Michael Chandler puso fin a las intensiones de Tony Ferguson de volver a los primeros lugares del UFC. (Captura Star+)
Michael Chandler puso fin a las intensiones de Tony Ferguson de volver a los primeros lugares del UFC. (Captura Star+)
Redacción EC

Tony Ferguson arribó al con la misión de conseguir una victoria que corte su racha de tres derrotas consecutivas; sin embargo, las cosas salieron muy mal para el ‘Cucuy’. Michael Chandler le propinó el KO del año tras aplicarle una espectacular patada al mentón. Ello le provocó la pérdida de la memoria y un momento “aterrador en la ambulancia”.

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Recibí una gran patada en el mentón el sábado pasado dentro de ese octágono. Me noqueó durante un largo tiempo. Fue una sensación aterradora no recordar nada desde el inicio del segundo round hasta que llegué a la ambulancia”, confesó el ‘Cucuy’ a través de sus redes sociales.

Ferguson fue trasladado de inmediato al hospital para realizarle los controles médicos pertinentes. Su tomografía computarizada demostró que no había daños preocupantes, aunque no era evidente que el golpe de Chandler lo había afectado bastante.

La Comisión de Boxeo y MMA de Arizona le otorgó una suspensión médica de 60 días luego de esta terrible derrota para su carrera. Esto implica que no podrá competir ni participar en ningún entrenamiento de contacto a menos que reciba la autorización de un médico.

La derrota ante Chandler fue la cuarta consecutiva en la carrera de Tony Ferguson, que venía de ser derrotado en sus tres combates anteriores frente a Justin Gaethje, Charles Oliveira y Beneil Dariush. En ese sentido, Dana White, el presidente de UFC, dijo en la conferencia de prensa posterior a la pelea que lo mejor será que se tome un tiempo libre.

El ‘Cucuy’ Ferguson escribió un extenso mensaje en las redes sociales donde habló sobre cómo debe mejorar para el futuro: “Agradezco a Dios todos los días que hice el viaje de regreso a la realidad. Más allá de las bromas, no quise asustarlos a todos, debería haber hecho las cosas de manera diferente, como mantener mis ‘manos en alto y la barbilla hacia abajo’. Tengo muchas cosas en las que trabajar, no solo competir. Una batalla a la vez. No soy perfecto de ninguna manera, pero continuaré esforzándome para lograrlo dentro y fuera de la sala de práctica. Mis movimientos están bien, mis huesos están intactos y excepto por un ligero dolor de cabeza por las mañanas, me alegro de estar de vuelta y hacer lo que amo. Quiero ser mejor que ayer, no para nadie más sino para mí”.

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