Noemí Vásquez, medalla de bronce en parapowerlifting, en Lima 2019, hoy es imagen de la campaña "Iguales en la vida, iguales en el deporte". (Foto: Lima 2019)
Noemí Vásquez, medalla de bronce en parapowerlifting, en Lima 2019, hoy es imagen de la campaña "Iguales en la vida, iguales en el deporte". (Foto: Lima 2019)
Manuel Contreras

Noemí Vásquez Molina es increíblemente fuerte. Ha sido cuatro veces campeona nacional de parapowerlifting (levantamiento de pesas) y que se disputaron en nuestra capital. Sin embargo, su fuerza no es algo que se limite a las competencias, es un rasgo que la define desde mucho antes de ser la gran deportista que es hoy.

Así lo ha demostrado desde antes de cumplir los 2 años, cuando en su natal Puerto Maldonado fue diagnosticada con , una enfermedad que ataca la médula espinal y que le negó la posibilidad de caminar y correr como las demás niñas de su edad. Un duro golpe para su padres, quienes por sus bajos recursos no pudieron trasladarla de inmediato a Lima, sino dos años después para ser tratada en la Clínica San Juan de Dios, donde permaneció internada por tres años y donde aprendió a andar con prótesis y muletas.

No obstante, lo que para algunos podría significar una desgracia con secuelas en el autoestima y el desarrollo personal, para Noemí Vásquez fue el catalizador de su fuerza. Lógicamente no la tuvo fácil, para nada, en el colegio cuenta que sufrió discriminación por parte de sus profesores de Educación Física, ya que por su condición le negaban la posibilidad de practicar algún deporte.

Ver aquello la frustraba. Observar a sus compañeros de salón jugar fútbol y vóley la llenaba de impotencia. Quizá en ese momento todavía no lo entendía del todo, pero el deporte la llamaba como ninguna otra actividad.

Ya en Arequipa, donde se mudó con su familia y donde reside en la actualidad, tuvo la invitación de un amigo entrenador que sabía de sus ganas por hacer deporte. Así empezó practicando atletismo, una experiencia que le cambió la vida y que le permitió enfrentar el día a día con otra actitud. Luego probó con el básquetbol en silla de ruedas, pero lo que realmente llamaba su atención era el parapowerlifting, un deporte en el que podía poner a prueba esa fuerza que la caracteriza.

Noemí Vásquez fue diagnosticada con poliomielitis a la edad de 2 años. (Foto: Lima 2019)
Noemí Vásquez fue diagnosticada con poliomielitis a la edad de 2 años. (Foto: Lima 2019)

La campeona y medallista Noemí

Por esas casualidades del destino, luego de ser rechazada por varios gimnasios que no creían en su capacidad, Noemí conoció a Fernando Núñez, campeón de fisicoculturismo, quien aceptó entrenarla para competir en parapowerlifting. De esta forma, empezaría a formarse en el deporte que tanto había anhelado y con el que se convertiría en cuatro veces campeona nacional, y medalla de bronce en los Parapanamericanos Lima 2019, el momento más importante de su carrera.

Ese día, un jueves que seguramente lleva todavía grabado en su mente, ante un lleno total en el Polideportivo 2 de la Villa Deportiva Nacional, en San Luis, Noemí derramó lágrimas de felicidad. Le colocaron la medalla y le entregaron su Milco. La fotografía fue de las más emotivas de la jornada. Así, Noemí se convertía en una de las cuatro peruanas, junto a Pilar Jáuregui, Angélica Espinoza y Dunia Felices, que alcanzaron una medalla en los Parapanamericanos.

Noemí Vásquez fue la única mujer del equipo de parapowerlifting peruano. (Foto: Lima 2019)
Noemí Vásquez fue la única mujer del equipo de parapowerlifting peruano. (Foto: Lima 2019)

Sin embargo, una persona faltaba en ese momento, su principal auspiciadora, como suele decir Noemí Vásquez en las entrevistas, su madre. Guillermina Molina, quien fue su pilar desde el principio, quien la apoyó en todo momento, quien la sacó adelante con su humilde puesto de venta de pan con pollo en Arequipa. Ella, que había estado presente en todos los momentos de su carrera, estuvo ausente esa vez. Tampoco estuvo su hijo Ronny de 17 años, su orgullo.

Él y su madre tuvieron que quedarse en Arequipa cuidando a su hermano que sufre de esquizofrenia. Una decisión complicada, pero necesaria en ese momento. La presea la dedicó a ellos, su familia, su motor.

Ejemplo para las niñas

Las palabras que repite Noemí en cada entrevista son actitud, que le sobra; entrega, que demuestra en cada entrenamiento; y empoderamiento, que es algo que ahora busca transmitir a niñas que, como ella en su momento, se encuentran frustradas en el deporte por alguna razón. Por eso, Noemí ha sido elegida como imagen de la campaña “Iguales en la vida, iguales en el deporte”, impulsada por Legado Lima 2019.

“Hacer deporte con alguna discapacidad es difícil, pero no imposible. No hay límites para cumplir tus sueños. Cada responsabilidad que se me presenta en la vida, la cumplo", cuenta nuestra medallista, quien a pesar de las dificultades que se le presentaron no claudicó nunca. “Sí se puede lograr ser reconocida en la vida. Nosotras podemos hacer frente a todo. Pero, si nos quedamos con el miedo de fracasar, no vamos a crecer", sentencia Noemí con la autoridad que le da su increíble fuerza de campeona.

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