Marco Quilca León

Se viven días de mucha expectativa en . Con el inicio de la pretemporada a la vuelta de la esquina (20 de diciembre, en principio), el actual campeón del fútbol peruano aún no ha anunciado refuerzos y, por ahora, . En horas claves, desde la relajante Isla de San Andrés, en el mar del Caribe (Colombia), aguarda con cierta incertidumbre la definición de su futuro. Intenta desconectarse para disfrutar sus vacaciones, pero no puede. En medio de la espera se toma unos minutos para conversar con Deporte Total y afirmar -si no quedó claro aún- su deseo que quedarse un año más en Matute.

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—¿Conversaste con el profesor Carlos Bustos en estos días sobre tu situación en Alianza?

Conversé días después de la final, pero fue para felicitarnos por lo logrado. Por ahí yo decía que podía ser titular, que merecía un poco más. Le agradecí por darme la oportunidad de estar en el equipo. Después he intentado desconectarme un poco, dejé a mi representante a cargo porque a veces me estreso con eso y no puedo disfrutar mis vacaciones.

—En estas semanas hubo muchos rumores sobre tu futuro.

Sí, decían que no iba a renovar cuando todavía no había certeza. Los primeros en salir a decir si renuevo o no, seríamos el club y yo. Me imagino que esta semana se decidirá, porque ya queda poco para la pretemporada y también porque el club sabe que como persona siempre fui impecable y merezco que tomen una decisión para yo mirar qué hacer con mi futuro.

—¿Has podido desconectarte totalmente de todo el tema de tu renovación o salida del club?

Es difícil hacerlo al cien por ciento. Uno mira redes sociales, los comentarios. Es complicado, pero trato de hacerlo por mi bien. Estoy tranquilo porque hice las cosas bien. Me quiero quedar, pero no me desvela irme porque me iría orgulloso y, lo que es más importante para mí, con el respeto y el cariño de la gran hinchada. Me iría por la puerta grande. Salir de un club como Alianza sin deberle nada a nadie, como campeón y entregando todo me deja tranquilo. Para nadie es un secreto que deseo continuar, que tengo mucho más por dar y estoy seguro que puedo pelear un puesto en el once el otro año.

Wilmer Aguirre ha sido el primer futbolista del plantel campeón en renovar su contrato. Aquí junto a José Bellina, gerente deportivo del club. (Foto: Alianza Lima)
Wilmer Aguirre ha sido el primer futbolista del plantel campeón en renovar su contrato. Aquí junto a José Bellina, gerente deportivo del club. (Foto: Alianza Lima)

—Hace días subiste una historia a tu Instagram con un mensaje: “1% de posibilidades, 99% de fe”, ¿tenía que ver con tu renovación?

Sí. Se hablaba mucho de que no me iban a renovar por el tema de cupo de extranjeros, pero a mí hasta ahora no me han dicho eso. Ni la directiva ni el profesor. Creo que esta semana se reunirán. Hay muchas especulaciones y es normal en un club tan grande como Alianza. Lo viví también en Atlético Nacional. Por ahora estoy disfrutando con mi familia, esta semana será crucial, tengo opciones pero no quiero mirar hasta que Alianza decida. Esperaremos lo que Dios quiera porque él tiene el control de todo.

—¿El porcentaje de posibilidades subió en estas horas?

El club no ha confirmado nada. En redes se ve que han despedido agradecidamente a algunos compañeros, entonces el hincha mira y se pregunta por qué no han despedido a Arley si no va a renovar, o por qué no confirman su renovación. Seguramente están mirando opciones, tocando los últimos temas. Hablo con Oslimg Mora, Edhu Oliva, con el capitán (Josepmir Ballón), y dicen que el club no ha reportado nada, también están a la expectativa. Estoy seguro que Alianza está armándose para tener un gran 2022 y seguir creciendo después de lo que pasamos este 2021.

—¿Te has puesto un límite de espera para la decisión de Alianza?

Esta semana es decisiva. No creo que Alianza me quiera faltar el respeto y no tener una respuesta esta semana, si no van a contar conmigo para poner a buscar sobre mi futuro. Siempre fui transparente y no creo que el club vaya a pasar de esta semana. Es lo que mi representante sabe y le dije que esperaríamos un “sí” o un “no”. No te voy a negar que me pondría triste irme, pero siempre le estaré eternamente agradecido a la institución porque me dió la oportunidad de ser campeón. Ellos saben que un “no” no me va a generar amargura sobre el club. Estoy a la espera y acepto que estén mirando sus opciones.

