Eliezer Benedetti

El júbilo ha vuelto a ser parte de . Porque, aunque pocos confiaban en su clasificación a la final, el cuadro arequipeño respondió con mucha humildad en la cancha, dejando claro que tiene tantas posibilidades de consagrarse como las de los equipos limeños. El ‘Dominó’ dominó así la llave ante un , que poco o nada pudo hacer, y ahora irá a la caza del título nacional que tanto ha anhelado en los últimos siete años.

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La histórica campaña internacional y la conquista del Apertura hicieron que el club rojinegro sea candidato indiscutible al trofeo. Pero en los últimos meses el ‘Dominó’ perdió su identidad ganadora inesperadamente, deambulando sin sentido y generando más dudas que respuestas de cara a las semifinales.

Pocos, entonces, le dieron como favorito en la eliminatoria frente a Sporting Cristal. Pero Melgar se encargó de disipar absolutamente todas las dudas en su contra para hoy celebrar una meritoria clasificación. Por ello, en esta nota analizamos las claves que permitieron que el equipo rojinegro alcance la definición del título contra Alianza Lima.

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1. Recuperó la memoria

Como se mencionó, últimamente Melgar no la estaba pasando nada bien a nivel de resultados. Después de la caída ante Independiente del Valle en la Copa Sudamericana, el equipo que dirige Pablo Lavallén prácticamente quedó en caída libre en el torneo local. Perdió chances valiosas de ganar el Clausura y descuidó su dominio en la tabla acumulada. De hecho, pudo haberse ahorrado unas semifinales y disputar la final directa, pero no fue así.

En esta llave contra los rimenses, no obstante, el ‘Dominó’ recuperó la identidad competitiva. En Arequipa pasó por encima de su rival sin mayores problemas y en Lima repitió la historia con un poco más de cautela, pero con la misma esencia triunfadora.

Con un 2-0 en casa se puso en gran ventaja en la eliminatoria y con otro 2-0 liquidó de visita. Así, Melgar, que hasta hace poco parecía perdido, ahora ha demostrado a todos que le sobra gasolina para salir campeón. ¿Cómo? Recuperó, básicamente, la memoria.

Foto: Liga 1
Foto: Liga 1

2. La altura a su favor

Un factor muy influyente en este tipo de partidos decisivos es, sin duda, el tema de la altura. Esta vez, Melgar fue muy inteligente en ese aspecto. Se refugió en los más de 2.300 metros sobre el nivel del mar de Arequipa y en el calor de la tarde, programando el partido de ida a las 3:00 p.m., para sacarle doble provecho a la situación.

Poco importó que, siendo miércoles, el trascendental choque se juegue en pleno horario laboral y que, por tanto, no todos los arequipeños puedan asistir al Estadio Monumental de la UNSA. Poco. Lo importante fue utilizar la altura a su favor, en un horario molesto, para cansar al rival y así vulnerarlo en todos los sentidos posibles.

Además, el poderío de local del ‘Dominó' era un elemento a tener bastante en cuenta. El cuadro arequipeño ganó 16 de los 18 partidos que jugó en casa durante la temporada regular, sumando un total de 48 puntos, más que cualquier otro equipo.

El resultado de todo esto, entonces, fue positivo. Melgar le ganó 2-0 a Cristal con la altura a su favor en casa y encaró con mayor tranquilidad el duelo de vuelta en Lima. Incluso, el marcador pudo ser más abultado en Arequipa.

Melgar se refugió en su fortín arequipeño

Foto: Violeta Ayasta / @photo.gec
Melgar se refugió en su fortín arequipeño Foto: Violeta Ayasta / @photo.gec
/ NUCLEO-FOTOGRAFIA > VIOLETA AYASTA

3. Luis Iberico, la figura

Hay muchísimo por destacar de Melgar en esta llave, pero no cabe duda de que Luis Iberico fue la gran figura. El delantero de 24 años apareció en el momento que más se le necesitaba para emerger como el héroe del ‘Dominó’ en las semifinales.

