Jorge Barraza

¿La ambición sin límites de Haaland… la gambeta impredecible de Vinicius… la potencia felina de Mbappé? ¿Cuál se impondrá? ¿Quién será el mejor del mundo? No hablamos de ganar el Balón de Oro un año y luego bajar unos peldaños (casos Kaká, Lewandowski o Benzema) sino de alguien que tome el trono de Lionel Messi y mantenga el protagonismo, no ya quince años como Leo, sí un lustro al menos. ¿O se dará un pulso como el de Messi y Cristiano Ronaldo? Nos aventuramos en un análisis comparativo.

CRÓNICA: Con capitán y goleador argentino: Inter y la histórica clasificación a la final de la Champions con la inspiración del 2010

El fútbol es un deporte colectivo que adora entronizar figuras individuales. Amamos saber quién será el nuevo Balón de Oro, quién fue la figura de la cancha, quién hace más goles… Los ídolos y las estrellas hacen parte sustancial de la universal popularidad del fútbol. Y ahora que empezamos a asistir al lento crepúsculo de Messi ansiamos descubrir quien lo sucederá. Se suele incurrir en el error de llamar “mejor jugador del mundo” a quien ha tenido una gran temporada. Este rótulo es para quien lo ha mantenido durante un lapso considerable. Ninguno puede ser heredero de Messi, ninguno es tan completo en técnica, genialidad, creación de maniobras de ataque, visión de juego, gambeta, goles, asistencias. Pero alguno recibirá la posta, la vida continúa.

Muchos se inclinan por Erling Haaland, esa máquina goleadora que amenaza romper los récords de Cristiano (834 goles) y Messi (805). No se le cae brillantez del saco, tampoco es torpe. Nunca encantará por exquisitez, lo suyo es el gol a como dé lugar. En su voracidad por convertir hay una sutil diferencia con Cristiano: parece más jugador de equipo. Sus goles no tienen como destino único engrosar sus números personales. Celebra las conquistas de sus compañeros. Llega a la red por diversos caminos: de atropellada, de cabeza, de rebote, contraatacando con espacios, estando en el área, volando por el aire, como el extraordinario tanto que le marcó al Borussia Dortmund en Champions. Es un salvaje del gol. Al principio se pensó en un grandote estacionado en el punto del penal, error, tiene mucha movilidad, arranca de atrás, cuando sale del área participa del circuito de armado del equipo y no es un negado, entrega muy bien la pelota y le pega con precisión. Justamente las dos condiciones básicas de un supergoleador: rematar bien y ser veloz. Reúne ambas.

A diferencia de Cristiano y Messi, Haaland no ejecuta tiros libres. Por ahora… Si aprende, esa vía podría aportarle muchos tantos más. Le juega en contra su selección: Noruega no es una potencia, seguro marcará allí menos goles que Mbappé o que otros que están mejor rodeados. Aunque muy posiblemente llegará a la Copa del Mundo de 2026, a la que clasificarán 18 selecciones europeas. Ya hizo una vez 9 goles en un partido del Mundial Sub-20, 5 en un cotejo de Champions, 4 estando en el Dortmund y varias veces de a tres. Mide 1,94 y tiene una carrocería que le da para aguantar a los zagueros, incluso voltearlos, pero lo más importante en él, además de su olfato goleador, no es la fuerza sino la colocación: siempre está donde cae la pelota. Es instinto. Y define con el manual. Un monstruo que, de no cortarlo una lesión grave, llenará una época. A los 22 años y 9 meses lleva 204 goles en 230 partidos, con una fantástica media de 0,89. Le suma 38 asistencias. No le vemos puntos adversos. Sí un tal vez: cómo será físicamente a los 34 ó 35 años. Debe empezar a ganar títulos.

De récords
Sus cifras

12 Goles en 9 PJ lleva en la Champions. Es el goleador con un promedio de un tanto cada 58 minutos.

141 Goles ha marcado el City en la temporada. Haaland aportó con 51 tantos y 8 pases gol (41% de influencia).

Es el que más veces anotó (35) en una sola temporada de Premier.

En su primera temporada con el City, ya lleva 51 goles y 8 asistencias. Haaland ha marcado 35 goles en solo 28 partidos de la UEFA Champions League, rompiendo muchos de los récords de la competición.