—Tú también tienes otras opciones, ¿de qué ligas son?

Tengo varias, gracias a Dios. Un par del fútbol peruano, colombiano y otros países. El título te abre puertas. Pero, como les dije a todos, no he querido tocar ese tema porque la prioridad la tiene Alianza.

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—Alianza te contrata en los últimos días de marzo, con el torneo ya iniciado, ¿tenías otras opciones o era la única?

Sí tenía algunas ofertas. Una semana antes tenía pensado llegar a Cienciano, en Colombia había un par, pero estaba pasando un momento familiar complicadísimo por la salud de mi niño que nació un poco enfermo. Cuando parecía todo cerrado, me llamó el profesor Bustos y no lo dudé. De ahí se vivió todo lo de este año.

—Un 2021 increíble, de película. ¿Desde un inicio confiaban en que podían salir campeones?

La idea era quedar en la historia de Alianza, ya sea ascendiéndolo o no. Después nos dijeron que íbamos a jugar Liga 1. Éramos un equipo totalmente nuevo, fue difícil adaptarse al inicio. Tuvimos partidos no tan buenos, pero nos fuimos conociendo, creando una familia. Sabíamos que teníamos que jugar a nuestra manera porque no nos sobraba nada. Siempre nos dijimos que todo el mundo tenía que ponerse el overol, todos atacar y defender. Eso fue lo hicimos y al final vimos los resultados.

—¿En qué momento se dieron cuenta que estaban para ser campeones?

El partido que nos marcó fue el que perdimos por la Copa Bicentenario (NdR: 3-2 en penales ante Cultural Santa Rosa de la Liga 2). Al día siguiente hubo una reunión donde se hablaron cosas importantes, siempre con respeto, el grupo se la tomó de la mejor manera. Ese partido nos hizo reaccionar de que no habíamos ganado nada, pese a haber hecho una buena Fase 1. Después de ese día nos concentramos en entrenar ese mes que tuvimos antes de que inicie la Fase 2 y eso nos ayudó a afrontar los partidos que se vinieron.

—¿Cuánto influyó tener a Jefferson Farfán en el plantel?

Jefferson es una gran persona, muy humilde. Hicimos una gran amistad. Fue de los primeros que me recibió en el comedor, antes de que pasara este tema de su lesión. Luego se ausentó mucho tiempo, se le extrañaba, el grupo lo necesitaba y él lo sabía. Se hablaba de que no iba a volver a jugar, pero el grupo lo apoyó, le dijo que él era muy fuerte, muy importante y que lo íbamos a esperar justo para la final donde él tenía que levantar el trofeo, y bendito sea Dios así fue.

—¿Con quién tuviste más afinidad en el equipo?

Con Oslimg Mora. Es un chico sorprendente. Su capacidad para reaccionar a un 2020 desastroso para él fue increíble. Me lo dijo, pero cogió lo malo y aprendió, lo fortaleció en este 2021 y hoy es uno de los mejores laterales del fútbol peruano. No la pasó bien al inicio, pero como le dije, solo él y el grupo que se había armado era el encargado de borrar esa desastrosa imagen que había dejado el 2020. Era un reto difícil, pero era la oportunidad de quedar en la historia y la hinchada se lo merecía. El hincha de Alianza nunca abandona, siempre nos apoya y eso es lo que hace más grande al club.

—Fuiste uno de los más perjudicados con el cambio de sistema

Sí, el cambio de sistema me afectó mucho. Yo soy extremo, pero creo que fui de los pocos que jugué en tres o cuatro posiciones (extremo derecho, izquierdo, de 9, de volante interior). Me afectó el cambio, pero ya estaba en mi quejarme y bajar los brazos o revolucionar todo en el buen sentido de la palabra y aportar para el equipo. Yo sabía que en ese momento el equipo se sentía mejor con línea de cinco defensas, tres internos y dos delanteros. Entonces tenía que entrenarme para cuando me toque entrar, en la posición que se necesite. A veces entraba y el equipo estaba cabizbajo, por lo que era el encargado de subir el ánimo a mis compañeros. Yo quería jugar 90 minutos, porque me entrenaba para eso, sentía que estaba para jugar 90, en su momento se lo dije al profesor, pero entendí qué era lo mejor para el grupo y seguí. Aparte del título, para mí lo más importante es que me gané el respeto del hincha. Eso me quedará para siempre.

