Redacción EC

Cuando pensamos en cataratas, nos imaginamos enormes caídas de agua que atraen turistas de todas partes del mundo. Algunas son muy populares como las de Iguazú o el Niágara y otras te quitan el aliento como el Salto Ángel de Venezuela.

Pero, ¿existen acaso cataratas secas? Pues sí y una de las más populares está en el valle de Oaxaca al sur de . Se trata de , un conjunto de dos formaciones naturales que dan la impresión de ser cascadas cayendo desde lo alto de un risco a 30 metros de altura.

Estas cascadas son formadas por agua real que brota de unas pozas en lo alto de la montaña pero, al tener una alta carga de minerales, escurren montaña abajo dejando un sedimento de algunos milímetros de espesor. Durante miles de años de acumulación, se formaron esta especie de cataratas que de cerca son muy parecidas a las estalactitas.

En lo alto de una de las cascadas se puede ver la fuente donde se origina el agua que tiene una temperatura de 24 grados y que, según los habitantes, tienen propiedades curativas. Es por eso que se construyeron dos grandes piscinas, una de ellas casi al borde del risco, para que la gente pueda bañarse y disfrutar del paisaje.