipo misterioso que le regala una tarjeta con un número de teléfono.

MIRA TAMBIÉN | ¿Quién ganó realmente “El juego del calamar”?: el resumen de la serie de Netflix de la que todos hablan

Mezcla de distopía futurista y de siniestra alegoría de la sociedad contemporánea, el universo paralelo en el que va a parar el protagonista asemeja los reality shows que poblaron la televisión desde inicios del nuevo milenio. Todos los desahuciados de la ciudad, desesperados por sus deudas, terminan anclando en una isla secreta, dentro de un inmenso set de grabación, laberíntico y compartimentado, donde son monitoreados.

Así, “El juego…” triunfa, sobre todo, por su gran capacidad para poner a la sociedad neoliberal de las últimas décadas —esa que quiere convencer de que conseguir dinero es una simple cuestión de esfuerzo y fortaleza, en un torneo salvaje donde cada quien tiene lo que se merece— frente a un espejo gigantesco. Pero no solo el neoliberalismo aparece retratado; también la sociedad de la imagen, la sociedad del control.

LEE AQUÍ | “El juego del calamar”: final explicado y teorías sobre el final de la serie surcoreana más vista de Netflix

Lo interesante de esta serie es que, a pesar de no ser la primera en trabajar con estos temas —antes ya lo habían hecho sagas como la de “Los juegos del hambre”—, sabe darles una nueva mirada, sobre todo desde la puesta a prueba de la balanza moral de diversos personajes, cada uno el representante de un tipo de perdedor: está la inmigrante ilegal que viene de Corea del Norte, el anciano enfermo, el hombre de negocios quebrado, etc.

Hwang Dong-hyuk tiene una cinefilia amplia, y sabe recrear motivos visuales y estrategias estilísticas que provienen sobre todo del cine de Occidente. Así se da cita el espacio vital como inmenso set televisivo donde todos son manipulados por un demiurgo, al estilo de “The Truman Show” (1998) de Peter Weir, pero también aparecen hacia el final la música clásica y las máscaras venecianas kubrickianas de “Ojos bien cerrados” (1999).

LEE TAMBIÉN | “El juego del calamar”: Corea del Norte critica la serie y dice que “refleja la bestial sociedad surcoreana”

Sin embargo, los pasos en falso de “El juego…” son notorios. A varios episodios les sobran minutos, y más de una escena abusa de las cámaras lentas o de primeros planos redundantes. Su desenlace es débil, hasta fallido. La serie pudo ser más corta y precisa. Pero eso no le quita su capacidad de hacer pensar en lo absurdo de la sociedad capitalista, en la decadencia de sus lógicas de sobrevivencia, descarte y humillación. En ese sentido, el sadismo del filme no es gratuito. Así como tampoco su abundante mezcla de humor y melodrama, combinación de elementos en que el cine coreano es casi insuperable.

Ficha Técnica:

Título original: Squid Game (serie de nueve episodios)

Género: Thriller, drama, comedia

País y año: Corea del Sur, 2021

Director: Hwang Dong-hyuk

Actores: Lee Jung-jae, Park Hae-soo, Jung Ho-yeon

Calificación: ★★★ y ½ de un total de 5 estrellas.

VIDEO RECOMENDADO

¿Por qué El juego del Calamar llegó a 111 millones de usuarios en Netflix? - LPD
“El juego del calamar” se ha convertido en la serie más vista de Netflix, superando a "La casa de papel" y "Bridgerton". Esta serie surcoreana llegó a los 111 millones de visualizaciones en el mundo. Esta ficción de nueve capítulos, muestra a varios concursantes con problemas de dinero participan en juegos infantiles con riesgos mortales

TE PUEDE INTERESAR


Contenido sugerido

Contenido GEC