Sonia del Águila

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y el grunge de tuvieron su primer encuentro en enero de 1994, tres meses antes de que acabara con su vida de un disparo en la cabeza. “Tenía 10 años, esa noticia me llenó de tristeza”, recuerda el músico arequipeño. Su inmaduro corazón apenas empezaba a asimilar el dolor por la partida de su ídolo, cuando, en noviembre de ese mismo año, sufrió una nueva pérdida: la muerte de su abuelo más querido. Sumido en una gran depresión, el entonces menor abrazó la música de la agrupación estadounidense buscando refugio y consuelo en sus melodías y letras.

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“Fue durante un viaje a Lima que mi primo Rodolfo me mostró un casette de Nirvana y me enamoré. Lo escuchaba mañana tarde y noche. Mi abuelo, al verme tan pegado con la música, me dijo: ‘El día que muera te vas a quedar con mi guitarra’. Ese mismo año, el 12 de noviembre, murió. Y Kurt Cobain, había muerto en abril. Fue muy duro, me deprimí, me aferré a la guitarra, me dejé crecer el cabello y me dediqué a cantar temas de Nirvana. Luego vinieron los tributos”, señala el ganador de la primera temporada de la versión peruana de “Yo soy”.

Vida musical

En 2007, Saavedra Linares fundó Olaf, una banda que versiona sencillos de Oasis, Pearl Jam, REM, Bon Jovi, Guns N ‘Roses y Nirvana. En Arequipa, la agrupación tiene una gran legión de seguidores. Abrió los conciertos de Mägo de Oz y Soul Asylum.

“Actualmente sigo con la banda, gracias a Dios nos ha ido muy bien, puedo decir que tengo el privilegio de ganarme la vida haciendo lo que me gusta, también dicto clases de música”, cuenta el rockero nacional.

“Yo soy”

Antes de participar en “Yo soy”, Ramiro se mostraba reacio a las imitaciones, pero la posibilidad de ganar 25 mil dólares interpretando temas de Nirvana, le hizo cambiar de opinión. “Nunca quise ser imitador, el premio me animó. El día que fui al cásting había una cola de más de mil personas, pero alguien de la producción que conocía mi trabajo, me hizo entrar. La gente se quejó. Adentro estaba Ricardo Morán, parado, detrás de un vidrio. Aprobó mi participación, pero tenía que pasar un filtro más, en Lima”, recuerda el artista arequipeño.

“Al día siguiente llegué a la capital, sucio y con las cuerdas de la guitarra dañadas, tenía que cambiarlas. Bajo del carro, y alguien de la producción del programa, se me acerca para decirme que no queda tiempo, que me esperan para el cásting. Las cosas pasan por algo, yo no creo en la suerte, pero sí en el destino. Mi cásting fue un boom, full ráting y -al final- gané”, añade Saavedra.

El sitio estadounidense calificó la imitación del músico peruano como “casi perfecta”. Posteriormente fue entrevistado por la BBC de Londres y recibió elogios de integrantes de Nirvana.

“La misma banda Nirvana dijo: ‘este flaco lo está haciendo bien, hay que hacer un tributo con él’, pero ahí hay un tema legal complicado, que no nos permitió llegar a más. Hablé por Twitter con Krist Novoselic, el bajista de la banda, sobre cosas personales que no puedo decir, pero la posibilidad está pendiente”, argumenta Ramiro.

¿Te cambió la vida ganar “Yo soy”?

Claro que sí, sobre todo de manera musical, aprendí muchas cosas, hubo más trabajo. Aprendí también a ser más desconfiado, porque la gente tiende a confundir humildad con ingenuidad. Después de ‘Yo soy’ no volví a tomar una combi o un bus, la televisión tiene poder y si no estás preparado para el pantallazo, este se te puede subir a la cabeza.

¿Pasó contigo?

Antes de “Yo soy”, alguien muy especial me dijo que nunca deje de tener los pies sobre la tierra porque la fama es efímera. Ese consejo se quedó bien metido en mi cabeza. También he sabido mantenerme alejado de las drogas y los vicios, mis adicciones van por el lado del café y los dulces.

Luego de participar en “La conquista de América” en Colombia, no has vuelto a competir en un ‘reality’, ¿por qué?

Porque ya gané y me parece absurdo pasarme la vida concursando, ya no le encuentro el chiste, sería como rascar el fondo de la olla cuando ya terminaste de comer.


¿Te llamaron para participar en Grandes batallas o Grandes famosos?

Sí, me llamó Paulo (César Paredes), de la producción de “Yo soy”, pero me da mucho miedo el COVID-19, más que todo por mi familia. Es un tema fuerte, delicado, peligroso, he visto morir amigos. Le tengo respeto a la vida y no quiero perderla, tengo muchas cosas pendientes por hacer.

¿Volverás cuando pase la pandemia?

Sería chévere regresar, pero tendría que ser por algo muy especial, que no me perjudique, pues tampoco quiero aburrir a la gente. Creo que no tengo que demostrarle nada a nadie.

¿En qué invertiste los 25 mil dólares que ganaste en la primera temporada de “Yo soy”?

Me compré una guitarra Gipson roja de 5,300 dólares. Era mi sueño. Creo mucho en la ley de la atracción. Antes de participar en el programa, miraba todo el tiempo esa guitarra, por eso cuando gané lo primero que hice fue pedirme una de Estados Unidos. También presté dinero a gente que me apoyó. Algunos me devolvieron, otros no. Luego, grabamos el primer demo, pero tuvimos problemas con el estudio de grabación y todo se perdió. Y el dinero restante, lo utilicé en la cuota inicial para un carro.


¿Qué opinas del trabajo que viene haciendo el imitador de Nirvana de la actual temporada de “Yo soy”?

Me gusta, que le ponga todas las ganas, porque dependerá de él que la gente lo recuerde y lo recuerde bien.

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