Celeste Pérez

En las últimas semanas impactantes imágenes del desierto de Atacama (Chile) han invadido las redes sociales: más de 100 mil toneladas de ropa -en su mayoría intactas y hasta con etiqueta- se acumulan en lo que ya ha sido calificado como el ‘basurero textil’ del mundo. Esto, es el triste resultado de la producción exacerbada de la rápida, producida por tiendas retail en serie temporada tras temporada. Afortunadamente, todo apunta a que las nuevas generaciones están apuntando al cambio.

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“Las generaciones del mañana tienen voz y ya consumen de manera diferente, apostando por darle una segunda oportunidad a las prendas en vez de optar siempre por la compra”, defendió la diseñadora Stella McCartney en una conversación con Vogue en el 2021, graficando el escenario que ya se vive en ciudades como Berlín, Nueva York y Madrid, donde los mercados de pulgas y tiendas de segunda mano son más visitados que algunas tiendas por departamento.

Aunque en Perú la situación aún está en pañales, son cada vez más las personas que se animan a crear espacios para comercializar prendas de segunda, ojo, esto sin descuidar su calidad y presentación. “En el imaginario social está el estigma de que la ropa de segunda es vieja o de mal estado. Estamos trabajando en cambiar esa idea, pues con una curaduría adecuada puedes acceder a verdaderos tesoros de la moda”, cuentan a El Comercio Cynthia Radunovich y Estefanía Peñas, creadoras de la web Querido Hábito (@queridohabito).

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LUJO INFINITO

El alto precio de los accesorios de lujo se equilibra con la calidad y larga vida que estos logran tener. A través de “The Preloved” (), las peruanas Alejandra Talavera y Milagros Durán se dedican a ‘rescatar’ piezas de segunda de reconocidas marcas como Gucci, Louis Vuitton, Michael Kors y Kate Spade; con un estricto control de calidad y apostando por el consumo sostenible.

“A través de The Preloved quisimos ser parte de la solución y no del problema. Nuestra propuesta es dar nueva vida a todas esa ropa y accesorios que ya no usas, que no te quedan bien o que simplemente alguna vez compraste por impulso pero que ya no las quieres tener y que seguramente a alguien más le gustaría usar”, cuentan a El Comercio las creadoras de la marca.

Queda entonces en nuestras manos elegir conscientemente dónde comprar nuestro siguiente look, considerando que la industria textil es, además, la segunda más contaminante del mundo. Por el momento, ya alegra saber que en el 2020, IPSOS reveló que el 62% de los peruanos había comprado una prenda de segunda mano en al menos una oportunidad.


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