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Andrea Vela Benavides

Mishell Loli no quiere volver a pedir dinero en los semáforos para cumplir el sueño de representar a Perú como freestyler. Con 22 años, la joven deportista ya ha competido internacionalmente, pero debido a la escasez de recursos económicos, tuvo que pasar duros momentos para poder llegar a Cali, Colombia, donde se desarrolló el torneo latinoamericano Overtime Freestyle Football.

El 27 de enero de este año, Mishell tomó un bus y emprendió su recorrido como mochilera con Colombia como destino final. Antes, tuvo que viajar por tres días hasta llegar a Guayaquil, donde se “recurseaba” haciendo freestyle en los semáforos. Dos semanas después, llegó al Valle del Cauca, para competir durante tres días contra freestylers de toda Latinoamérica.

A pesar de los inconvenientes, el cansancio físico y no haber contado con las condiciones necesarias que requiere cualquier deportista, Mishell consiguió un meritorio cuarto puesto, tras solo un año y medio practicando este arte.

Fue por coincidencias de la vida que descubrió el freestyle. Jugó fútbol desde los cinco años, pero sufrió una lesión en el pie izquierdo que la obligó a estar de para. Con la necesidad de seguir con el balón, empezó a hacer “dominaditas” en un parque, poco a poco fue aprendiendo nuevas figuras y trucos, hasta convertirse en una de las mejores exponentes en el país.

Seguir representando a Perú en el extranjero en su más grande anhelo. Para ello, necesita apoyo que le solvente los viajes y que le pueda brindar la indumentaria óptima para competir a nivel profesional. Este año, recibió la invitación para dos torneos en México y Brasil, pero tuvo que declinar por no contar con los recursos necesarios.

Mishell Loli también espera que a través de su ejemplo, más mujeres peruanas se animen a incursionar en el arte del freestyle, y se termine con el estereotipo de que es una disciplina exclusiva del género masculino.