Pedro Canelo

Como si estuviera en la grabación de un spot premundialista, Kylian Mbappé decidió ser el actor estelar en ese museo de la fama del fútbol en el cual se convirtió el PSG-Real Madrid el pasado martes. Ya estaba casi sellada la paridad; sin embargo, el atacante francés exhibió magia y casi surrealismo. En la última jugada del partido, Mbappé traspasó el mínimo espacio entre Lucas Vázquez y Militao. Trascendió para gritar el único gol. Minutos después escribió: “Esto es París”. En la ciudad que asombra con la Torre Eiffel, hoy la última maravilla es él.

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