Víctor Garay Luna

Por estos días – casi siempre, en realidad- las redes sociales se han convertido en un ring de box. Un lugar donde nadie respeta a nadie. Donde reina la desinformación, el caos por el , las noticias falsas, los memes y el odio. Pero un simple tiut hizo sonar esa campana de la tranquilidad.

Eran las 11:23 a. m. Las noticias decían que dos peruanos se sumaban a la lista de fallecidos por infección con y se comenzaba a especular con la ampliación de la cuarentena. En ese mismo momento, Carlos Llosa (@alpiedeunvolcan ) hizo un pedido a través de su cuenta de Twitter para su hijo que tiene síndrome asperger.

“Hola. Hoy es cumple de mi hijo mayor. Su nombre es Carlos y es asperger. Cumple 14 y lo pasaremos en cuarentena como casi todos. Un favor, Si alguno de Uds puede mandar o grabar un saludo y enviárselo por aquí lo hará inmensamente feliz”.

Los que lo padecen tienen un peculiar comportamiento, que a veces puede llevarles a la exclusión social, aunque otras, como seguro es el caso de este joven, puede hacerles destacar de manera especial.

La publicación rápidamente se volvió viral. Ese mensaje hizo reaccionar a varios. Mientras varios reniegan por estar encerrados en casa, hay otras personas como el buen Carlitos que buscaba pasar un gran cumpleaños. Quería un poquito de felicidad y recibir muchos saludos. Ese y estar junto a su familia, eran su mejor regalo.

A Papá Carlos se le ocurrió esa gran idea y la respuesta de la gente fue la mejor. Artistas como Gisela Ponce de León, Evelyn Ortiz; políticos como Indira Huilca y Ursula Letona; periodistas como Marisol García y Melissa Peschiera se unieron a los saludos.

Carlitos recordará ese día como el día en el que el Perú se sumó a las celebraciones por su cumpleaños. También le quedará grabado que existe gente buena en nuestro país, amigos.

Convertida en viral, la historia del pequeño Carlos nos ha permitido regalar un poco de alegría en medio del terror mundial que se vive por el . Las redes sociales también pueden servir para hacer feliz a las personas y generar conciencia.

Quizás el único compromiso que tenemos con Carlitos es que cuando todo esto haya terminado, cambiemos y dejemos que el mundo cibernético sea una bomba de tiempo.

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