(Foto: Shutterstock)
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Redacción EC

Presentarnos a un trabajo es todo un dilema. Queremos vernos bien, dar la mejor impresión y tener todo bajo control. No queremos que se nos escape nada. Esta es una oportunidad para demostrar nuestra capacidad al máximo. Nuestro principal deseo es que nos llamen después de tener la y por ello lo que debemos hacer es concentrarnos en obtener el puesto. Sí, como sabes, es uno para decenas de postulantes. Pero puede ser nuestro si tomamos la actitud correcta.

Por eso, si vas a empezar a prepararte, estudiar y revisar información la noche previa a la entrevista, perdiste. Nunca dejes esto para el último momento. Desde que te llega la confirmación de la entrevista dedícate a conocer e investigar más sobre la empresa, su rubro y el perfil del postulante que requieren. Eso te dará seguridad y, por ende, disminuirá tu estrés.

Revisa detenidamente tu hoja de vida y piensa en las razones y motivaciones que te alentaron a postular a esa empresa, porque muy probablemente te preguntarán sobre tus objetivos dentro de ella. Medita en tus metas laborales y la utilidad de la organización en tu formación. No prepares respuestas ni te memorices alguna frase, eso solo aumentará el estrés.

Ordena todos los documentos que llevarás, corrobora la dirección de la cita y coloca tu despertador a una hora adecuada. La vestimenta debe ser sobria y es necesario que demuestre seriedad, profesionalismo y compromiso. Recuerda no exagerar en maquillaje ni accesorios. Alístate con tiempo, nada justificará tu tardanza.

A la obra

Una linda sonrisa te ayudará a empezar bien la entrevista. Camina con una postura correcta y da la mano con firmeza. Una actitud segura y firme servirá mucho. Ojo, eso no quiere decir que actúes de forma soberbia ni que pretendas demostrar que sabes más que otros. Cuidado con eso. Es necesaria la honestidad ante todo, si no sabes la respuesta a una pregunta o no conoces algo, dilo, pero siempre con una actitud de interés por conocer el tema.

Los entrevistadores conocen el nerviosismo de los postulantes, así que no intentes ocultarlo, será poco útil que les transmitas que nada te afecta. Concentra las respuestas en tus habilidades y aptitudes personales, sobre todo las que se relacionan con el empleo. Inyéctate de positivismo y piensa que realmente lo haces bien. Si la entrevista es grupal, no trates de ganar protagonismo, da tiempo a los demás para que respondan y no muestres un exceso de competitividad, porque podrías ser intolerable para el resto.