En octubre del año pasado, hinchas ingleses reunieron dos millones de firmas para que no juegue la Premier aduciendo que era un “robot”.

Sus cifras

LOS OTROS PRÍNCIPES

Rey en PSG

Mbappé es un guepardo. Posiblemente el futbolista de mayor potencia de la historia entre los grandes-grandes. Ronaldo Fenómeno se rompía, Pelé no era tan ligero, Gerd Müller era una roca, pero no rápido tampoco. Acaso Eusebio podría resistir un paralelo con Kylian. El de Mozambique era una pantera. Este es una combinación de fuerza, velocidad y agilidad por partes iguales. Si la tira larga, se fue, nadie puede igualarle la línea. El secreto para marcarlo es encimarlo y anticiparlo, nunca esperarlo ni hacerle zona. Lo suyo también es el gol, aunque no es de área, arranca a unos diez metros de las 18, desde la punta izquierda, hace la diagonal y busca los tres palos. Tampoco posee una técnica refinada, en el uno contra uno gana por rapidez, no por talento o engaño, y muchas veces, por su propio vértigo, se le ensucian o estropean jugadas prometedoras. Es muy fuerte de la cabeza. Tiene alma de número uno y se prepara para ello. Aprende, ha perfeccionado su remate, sobre todo de derecha, lo ajusta al palo. Ya es el encargado de los penales y tiros libres en el PSG y en la selección. Eso le ayudará estadísticamente. Toma liderazgos. Se hace cargo.

Sus puntos negativos: necesita de un asistidor que lo habilite en profundidad (en el PSG es Messi, en Francia, Griezmann), no elabora por sí sólo. Y pasa mal la pelota, sorprendentemente mal muchas veces. O está abstraido del juego, como en la final de Catar 2022, en la que miró el partido durante 80 minutos. Y es goloso: no siempre la toca cuando algún camarada está mejor ubicado. Pero es jugador de equipo. Con 24 años y 4 meses reúne 270 goles en 391 cotejos, a un promedio de 0,69. Tiene 93 asistencias. Tiene una a favor, Mbappé: se le cuentan las buenas nomás. Cuando falla goles o está ausente (como ante el Bayern Munich) no se habla.

Vini, figura Real

La tercera vía es Vinicius, un toro con atrevimiento, habilidad y fantasía. Se subió a este carro en los últimos meses con actuaciones impresionantes -y regulares- en el Real Madrid, no en Brasil todavía. Hace bastante menos goles que Haaland y Mbappé, pero los sobrepasa largamente en la relación con la pelota. Es superior a los otros dos en el mano a mano, pese a que su gambeta es monotemática: amaga hacia afuera y engancha hacia adentro para luego descargar el derechazo al arco o el pase al medio. Es un factor de desequilibrio permanente. Le ha venido de perlas tener al lado a un maestro como Benzema. Llegó al club más ganador del mundo y ya parece el patio de su casa, como si toda vida hubiese estado en el Bernabéu. No le pesa el estrellato. Diego Torres, lúcido analista del diario El País, de Madrid, asegura que “no tiene nivel de Balón de Oro y no puede compararse con Haaland o Mbappé”. No obstante, lo agregamos porque está en pleno ascenso y se le advierte que quiere más. Como Haaland, tiene 22 años y 4 meses de edad, suma 74 goles en 305 juegos, con una media de 0,24.

Una suerte de Ronaldinho con menos magia, pero más vigor físico. Un jugador lindo para ver, porque ofrece espectáculo además de rendimiento. La feroz industria del madridismo ya lo promueve como mejor del mundo, pero aún le falta para serlo. Deberá pelear mucho con los dos primeros. Lo ayudan su club y su selección, que siempre cuentan con planteles de calidad suprema. La amenaza de Vinicius es la neymarización, o sea, una vida relajada y rumbosa fuera del campo y una actitud belicosa dentro, siempre pronto a entrar en disputas con rivales, árbitros, hinchas, auxiliares. También cabe decir, en su haber, que le gusta la guerra en el juego, no le saca el cuerpo, es guapo.

¿Cuál se decantará como rey de esta generación…? Difícil predecirlo hoy, son parejos. Puede que alternen un año uno, un año otro. El tiempo hablará.