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—¿Carlos Bustos habló contigo cuando decidió cambiar el sistema de juego?

No, no lo hablamos. Tampoco le pedí una explicación. Uno como profesional tiene que aceptar las decisiones del que encabeza el grupo. Él sabía que por ahí no estaba del todo contento, pero nunca dejé de entrenar, de exigirme, y cuando entraba daba el máximo.

—Te ganaste el cariño del hincha pese a que fuiste titular solo en 5 de los 23 partidos que jugaste.

Es raro que un extranjero se gane el cariño del hincha ingresando desde el banco. Normalmente la gente ve que viene un extranjero que ocupa plaza, que seguramente cobra más, y luego solo juega 20 o 30 minutos, es difícil que se gane el respeto. Más aún si es una hinchada exigente como la de Alianza y que venía golpeada por lo del 2020. Eso es lo que me queda. Soy muy feliz. Si me toca irme, fui feliz y, como lo he dicho, volveré a Matute a alentar a este hermoso club. Y si me quedo, van a seguir viendo a ese Arley entregado, que va a seguir peleando por entrar en el once y seguramente con dos torneos voy a tener más minutos, más chances para seguir dando lo mejor de mi.

—¿Con qué momento del año te quedas?

Con el pitazo final. Le pedí a Dios que me diera esa gran bendición y así fue. El pitazo final, no me vas a creer, pensé que era un sueño. Lo hablaba con Edhu Oliva, le dije: “¿Y ahora qué? No sé si esto sea real. Pero somos campeones”. Si a principios de año le preguntabas a todo el Perú, el 2% creía en nosotros, nuestras familias y algunos hinchas que siempre creen en el equipo. Pero de ahí… cuando llegamos se hablaba de que muchos de nosotros no teníamos club, que el capitán (Ballón) venía de descender, que Hernán Barcos tenía una edad avanzada, que Farfán no podía jugar, que Arley no era para Alianza Lima. Todos esos rumores te llegan, pero nosotros nos blindamos. Cuando se dió el pitazo final yo miraba a mis compañeros eufóricos y estoy seguro que por sus cabezas pasaba lo mismo, que si era real que habíamos campeonado, que habíamos ganado el título, sobre todo contra un rival tan bravo como Sporting Cristal. Lo viví como una película.

—¿Te imaginaste todo esto cuando firmaste por Alianza?

Cuando llegué estaba con muchos nervios. De cómo iba a ser mi paso por Alianza, de cómo iba a ser mi relación con la hinchada, y ahora mira cómo terminó mi 2021. Ahí está mi medalla adornando mi cuarto y seguramente de las más importantes de mi vida.

—En tu vitrina persona tienes 8 títulos, incluidos una Libertadores, una Sudamericana y una Recopa Sudamericana, ¿cuál es el trofeo más importante?

La Libertadores fue algo especial, aunque no tuve la posibilidad de actuar en esa Copa. En la Recopa sí jugué la ida y la vuelta, fue algo emocionante. Pero indiscutiblemente me quedo con la que gané con Alianza, por cómo se dio, porque extrañaba ganar. Hoy por hoy la de Alianza es la más importante, a menos que por ahí vuelva a ganar una Libertadores con Alianza y ahí sí cambiaría.

—¿Cómo afrontaron los casos positivos de COVID antes de las finales?

Como siempre digo, mi Dios sabe porqué hace las cosas. Sin los partidos de Eliminatorias de por medio, muchos de nosotros nos hubiéramos perdido la final. Ese parón nos dió la oportunidad de recuperarnos. No niego que me preocupaba mucho la salud, cómo iba a estar físicamente, pero la verdad ya cuando es una final a uno se le olvida todo.

—En las dos finales ingresaste en los minutos finales, ¿cómo viviste esos dos partidos desde el banco?

Es difícil. No te imaginas qué es estar ahí en el banco, mirar cómo Sporting nos llegaba, nos querían arrollar. Me comía las uñas, miraba para todos lados, fue complicadísimo. Ya cuando ingresas te desestresas un poco más, te concentras más en las acciones, en lo que tienes que hacer. Pero desde el banco es difícil.

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