Olivia era de las deportistas más representativas de Nueva Zelanda. (Foto: AFP)
Olivia era de las deportistas más representativas de Nueva Zelanda. (Foto: AFP)
/ ERIC FEFERBERG
Redacción EC

Olivia Podemore, exciclista olímpica en Río 2016 y en los Juegos de la Commonwealth de Gold Coast 2018, fue encontrada sin vida en su casa, el pasado 9 de agosto. El fallecimiento de la atleta volvió a abrir un caso más sobre la salud mental de los deportistas, que muchas veces, como en esta, es ignorada.

Horas antes de su fallecimiento, Podmore había escrito en sus redes sociales: “El deporte es una salida increíble para mucha gente. Una lucha muy gratificante. El sentimiento cuando ganas no se puede comparar a cualquier otro”.

“Pero las sensaciones cuando pierdes, cuando no eres elegido ni te has clasificado, cuando te lesionas, cuando no cumples con las expectativas de la sociedad, como tener una casa, casarte, tener hijos porque lo has intentado dar todo por tu deporte, esas sensaciones también son diferentes”, agregó, dando a entender quizás malestar por metas no concretadas.

Todos los indicios apuntan a un suicidio, pero la policía neozelandesa no descarta ninguna posibilidad. Horas después de conocerse su fallecimiento, empezaron las críticas a la federación de ciclismo de Nueva Zelanda.

Eddy Murray, campeón olímpico de remo y su pareja, se mostró sorprendido por lo ocurrido: “Cualquiera que la hubiera visto en las últimas 72 horas no podría pensar que pasara esto”.

El Comité Olímpico de Nueva Zelanda expresó en un comunicado: “Ofrecemos nuestro más sentido pésame a familiares, amigos y otras personas de la comunidad de Nueva Zelanda que están de duelo por esta pérdida”.