Redacción EC

RAÚL CASTILLO 

Vestido de amarillo se podría hablar de él como un hombre generoso que profesa el trabajo en equipo en los ; vestido de civil demuestra el egocentrismo y desinterés propio de un chico millonario de 23 años. Paul George es el hombre de moda en la . Este alero, salido de la Universidad de Fresno en California, es candidato a ser el mejor jugador del mundo dentro de un futuro. Con el declive de LeBron James y otros jugadores en los próximos años, la juventud de Paul haría de él el jugador más representativo de los Estados Unidos.

Si hablamos de características individuales se puede decir que es un jugador completo. No solo marca, también es bueno para los rebotes, las asistencias y los robos de balón. George, candidato para ser el MVP de la temporada regular, hace del básquet algo simple a diferencia de otras superestrellas. Él nunca pretende el lujo, sino la efectividad y el bien de su equipo. Algo que parece no hacer en su vida personal.

Hace exactamente un año era la envidia de todos los jugadores y fanáticos del mejor básquet del mundo. George salía con Jessica Burciaga, una modelo norteamericana de 29 años de raíces mexicanas con francesas, que había elegida en la tapa de Playboy del 2009. Todo sonreía para él. Un contrato de más de tres millones de dólares, salir con una de las chicas más bonitas de su país y números personales que mejoraban en la NBA. George atravesaba uno de los mejores momentos de su carrera, pero la relación no duró más según dicen por propios problemas de Paul.

Meses después empezó a salir con Callie Rivers, hija del técnico de Los Angeles Clippers. Al poco tuvo un desliz con una stripper de Miami con el nombre de Daniela, a quien Paul le habría ofrecido un millón de dólares para que aborte. Daniela rechazó la propuesta del alero de los Pacers y le habría afirmado que tendría a la niña. Callie, por su parte, se ha mantenido incógnita a los acechos de la prensa y no se sabe si la relación continúa. Se ha especulado también que estaría embarazada, pero los rumores parecen ser falsos.

Los Pacers han perdido hace poco el primer lugar de la Conferencia Este y los números de George han mermado un poco en los últimos meses. ¿Se trata del cansancio o de problemas de estrés y emocionales que sufre el jugador de Indiana? Nadie lo sabe, aunque sus compañeros han salido a respaldarlo y alabarlo por el nivel ofrecido en esta temporada.