Redacción EC

A finales de noviembre, la temperatura en esta zona del mundo ronda los cero grados centígrados, pero la laguna parece de aguas termales.

Hay un dispositivo electrónico a la salida de los vestidores que marca 38C, y decenas de personas aprovechan para sumergirse hasta el cuello en esta relajante piscina de agua de mar.

Incluso, muchos se aplican máscaras de barro y se graban videos con sus teléfonos protegidos en pequeños estuches de plástico.

Se trata de la popular Laguna Azul, en Islandia.

Laguna repleta

 (Foto: Shutterstock)
 

(Foto: Shutterstock)

Esta piscina artificial es calentada por una planta geotermal, donde multitudes de turistas británicos, franceses, americanos, rusos y chinos, entre otros, han venido a remojarse.

Las lagunas calientes de Islandia son muy conocidas desde hace tiempo, pero el número de visitantes al país creció dramáticamente en los últimos años.

Con una población de poco más de 330.000 habitantes, Islandia recibió alrededor de 1,7 millones de turistas el año pasado. Y se espera que los números continúen creciendo.

Se vive un boom del turismo que tomó a esta nación por sorpresa, cambiando en muchas formas lo que alguna vez fue un país aislado.

Después de la crisis

 (Foto: Shutterstock)
 

(Foto: Shutterstock)

Luego de la crisis financiera del 2008, el valor de la corona -la moneda nacional- se desplomó extraordinariamente.

Como parte del programa de recuperación, Islandia hizo grandes esfuerzos para atraer a visitantes.

No obstante, incluso aquellos que fueron contratados para mercadear al país en el exterior se quedan impresionados por los números.

"No creo que nadie haya imaginado esto", comenta Hlin Palsdottir, de Promueve Islandia, una organización de relaciones públicas para el país.

¿Qué originó este inusitado interés de los turistas?

Reflejo del mundo

  (Foto: Shutterstock)