Carlos Batalla

El 15 de noviembre de 1971, a las 6 y 15 de la mañana, se había escuchado un grito en el pozo Corrientes X1, en el distrito de Trompeteros, provincia de Loreto, en el Departamento del mismo nombre: “¡Petróleo, petróleo!”, exclamaron los trabajadores. Del pozo explotado por Petro-Perú surgió entonces un líquido marrón-oscuro, demasiado negro para que no sea petróleo. Se debió empezar a concretar la idea de trasladar ese material de la selva a la costa, a Talara (Piura), para allí explotar el hidrocarburo.

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