La selección de Portugal culminó su gesta y se hizo con la , la primera en su historia, tras vencer a Francia en la final con un gol de Eder, un protagonista inesperado, en el minuto 109 de la prórroga.

Portugal consiguió lo más difícil. Casi al borde de la eliminación en la primera fase de la Eurocopa 2016, que superó como tercera del grupo F tras tres empates, prosiguió su camino venciendo a Croacia en octavos (1-0), a Polonia en cuartos (1-1 y por penales), a Gales en semifinales (2-0) y a Francia en la final (1-0). Lo hizo, en el último duelo, sin Cristiano Ronaldo, que se fue del terreno de juego lesionado en el minuto 25.

Cristiano apareció entonces, con una rodillera, para seguir la media hora añadida en el banquillo. Vibró, se levantó, gritó casi como si fuera el seleccionador y lo celebró a lo grande. Solo no saltó de alegría porque no podía, pero no era por falta de ganas. Con su salida prematura por lesión de la final, Cristiano Ronaldo se quedó, eso sí, sin poder superar el récord de goles de la historia de la Eurocopa 2016.

La ausencia de Cristiano Ronaldo no se notó en Portugal durante la final de la Eurocopa 2016, que resistió a Francia hasta que apareció Eder, jugador la próxima campaña del Lille de Francia, quien con un zapatazo desde lejos provocó el delirio en su selección y en el país portugués.

Cristiano Ronaldo apenas participó en la final de la Eurocopa 2016, pero consiguió el ansiado título, que une al de la Champions logrado con su club el pasado 28 de mayo. Al contrario de lo que le ha sucedido a Antoine Griezmann, que ha encadenado dos dolorosas derrotas en las dos competiciones continentales. Poco consuelo será para él el hecho de terminar la Eurocopa como máximo goleador, con seis tantos.

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