En la ida, ante la falta de efectividad del equipo rojinegro en general (30 remates en todo el partido), Iberico cosechó una gran alegría en las faldas del Misti con un doblete valiosísimo. No conforme con ello, quien quiere volver a tener más oportunidades en la selección, apareció nuevamente en la vuelta en Lima para sentenciar la llave con el 2-0 (4-0 global).

Luis Iberico, el goleador de las semifinales
Foto: Jesús Saucedo / @photo.gec
Luis Iberico, el goleador de las semifinales Foto: Jesús Saucedo / @photo.gec
/ NUCLEO-FOTOGRAFIA > JESUS SAUCEDO

4. No se achicó

Como visitante, el balance de Melgar ha sido regular a lo largo de la temporada. Lejos de Arequipa, al ‘Dominó’ le ha costado un poco más sacar buenos resultados. Aún así, ha sabido ser el cuarto equipo con más puntos logrados fuera de casa en el campeonato local (26 pts.). Uno de esos puntos lo había sumado frente a nada menos que Sporting Cristal.

Los rojinegros lograron empatarle 2-2 a los celestes en un partidazo disputado en el Alberto Gallardo por el Torneo Apertura. Ahora el escenario cambió (Estadio Nacional), pero el cuadro arequipeño -otra vez- no se achicó en ningún momento. Le volvió a jugar de igual a igual sin temor y, en vez de un empate, supo concretar una victoria que le llevó a la final.

5. Muralla defensiva

En el partido de ida, Melgar no pudo contar con su zaga titular, pues Leonel Galeano y Alec Deneumostier estaban suspendidos por acumulación de tarjetas amarillas. Pero sus ausencias no se sintieron mucho: Horacio Orzán y Matías Lazo se encargaron de cubrir esos vacíos.

Orzán, desde ya, es referente en este equipo. Su sacrificio es indiscutible. Cuando las papas queman, él asume la responsabilidad que debe asumir. Por eso no dudo abandonar su posición natural (volante) para ocupar el espacio que quedó como central en la ida. Y lo hizo bastante bien.

En tanto, Matías Lazo ya ha demostrado antes que la edad no es un medidor trascendental específicamente en él. Con solo 19 años, ya asumió retos propios de un veterano en la Sudamericana, por lo que hacer lo mismo en semifinales del torneo local no significó mucho problema. Y cumplió.

Foto: Violeta Ayasta / @photo.gec
Foto: Violeta Ayasta / @photo.gec
/ NUCLEO-FOTOGRAFIA > VIOLETA AYASTA

Ahora bien, Galeano y Deneumostier volvieron a las andadas en la vuelta para continuar peleando por el objetivo rumbo a la final nacional y ninguno de los dos defraudó. Los dos zagueros estuvieron a la altura de la situación y fueron determinantes para que Cristal no marcara ningún gol durante el partido de vuelta. Mientras tanto, Orzán regresó al mediocampo y siguió siendo figura.

Ni Ávila, ni Escobar, ni Buonanotte pudieron hacer mucho para quebrar el muro defensivo que formó Melgar. De hecho, en los más de 90 minutos se jugaron, los rimenses solo pudieron ejecutar dos tiros directos al arco, que Cáceda supo responder con optimismo. Y nada más.

6. Óptimo planteamiento

Después de la victoria en Arequipa, la misión de Melgar era cuidar su ventaja y Pablo Lavallén lo sabía muy bien. El 67% de posesión del balón de la ida y los numerosos ataques que protagonizó su equipo ya no se debía repetir en la vuelta. La situación tenía que cambiar, más aún sin la altura como factor predominante.

Por ello, partiendo ya con un 2-0 a favor, Lavallén optó nuevamente por un 4-3-3 en su esquema, pero con una tarea distinta a la de la ida: el ‘Dominó’ se enfocó más a defender que a atacar en la vuelta.

Lo primordial fue proteger el arco de Cáceda, mantener los dos goles arriba en el global y, a partir de ahí, generar algún contragolpe que deje mal parados a los rimenses. Así llegaron los goles de Bernardo Cuesta e Iberico, que sentenciaron la serie ante un Cristal que nunca tuvo respuesta.

Pablo Lavallén

Fotos: Leonardo Fernandez / @photo.gec
Pablo Lavallén Fotos: Leonardo Fernandez / @photo.gec
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