Tatiana Astengo habla de sus entrañables personajes en cine y televisión.
Tatiana Astengo habla de sus entrañables personajes en cine y televisión.
Adriana Rojas Somontes

Si bien ‘Reina Pachas’ en Al fondo hay sitio y ‘Elvira’ en De vuelta al barrio son algunos de los roles más recientes e impactantes de en la televisión peruana, la talentosa actriz nunca ha ocultado que su predilección es el cine. En #Dilo con Jannina Bejarano, la reciente ganadora del premio Luces a Mejor actriz de Tv, rememoró las películas que la insertaron en la magia del séptimo arte. Su primer encuentro con la pantalla grande en Pantaleón y las visitadoras y la estremecedora historia de Contracorriente.

Si no tuviera la decidida personalidad que la caracteriza, y que ha impregnado en tantos de sus personajes, tal vez hoy no la recordaríamos por su papel como ‘La Pechuga’ en la película Pantaleón y las visitadoras. La actriz reveló en #Dilo por qué estuvo a punto de perder dicho papel.

“Dieron por hecho que yo no iba a poder. Me entero por una amiga que me dice: el director te quiere, pero han dicho que tú seguro no vas a poder porque estás muy ocupada”, cuenta. Pero ella se encargó de cambiar el rumbo de la historia. “Llamé y dije: Hola, ¿qué tal? Soy Tatiana Astengo y quiero que sepan que estoy encantadísima de que me convoquen al casting, ¿cuándo voy?”, enfrentó decidida.

Tatiana Astengo como 'La Pechuga' en la adaptación cinematográfica de Pantaleón y las visitadoras (1999). (Foto: Facebook)
Tatiana Astengo como 'La Pechuga' en la adaptación cinematográfica de Pantaleón y las visitadoras (1999). (Foto: Facebook)

Esa se convirtió en su primera experiencia en cine. “Yo me sentí como pez en el agua, me sentí a gusto, como que era mi espacio, mi lugar”, refiere con placer. La pantalla grande se había convertido en su lugar favorito. Tras su debut en la adaptación de la obra del nobel Mario Vargas Llosa en 1999, vendrían papeles en Tinta Rojas (2000), Mirada líquida (2002) y Django, la otra cara (2002).

Tatiana Astengo revela su prdilección por el cine

Contracorriente

define la industria de la televisión como “un esposo con tarjeta de crédito”, mientras que el cine “es el amante”. Es decir, la pantalla chica remunera muy bien a sus actores, mientras que el séptimo arte no siempre devuelve monetariamente el esfuerzo invertido. Aunque luego de emitir esta broma, ella rápidamente se rectifica. “Ese chiste es un poco obsoleto porque ahora las mujeres tenemos nuestra gran tarjeta de crédito, nuestro dinero y profesión”, aclara.

A la reciente ganadora del Premio Luces a Mejor actriz de TV, la pantalla grande le ha regalado enormes alegrías. Como su participación en la galardonada película Contracorriente del director Javier Fuentes León. El film, ambientado en Cabo Blanco, Piura, narra la historia de ‘Miguel’ (Cristian Mercado), un pescador que a pesar de estar casado con ‘Mariela’ (Tatiana Astengo), mantiene un secreto romance con otro hombre, ‘Santiago’ (Manolo Cardona).

Contracorriente, película dirigida por Javier Fuentes León en 2002. (Foto: Facebook)
Contracorriente, película dirigida por Javier Fuentes León en 2002. (Foto: Facebook)

“Sabía que estaba tocando un tema bastante adelantando para su época en nuestra sociedad”, refiere. Para conseguir interpretar uno de los personajes protagónicos pasó por un casting internacional en España, Colombia y demás países. “Yo me enamoré de ese guion y fue duro porque hicieron un casting mucho mayor. Llegó un momento en que me desanimé. No quería ilusionarme hasta que me dieran la respuesta”, rememora. “No solamente era por el trabajo, sino porque la historia era espléndida”.

Así consiguió uno de los papeles que, tal vez, le ha dado más satisfacciones. “Me han escrito a decirme: Hola, cuando vi tu película al día siguiente volví y llevé a mis padres y así les dije que yo era homosexual. Tu película ayudó a que ellos entendieran”, cuenta emocionada. “Ahí te das cuenta de que esto también es una gran responsabilidad. No es un juego”.

Dando vida a los infinitos matices del ser humano, Tatiana Astengo se siente satisfecha por cumplir el objetivo del arte. “Ese es el objetivo: que la gente, que a veces tienen sus prejuicios, vayan al cine y vean una película que les cambia el chip, que los hace cuestionarse y cambiar su forma de ver”, sentencia.

En otro momento de la entrevista, expresó sus cuestionamientos hacia el matrimonio explicando que la monogamia es antinatural. En el imperdible juego Impro en ABC se convirtió en una desinhibida mujer casada que vive un romance fuera del hogar.

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