"The Walking Dead" y la cultura zombie antes de la serie
Liliana Michelena

El atractivo internacional del apocalipsis zombi ha sido objeto de crítica cultural e investigaciones académicas en la última década. Presente en el ‘mainstream’ de la cultura popular desde la película “28 días después” de Danny Boyle (2002), el zombi encarna una figura relativamente neutral, susceptible de reflejar los temores de múltiples momentos históricos. Con el estreno mundial de la sexta temporada “” (hoy a las 8:30 p.m. por Fox), millones de televidentes acudirán a sus pantallas para seguir la historia en Alexandria bajo el liderazgo de Rick Grimes, pero también para purgar algunos de sus miedos más profundos.

SOLO SE VIVE DOS VECES
Antes de su comercialización masiva para los aficionados del horror, los zombis eran verdaderos habitantes en las sombras de ciertas sociedades. En Haití, hace un siglo, se decía que los zombis eran cadáveres reanimados por curas vudú –llamados ‘bokor’– para realizar trabajos manuales en condiciones de esclavitud, en un estado de trance y sumisión hacia su nuevo dueño. El temor a ser transformado en un zombi –que, según la tradición haitiana, podía ocurrir incluso con un ser viviente– sirvió como arma de control político y social durante la dictadura de los Duvalier, que colocaron a conocidos ‘bokor’ a la cabeza de la policía secreta para aterrorizar a la oposición.

Años después, investigaciones científicas determinaron que los zombis haitianos eran casos de enfermedades mentales interpretadas a través de la superstición e intoxicaciones inducidas por los ‘bokor’, que después de llevar a sus víctimas a una parálisis parecida a la muerte, les daban un psicotrópico vegetal (‘datura stramonium’) que los dejaba pasivos y vulnerables a la manipulación mental.

Para entonces, la figura del zombi ya había pasado al cine estadounidense de los años 30 (“White zombie”, 1932) como expresión de la impotencia del trabajador frente a la crisis de 1929. Sin embargo, el hito de la cultura zombi es la película “La noche de los muertos vivientes” (1968). En ella, el guionista y director George Romero le puso nuevas reglas al ‘zombismo’ de ficción: sus criaturas eran una plaga hambrienta de carne humana, contagiosa con una mordida y solo moría otra vez por decapitación. En un documental posterior, Romero comenta que su película fue producto de la rabia y “el descontento de que los años sesenta [con sus utopías pacifistas] no hubieran funcionado”.


Tráiler de "La noche de los muertos vivientes". (Fuente: YouTube)

NUEVO AMANECER
Resucitados en paralelo con los vampiros –ya pasados de moda–, los zombis no tienen una fuerza sobrehumana ni una conciencia que examinar, pero son muchísimos y avanzan como síntoma de una ruptura en la sociedad. Más que en el fin del mundo, los humanos supervivientes luchan por sus vidas en un escenario distópico.

“El renacer del zombismo nos encuentra con otros temores: el calentamiento global, la crisis económica, el terrorismo”, explica Álex Huerta-Mercado, antropólogo de la PUCP. “Incluyen el temor al otro, a la pérdida de autonomía (gran temor del capitalismo) y del propio cuerpo (obsesión moderna) frente al consumo y deterioro del sistema económico”.

En una publicación sobre el tema, la investigadora en temas de cultura popular de la Universidad Estatal de Pensilvania, R. R. Wright, agrega que “los trabajadores se convierten en los zombis del capitalismo global”, y que esa insatisfacción con los excesos del capitalismo no regulado se ve reflejada en nuestra producción cultural. El gusto de los zombis por los cerebros humanos –y no necesariamente por sus contenidos– cobra más sentido en el mundo contemporáneo.

Para Max Brooks, escritor del libro “World War Z” (adaptado al cine en el 2013), los humanos que viven en “tiempos inciertos” encuentran en las historias de zombis un lugar donde explorar sus miedos apocalípticos.


Brad Pitt protagonizó adaptación al cine de "World War Z". (Foto: AP)

This publicity image released by Paramount Pictures shows, from center left, Brad Pitt as Gerry Lane, Abigail Hargrove as Rachel Lane, and Mireille Enos as Karin Lanein a scene from

“No pueden leer historias sobre plagas reales o guerras nucleares porque les provoca temor y los hará voltear hacia otro lado”, aseguró en una entrevista en el 2013. “Las historias de zombis le dan a la gente la oportunidad de ser testigos del fin del mundo que han estado imaginando en secreto, pero que, al mismo tiempo, les permite dormir en la noche porque el catalizador de ese evento es ficticio”.

Pero el miedo es real y, frente a la pantalla, la pasividad también lo es.

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