Xabi Alonso se retira: adiós al último 'gentleman' del fútbol
Diego Coloma Martínez

Barba de tercer día, traje negro ceñido, lentes de sol al estilo aviador, café en una mano, la otra en un bolsillo y pasos cortos. Casi medidos a precisión, mientras su mirada recorre las tribunas del Estadio de la luz en Lisboa. está sobre el césped de juego horas antes del inicio de la final de Champions League entre los vecinos de la ciudad de Madrid, la que iba a ser luego ‘La Decima’ del Real. Ese 24 de mayo del 2014 Xabi no podía derrochar esa elegancia para jugar al fútbol, porque una amarilla en cuartos de final ante Borussia Dortmund y otra en semifinales ante Bayern Munich lo habían dejado inhabilitado para jugar el partido soñado.

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Miro una vez más los videos en internet del ingreso sereno de Xabi Alonso al estadio y otros vistiendo la camiseta del Liverpool, Real Madrid y Bayern Munich, y me pregunto si soy el único que ve tanta elegancia para jugar al fútbol. En sus pases cortos, milimétricos y, casi, únicos. Y también en ese salto de la tribuna a la cancha cuando Bale marcó el segundo gol en el tiempo suplementario de aquella final. Un festejo eufórico como debe de ser, porque la elegancia no conoce de pudor después de un título de esa magnitud.

Ahora lo podemos nombrar –y despedir- como El Maestro o El Mariscal, pero eso no fue siempre así. Porque, como todo futbolista, tiene que moldearse, crecer y aprender de los mejores. Así fue con Xabi en sus inicios en la Real Sociedad y en su paso esporádico en el Eibar. Y a la edad de 21 años se mudó al Liverpool para hacerse adulto del fútbol. Para formar esa dupla en el mediocampo con Steven Gerrard: dos jugadores tan iguales como irrepetibles. Fue justo en ese año, y de forma tan rápida, cuando se hizo adulto. En la final de Champions en Estambul, donde el fútbol volvió a ser escrito con la tinta de lo imposible.

Luego de cinco temporadas en el Liverpool llegó como todo un líder al Real Madrid. Y ahí, quizá el vestuarios más difícil en el fútbol, llegó a ser líder innato dentro y fuera de la cancha. A consolidarse en la élite del fútbol, donde solo los mejores logran grabar su nombre. Y cuando tenía que dejar el club se fue al Bayern Múnich para aprender del mejor entrenador de los últimos años: Pep Guardiola.

De haber sido un jugador de fútbol, me hubiera gustado ser Xabi Alonso: la misma sobriedad dentro del campo como fuera. Con la clase aún para hablar de poesía y libros, como lo haría cuando le preguntan sobre el fútbol. Traje negro, lentes de sol al estilo aviador, café en mano y jugando el fútbol sin perder el equilibrio. Como los que se saben poseedores de una Copa del Mundo, dos Eurocopas, dos Champions League y unos títulos menores en las ligas donde jugó.

Xabi Alonso es el último caballero del fútbol –por lo menos con los que crecí viendo jugar- en la actualidad y se va a fin de temporada. Es inevitable. La noticia fue tan sorpresiva como la patada al pecho de De Jong contra él en Sudáfrica. Solo queda levantarse y ver como coge sus chimpunes negros y dándonos la espalda levantada su mano izquierda para despedirse de los terrenos de juego.

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